Opinión

Los plurales y el "yoismo"

Juan José Sánchez Ondal | Lunes, 30 de Noviembre del 2020

Con motivo de la publicación de mi artículo en este periódico Las modas del lenguaje. "Perimetrando", un buen amigo y sin embargo atento lector de Tomelloso,  tras dedicarme sus inmerecidos elogios e invitarme a que escriba sobre determinados giros y expresiones al uso, me  formula la siguiente pregunta-reproche:

“Por último una pregunta que es por qué pluralizas y dices: vamos a referirnos, hablaremos, y expresiones parecidas, cuando eres tú el único que está escribiendo. Debo decirte que como me consta que es así, no me gusta que abandones el singular sin ningún motivo.”

Efectivamente, salvo en un par de ocasiones (La primera vez que los … se me viene  a las mientes) utilicé el plural por el que me pregunta. (queremos referirnos…, a nuestro juicio…,  como el que vamos a exponer…, Utilizaremos…, Los que hicimos… recordamos… no queremos alargarnos… y varios otros).

¿A qué es ello debido, especialmente en un artículo que “presume” de ortodoxia lingüística, tan apegado al Diccionario y a la corrección gramatical? ¿“Consejos vendo, que para mí no tengo”?, ¿“Dime de lo que presumes y te diré de lo careces”? o ¿“Ve la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio”? me podrían reprochar ante un incorrecto uso del plural.

No es el caso.  A pesar de que el mejor escribano echa un borrón”, y yo, (“¡yo!”),  echo   muchos,  le expliqué a mi amigo, el motivo del uso del plural en mi artículo.  Lo hacía con una anécdota  bastante antigua, ya que quiero recordar que es de la época del programa televisivo La Clave. Le contaba que  un político  rebatía acalorado un trabajo periodístico de un sociólogo (callo el nombre de ambos, aunque los recuerdo) que, como yo, se había expresado en plural, más o menos con las siguientes palabras:

-“No se cansa de repetir: Opinamos, estimamos, sostenemos… Él ¿y quién más? Que yo sepa lo sostiene él solo. No hay  quien con él opine de ese modo y si lo hay que lo nombre. ¿Quién se ha creído que es para usar el plural mayestático? ¿El Papa?”

 Nadie le respondió. El aludido no estaba presente y no pudo hacerlo. Yo,  que frecuentemente lo utilizaba en mis trabajos técnico-jurídicos y de investigación, lo hubiera hecho, pero no era cuestión de llamar al programa en defensa de un autor de mucho más prestigio y medios que los míos. Ahora sí lo es. Y aprovechando la facilidad que me viene otorgando este  periódico, dándome voz,  y generalizando y ampliando la respuesta que, en privado, envié a mi amigo, a riesgo de que me tachen de maestro Ciruela (aquél que no sabía leer y puso escuela), voy a poner de relieve que en nuestro lenguaje, en nuestra Gramática y en nuestro Diccionario, además del plural mayestático que el político  achacaba al sociólogo, -la ignorancia es atrevida, osada a veces- existe el denominado plural de modestia (pluralis modestiae) o plural de autor.

La Nueva gramática de la lengua española, al tratar de las preferencias léxicas o morfológicas por el singular o el plural, y, en concreto, de la preferencia por el plural,  habla del plural mayestático y del plural de modestia y dice -perdónenme la larga cita-  que el primero es el que se refiere a un solo individuo, como cuando el Papa expresa en plural sus propias afirmaciones  A Nos ha llegado la inquietud de… o cuando alguien se dirige al Rey  Os recibimos o a otras altas autoridades usando formas en plural. Se llama, en cambio, plural de modestia, continúa la Gramática, el que se usa para atenuar  lo categórico de juicios o apreciaciones expresadas en primera persona, cuando el emisor se refiere en realidad a su propio pensamiento. El plural de modestia es propio sobre todo de los textos científicos y de las expresiones académicas.” Y, al tratar de las formas de los pronombres personales,  dice que puede no haber coincidencia entre el número gramatical  y el designativo. En efecto, un pronombre que por su forma y su concordancia presenta rasgos de plural puede designar a un solo individuo. Así ocurre, por ejemplo, con nos por yo en boca del papa u otra alta autoridad en el uso hoy arcaizante y muy restringido, llamado plural mayestático. Mantiene vigencia, en cambio, el plural de modestia, que designa igualmente a un solo individuo. También se llama de autor porque lo emplean con frecuencia  los autores de las obras escritas cuando se refieren a sí mismos con el pronombre nosotros y la forma átona nos  como en Lo que nosotros nos planteamos en este libro es si…

Mas resumidamente, el DRAE nos dice que plural de modestia es el empleado en lugar del singular por si este último pudiera indicar presunción, como cuando un autor se refiere a su propia obra; p.ej., en En este trabajo sostenemos que

Tal vez haya llamado la atención que en estos tiempos en los que crece el egocentrismo,  la arrogancia y el “yoísmo”, esa auténtica enfermedad de los que se esfuerzan por ser reconocidos y admirados; se creen poseedores de grandes talentos o de habilidades especiales; se centran en sus fantasías de poder, éxito o amor;  no reconocen los sentimientos de los demás;  reaccionan de forma excesiva ante las críticas;  se comparan con los demás y sienten envidia e intentan utilizar a los demás en su propio beneficio, (síntomas, según la ciencia, de este padecimiento) un escritor se oculte tras el plural de modestia o de autor. Y ello, a pesar de figurar su nombre y apellidos como único responsable de lo que en el escrito manifiesta. Como decía don Juan Tenorio ante don Luis Mejía: “A esto don Juan se arrojó, /y escrito en este papel /está cuanto consiguió: / y lo que él aquí escribió, / mantenido está por él.”

Pero como le decía a mi querido amigo huyo  del “yoísmo”  como del COVID-19. El plural de modestia no deja de ser mi mascarilla.  El expresar mis opiniones o pensamientos  en primerísima persona, cuando puedo hacerlo bajo  el plural de autor, me produce sonrojo, pudor  y  me suena a petulancia.  Con el plural de modestia me siento más cómodo, me quito protagonismo. ¿Falsa modestia, acaso?  

 Nunca me han gustado los de “Yo soy, yo tengo, yo hago, yo gano, so afirmo, yo opino, yo sostengo”.

Como anécdota, a un compañero generoso en emplear estas expresiones, una vez, por Reyes,  le regalamos un “yoyo”.

Como pueden advertir, y resalto, todo cuanto antecede, para satisfacción de mi amigo, va en primera persona del singular. En este caso son  manifestaciones personalísimas en descargo de lo que me achacaba y así viene a cuento, en tanto que no se trata de juicios, opiniones  o tesis.  

Juan José Sánchez Ondal 

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