Opinión

El derrumbe del balcón

Juan José Sánchez Ondal | Martes, 31 de Mayo del 2022

En “De mi memoria adolescente II.  El ciclismo”, Madrid, diciembre 2020, en el que hablaba de la afición a este deporte en Tomelloso, reproducía la noticia que Félix Grande, nos daba en su Balada del abuelo Palancas, de una carrera ciclista celebrada  el 20 de mayo de 1934,  con un recorrido de ochenta kilómetros, por aquellas carreteras  que “servían a los corredores no para hacerse ricos, sino para sufrir, y cuando las bicicletas no estaban fabricadas para cortar el viento, sino para embestirlo.” Obtuvieron premio en ella, nos cuenta Félix,  el ganador, Antonio Jareño el Candojo: treinta pesetas y un sillín de paseo; segundo veinte  pesetas y un manillar de carrera; tercero diez pesetas y un farol; cuarto un duro y dos cámaras de bicicleta; el quinto un duro y una cámara; el sexto cinco pesetillas y el séptimo un timbre.

No conocemos los premios, sin duda mayores, de la  que tuvo lugar, once días después, con motivo de la festividad del Corpus, aquel infausto jueves, 31 de mayo de 1834,  de más largo recorrido, con triunfo de un corredor local y  con trágico y triste final. Toda la prensa nacional, y alguna extranjera, se hizo eco de la noticia, destacándola con diversos titulares. ABC recogió, al menos, dos fotografías del acontecimiento: una en la que se advierte la abigarrada asistencia de espectadores a lo largo de la calle por la que accedía a la meta, en solitario, el triunfador local de la carrera, y otra con la multitud apiñada en la puerta del Ayuntamiento inmediatamente después del desgraciado accidente.

Se cumplen en estos días ochenta y ocho años del luctuoso acontecimiento.

Según las informaciones de prensa más detalladas,[1] entre los festejos programados para el Corpus Cristi  se encontraba una carrea ciclista de 160 kilómetros con meta en la plaza, entonces llamada de la República, en la que se habían congregado cerca de tres mil personas para presenciar la llegada del ganador, el corredor local, Francisco Ruiz García.

Ante las muestras de admiración y la aclamación  del público, tuvo que salir a saludar desde el balcón central del Ayuntamiento, en el que se estaban entregando los premios,  con gran acompañamiento de admiradores y amigos, lo que determinó que se desprendiera la balaustrada de cemento del mismo, cayendo sobre el público que, en gran número, se encontraba debajo, provocando numerosos heridos de diversa consideración. Gracias a que fue sujetado por un amigo no cayó también, el triunfador Francisco.

 Inmediatamente se acudió en socorro de las víctimas que fueron trasladas a la Casa de Socorro, a la que llegaron, ya cadáveres, Juliana Lillo Soriano, de 26 años, casada (otros periódicos daban el nombre de Julián) y el niño de 7, Antonio Poveda Salinas. (También, respecto de éste como de otros, hay variación de datos en las crónicas.)

En el mismo centro fueron asistidos Ascensión Carretero Benito, de 34 años, con heridas en la cabeza de pronóstico reservado; Emiliano Villena Bao, de 9 años, con fractura de una pierna; Antonio Grande Perona, de 12, con la misma lesión, Eusebia (o Emilia) Cobo Moreno, de 20 años con fractura de tibia y peroné derechos y otras lesiones; Aquilino Zafra (Perales, 12 años), con fractura de la base del cráneo, con pronóstico muy grave, ¿Sinforosa García Pelada? leve,  Sinforoso Rodrigo Plaza, 7 años, leve, Francisco Navarro Sopena, de 18 años, con contusiones y erosiones leves; Alejandro Moreno López de 17 (12) heridas contusas en mano derecha, Antonio Grande Perona, de 12 años, con pronóstico reservado y, en el botiquín de la Cruz Roja, fueron atendidos  Victoriano Muñoz (Jareño) de 17 (15) años, de contusiones en el costado derecho y Manuel Muñoz González (o Grande),  de 18 años, de heridas en cabeza de pronóstico reservado.

EL teniente de la Guardia civil, con fuerzas a sus órdenes, se personó en el lugar del suceso y para contener el al inmenso gentío que se estacionaba ante los establecimientos sanitarios para inquirir noticias  de sus familiares, desarrollándose numerosas escenas de dolor. También acudió a la Casa de Socorro el sacerdote don Bernabé Huertas para tributar los auxilios espirituales a los heridos de suma gravedad, habiendo iniciado el juzgado las primeras diligencias al efecto. 

Con tal motivo se suspendieron la procesión del Corpus y la corrida de toros anunciada para esa tarde.

A las seis de la tarde del día siguiente se formó una impresionante manifestación de duelo frente al Ayuntamiento, trasladándose seguidamente al Depósito judicial, del que fueron sacados los dos cadáveres camino del cementerio, presidiendo la comitiva fúnebre el alcalde y el ayuntamiento en pleno acompañando a las víctimas, mientras en señal de duelo el comercio permanecía cerrado.

La triste noticia atravesó los mares y llegaría a Cuba donde el “Diario de la Marina: periódico oficial del apostadero de La Habana”,  se ocuparía de ello en dos ocasiones.[2] 

En aquellos días había dimitido el Gobernador civil de la provincia, señor Rodríguez León, que no obstante, consiguió solucionar  la situación derivada de la actitud de los obreros, que se negaban a segar, siendo sustituido por don Alejandro Pérez Mora que, tras su toma de posesión, recibió muchas visitas, y a los periodistas les dio cuenta de la catástrofe de Tomelloso. Y como las desgracias no suelen venir solas, el periódico catalán informaba, asimismo, de que en la misma fecha,  en La Solana, descargó una imponente tormenta de agua y pedrisco que arrasó la cosecha, ahogándose, además, varias caballerías y muchas cabezas de ganado lanar con  pérdidas enormes. También daba la noticia de que en Castellar de Santiago, en un establecimiento de ultramarinos y tejidos, se produjo un enorme incendio siendo inútiles los esfuerzos realizados por las autoridades y el vecindario para dominarlo. Todo quedó reducido a cenizas. Las pérdidas se calculaban en 35.000 pesetas.

Madrid, 30 de mayo de 2022


[1] La vanguardia, Viernes l de junio  de 1934, p. 23;  La Libertad: La Libertad - Año XVI Número 4428 - 1934 junio 1 (01/06/1934), p. 1, y El Día de Palencia : defensor de los intereses de Castilla: Año XLIV Epoca 2ª Número 13879 - 1934 junio 1, p. 3. 

[2] Diario de la Marina: periódico oficial del apostadero de La Habana. 1934, Junio 1, p. 13, brevemente  y, con más detalle, en 1934, Junio 21, p. 11.

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