Opinión

Curiosidades sobre las cofradías de Tomelloso en el siglo XVIII

Pilar Serrano de Menchén | Lunes, 3 de Mayo del 2021

El tema de la supresión de las cofradías comienza en 1552 cuando el Monarca Carlos I promulga una pragmática en la que remodela varias leyes, suprimiendo parte de las cofradías gremiales. Posteriormente, en 1768, el Obispo de Ciudad Rodrigo (Salamanca), preocupado por ciertas prácticas religiosas, envía un informe al Consejo de Castilla, en el que denuncia los excesos que, a su juicio, cometían las cofradías instituidas en esta ciudad, así como el excesivo número que había de ellas.

Dicho expediente los responsables del Consejo deciden sea enviado al entonces fiscal de dicho organismo, don Pedro Rodríguez de Campomanes, el cual dictamina, 22/02/1769, que la petición del mencionado Obispo debía elevarse a norma general, aduciendo y proponiendo la extinción de todas las cofradías gremiales[1].  Igualmente, entiende, que la norma debía extenderse al resto de cofradías por diferentes razones. Entre otras, porque perjudicaban los intereses de las parroquias; se sustraían de la jurisdicción real y tributos; se excedían en el importe del cobro de las cuotas a los cofrades, gastos de cera y comilonas, etc.. Asimismo informa que, precisamente por ser un asunto de regla general, se debía hacer una nueva ley; pero antes, advierte es preciso escuchar a los metropolitanos del reino, es decir, a las iglesias que eran sede de un arzobispo con diócesis sufragáneas; también a los intendentes provinciales, procurador general y a los dos fiscales del Consejo.


Enviadas los oportunos requerimientos a los distintos estamentos arriba reseñados, después de un tiempo fueron devueltos con los informes de los metropolitanos de Zaragoza, Granada Tarragona y Sevilla. No ejecutando las órdenes los de Toledo, Santiago y Valencia; igualmente los obispos exentos de Oviedo y León.  Posteriormente, el papeleo y respectivas consultas al poder civil y eclesiástico, se va demorando en años; pues las diligencias empiezan en 1769 y acaban en 1784, llegando a sumar unos 72 expedientes.

Su consulta nos depara un instrumento importante y fundamental para entender y conocer la situación de las diferentes cofradías, hermandades, gremios y congregaciones de todo el Reino en el s. XVIII. Asimismo la meticulosidad de la información nos ayuda a saber, no sólo las cofradías existentes en esa época en la mayoría de las ciudades y pueblos de nuestro País, sino las funciones anuales que cada una celebraba; así como gastos, rentas propias que tenían, aprobación de las mismas, etc..

 

Cofradías de Tomelloso

 

                En cuanto a los partidos de la provincia de Toledo, los informes los remite don Alberto de Suelves, Intendente de la mencionada provincia, reseñando en el de Ocaña las cofradías existentes en Tomelloso: partido al que pertenecía en aquella época.