Ahora que Guillermo Rodero se ha recuperado del tremendo golpe que sufrió en la cabeza al impactar contra un muro en el partido de juveniles del Atlético Tomelloso con el Odelot de Toledo, se puede hablar con más calma de lo sucedido, de aquellos terribles minutos que se hicieron eternos a todos los que estaban en el campo del Santa Bárbara el pasado sábado. Muchas fueron las personas que ayudaron en esos primeros auxilios que siempre son claves, pero hubo alguien que tuvo un gesto que ha impresionado todos.
Dani Martínez, juvenil de primer año, estaba al lado de la jugada y fue el primero en percatarse de la gravedad de la situación. “El futbolista que estaba más cerca de Guillermo era yo, -cuenta-, y vi el tremendo choque con la pared de compañero, un ruido espantoso, las convulsiones y como se le quedó inconsciente, con los ojos en blanco. No me lo pensé y le metí los dedos en la boca para que no se tragara la lengua”.
Fueron unos momentos de mucha tensión en los que Dani Martínez no lo tuvo precisamente fácil. “A causa de los nervios, a Guillermo se le cerró la mandibula y mis dedos quedaron atrapados entre sus dientes. De hecho, se me quedó amoratado con varios cortes. Tuvimos la suerte de que entre el público había una enfermera que supo meterle el tubo de Guedel que siempre llevamos en el botiquín y que se utiliza para evitar que la lengua pueda impedir el paso del aire por las vías respiratorias. No fue fácil introducírselo, pero esta mujer lo consiguió y yo pude sacar los dedos”.
Dani Martínez no ha realizado ningún curso de primeros auxilios, “pero mi padre me ha explicado en varias ocasiones cómo hay que actuar en accidentes de este tipo y no dudé un solo segundo en atender a mi compañero”. Lo que hizo el joven futbolista fue muy parecido a la reacción que tuvieron hace dos años en La Coruña, los jugadores del Atlético deMadrid, Gabi y Vrsaljko después del tremendo golpe que se llevó Fernando Torres en un choque involuntario con el deportivista, Alex Bergantiños. Lo sucedido también ha hecho recordar el accidente que sufrió Mario González con el equipo cadete de la Escuela de Fútbol en un partido en Talavera de la Reina
La historia tuvo un final feliz. Guillermo fue trasladado al hospital y pronto los facultativos le dijeron que estaba fuera de peligro y que no había ninguna lesión importante. “El mismo Guiller nos lo dijo a todos por el grupo de wasap y pudimos respirar aliviados. Fue un susto tremendo. Nadie se acordaba del partido, lo único que deseábamos es que nuestro compañeros se pusiera bien”.
El gesto de Dani Martínez se añade a una impecable hoja de servicios. El año pasado ya fue el máximo goleador del cadete de la Escuela de Fútbol y este año, por edad, tenía todas las papeletas para jugar en el Juvenil C, pero los técnicos decidieron que lo hiciera en el B, donde lleva nueve goles, a pesar de que empezó jugando de lateral. Su rendimiento y progresión le ha valido también la llamada del entrenador del Juvenil A que ya lo ha utilizado en dos partidos. “La verdad es que estoy contento de cómo me están saliendo las cosas”, -señala.
El próximo fin de semana podría estar también con el Juvenil A en ese partido con el Illescas que Dani Martínez y sus compañeros quieren ganar para dedicar la victoria a su compañero que pronto volverá a los terrenos de juego.
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