Cuando hacemos esta
entrevista a Rafa Millán y Javier Cabañas toda la maquinaria de Harúspices está
ya en marcha. Un grupo se aplica en los ensayos de baile que se realizan en el
patio del Centro de Asociaciones. La noche es fría, pero los peñistas entran rápido
en calor con una coreografía frenética que ejecutan cada vez con mayor destreza
y, sobre todo, con una ilusión a prueba de bomba. En la oficina de la sede,
varias mujeres resuelven dudas sobre los trajes, mientras en una nave ubicada
en la otra punta de la ciudad se va dando forma a las espectaculares carrozas.
Allí los herreros y mecánicos de la asociación trabajan hasta altas horas.
Luego les tocará madrugar para acudir a sus trabajos, lo que implica un gran
sacrificio, pero todo el esfuerzo valdrá la pena pensando en los intensos y
felices días del carnaval. A la vuelta de la esquina está la música, el ritmo,
los aplausos del público, el color, la elegancia, la fantasía….en definitiva la
magia de las carnestolendas que tan bien sabe representar Harúspices. Año tras
año esta gran peña carnavalera sigue elevando el listón.
“Después de tres meses de
intenso trabajo estamos a algo cansados, pero nos reconforta pensar que estamos
ya en la recta final”, señala Javier Cabañas. “Todo se compensa con una gran
ilusión que nos hace sacar fuerzas de donde no las hay. Esperamos agradar con
esta fantasía pirata que estamos preparando y en la que van a participar 150
peñistas adultos y 30 niños”. Rafa Millán también hace alusión al inmenso
trabajo que se realiza. “Estamos a tope en el taller de costura, en el taller
de carrozas, los bailes, pero aquí cada uno da lo mejor, para que todo salga de
la mejor manera posible”.
Harúspices ya tiene
perfilado su recorrido carnavalero. “Tenemos algunos cambios con respecto a años
anteriores. El sábado 22 empezaremos en Malagón, el domingo 23, por la mañana,
estaremos en Villarrubia de los Ojos, y por la tarde en Daimiel; el lunes 24
desfilaremos ante nuestros paisanos de Tomelloso y el martes estaremos en el
desfile del Ofertorio en Herencia. El sábado 29 iremos a Moral de Calatrava y
Bolaños y el domingo de piñata terminaremos en Ciudad Real y Miguelturra. En
total nueve desfiles, donde trataremos de lucir nuestro trabajo y cosechar el
mayor número de premios posibles, porque la inversión económica que hemos
realizado ha sido importante y hay que rentabilizarla todo lo que podamos”.
La peña desfilará con
cuatro carrozas de grandes dimensiones y otra algo más pequeña. “Además de
otros trastos que siempre nos sirven de complemento para representar el
montaje”. En lo relativo al vestuario, Javier y Rafa, explican que “hay diez
trajes principales, con mucha elaboración y detalle, y otros cinco o seis
complementarios”, explican.
Sello distintivo de
Harúspices han sido siempre la música y las coreografías. “Cada año nos
intentamos reinventar y adaptarnos a los nuevos tiempos, entre otras cosas,
porque la peña cuenta con una media de edad muy joven y esa gente busca siempre
lo más actual en cuanto a la música y los bailes. Creo que esto es algo que
nos diferencia de otras peñas y tratamos
de cuidarlo al máximo porque forma parte de nuestra identidad”, afirma Rafa
Millán.
Preguntamos a los
responsables de Harúspices por el proceso de fabricación de ideas, la semilla
que luego germina en cada representación. “Nos juntamos para hacer una
exposición de ideas, algunas son las que se han quedado en el tintero en años
anteriores. De lo que pensamos en un principio a lo que luego finalmente cuaja,
hay una diferencia sustancial porque hacemos muchas modificaciones”, responden.
En estos 35 años de andadura de la peña han ido fraguando los temas más
variopintos. “A veces hemos arriesgado mucho en cuanto a temas, trajes y coreografías,
y creo que hemos sido un referente para otras peñas. Temas como una Revolución
Francesa, el Quijote, el Cascanueces que es uno de los temas de los que más orgullosos estamos porque
supuso sacar un ballet clásico a la calle lo que suponía un riesgo evidente o
aquel Pinocho que nos proporcionó un Arlequín de Oro. Combinamos un poco lo clásico con temas de
riesgo”.
Tanto Rafa Millán como
Javier Cabañas reconocen que cada año resulta más difícil la elección del tema,
“entre otras cosas porque hay peñas muy importantes en la región que trabajan
francamente bien. Hay cinco o seis grandes peñas que son merecedoras siempre de
grandes premios. Ahora resulta mucho más caro conseguir un Arlequín o primeros
premios en cualquier localidad. Por eso, hay que trabajar y pelear mucho”.
Los extremos de edad de
la peña van de niños que tienen 2 o 3 años a personas que superan los sesenta.
“Para nosotros ha sido importante que esta gente que se ha ido haciendo mayor siga
con nosotros y también ver como esos peñistas que empezaron de niños han ido
creciendo y ahora ejecutan bailes muy
complicados a la perfección”.
Harúspices ha desfilado
ante muchos públicos, pero sienten especial predilección por el de Tomelloso.
“Desfilar ante nuestros paisanos es siempre algo muy especial. El desfile,
además, es muy bonito. Se dice que nuestro pueblo es algo frío, pero nosotros
nos sentimos siempre muy arropados y muy aplaudidos. Aquí disfrutamos mucho y
tratamos de ofrecer siempre lo mejor porque son los nuestros. Los públicos de
otras localidades también nos esperan y cuando no vamos, como ocurre este año
con Puertollano, nos envían mensajes
preguntándonos que por qué no vamos. Cuando desfilas tantos años en un lugar,
se establecen muchos lazos y la gente siempre te espera el próximo año”.
A veces han desfilado
fuera de los límites de Castilla-La Mancha, en Madrid y también en Alicante, “pero llevar nuestro montaje a
ciudades más lejanas exige un alto desembolso económico. Desde la crisis en el
2008, los Ayuntamientos llevaron a cabo recortes importantes en las
subvenciones y nos cuesta un mundo financiarnos. Por eso, además del carnaval
hay que realizar otras actividades a lo largo del año. El socio paga una cuota
baja, y se trata de ayudarle lo máximo, para que el carnaval le suponga el
menos coste posible”.
Al final de este
reportaje, les preguntamos también por el nombre, Harúspices, tantas veces
pronunciado, pero del que se desconoce su origen. “El nombre está relacionado
con personas que adivinaban, brujos y hechiceros que tenían su importancia en
antiguas civilizaciones. La verdad es que nos ha costado que la gente lo
escriba o lo pronuncie bien”.
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