Tomelloso

Delibes también hubiera aplaudido

El Marcelo Grande se rinde a un formidable José Sacristán en “Señora de rojo sobre fondo gris”

Carlos Moreno | Domingo, 16 de Enero del 2022

Un inmenso José Sacristán cautivó al público del Marcelo Grande con su formidable interpretación en “Señora de rojo sobre fondo gris”, obra de Miguel Delibes de evidente corte autobiográfico. Con un lleno absoluto, los espectadores tributaron una gran ovación final al actor que dedicó su interpretación a Delibes y la que fue su mujer, Ángeles de Castro.  

El escritor vallisoletano perdió a su mujer siendo todavía joven y precisamente esta obra gira en torno a las reflexiones y recuerdos de un pintor que perdió a su esposa con 48 años, circunstancia que le provoca una gran crisis creativa y personal.  La obra está situada en el verano y otoño del año 1975, meses duros en los que además de la grave enfermedad de su mujer Ana, ocurre otro hecho delicado: la detención de su hija y  yerno por motivos políticos.

El pintor cuenta el proceso de la enfermedad de su mujer con una gran fuerza emotiva. Profundamente enamorado de su esposa la irá recordando en numerosos pasajes de la vida de un matrimonio feliz que hace frente con gran entereza a la detención de su hija y su marido, primero, y la terrible enfermedad que aparece después. Sacristán va cambiando admirablemente de registro durante su conmovedor soliloquio que mantiene enganchado al espectador de principio a fin. Sacristán se ríe, ofrece algunos retazos de humor, recuerda, evoca, lamenta que no bajen los ángeles de la inspiración creativa, pero sobre todo se emociona y emociona al espectador interpretando a Nicolás, ese pintor que tanto quiso a su mujer a la que describe como una persona llena de vitalidad y fuerza. “De todo sacaba partido, lo animaba con tal magia que era imposible sustraerse a su hechizo, tenía una imaginación espumosa, era la única que aportaba un poco de esperanza, con su sola presencia aligeraba la pesadumbre de vivir”. 

Fue casi hora y media de espléndido teatro por parte de un actor que atraviesa su mejor momento, y eso que los ha tenido muchos y buenos a lo largo de su dilatada y fructífera carrera. Con su voz profunda recordará en varias ocasiones lo que dijo Ana cuando ya presentía la triste llegada de la muerte. “He sido feliz durante 48 años, cuando otros apenas lo han sido 48 horas”. 

“Las mujeres como Ana no tienen derecho a envejecer”, dirá al final José Sacristán, frase pronunciada por uno de los personajes del libro. El actor supo sacar todo el jugo a una gran obra y Delibes también hubiera aplaudido su magistral actuación. A la maravillosa puesta en escena contribuyó también la construcción del decorado, los efectos de luz y sonido, el cuidado de todos los detalles de la producción que dirige José Sámano y también la complicidad de un público que atendió gustoso el ruego que el actor realizó antes de la representación. “Por favor, les pido que apaguen sus teléfonos móviles y controlen en la medida de lo posibles sus accesos de tos”. Y es que Sacristán pide a los demás el mismo respeto que él profesa al teatro.

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