El grupo de científicos que estudia las modificaciones
verificadas del clima, el IPCC, ha emitido a primeros de abril su último
informe, consensuado con los gobiernos de 195 países. Se centra en
la reducción del uso de combustibles fósiles, entre otros, para alcanzar
el objetivo de sujetar el calentamiento global a 1,5 grados más de temperatura
para 2050. El documento contiene una advertencia clara: si las
emisiones globales no alcanzan su máximo y empiezan a disminuir como mucho
en tres años -para 2025-, será muy difícil evitar catástrofes climáticas a
repetición: la ventana de actuación ha quedado ya muy disminuida. Pero no
es demasiado tarde, depende de nosotros reducir drásticamente nuestras
emisiones de forma rápida y sostenible: "Las decisiones que tomemos
ahora pueden asegurar un futuro habitable. Tenemos las herramientas y los
conocimientos necesarios para limitar el calentamiento”, afirma el presidente
del IPCC. "Si mañana redujéramos las emisiones a cero, probablemente el
mundo dejaría de calentarse… es una cuestión de política y economía”.
Hay que arrancar con fuerza ya.
Los anuncios de neutralidad de carbono en 2050 no
tienen ningún valor si no van acompañados de un plan preciso y de medidas
radicales a corto y medio plazo para conseguirlo. Asumida la necesidad de
mitigar el cambio climático, ¿qué medidas proponen los expertos y se estudian
en Europa?:
- Racionamiento y aplicación de cuotas de consumo
de combustibles fósiles. El sistema europeo de cuotas de CO2 para la
industria ya es una especie de racionamiento. Esto va a pasar por
responsabilidad medioambiental y por justicia social (no es normal que
los pobres se vean privados del acceso a la energía por los despilfarros de los
muy ricos). Hay muchas buenas razones para racionar el petróleo: los
trastornos climáticos producidos por la quema loca de combustibles fósiles, la
gestión a largo plazo del recurso (en lugar de quemarlo todo y no dejar nada
para África o para las generaciones futuras), la reducción de la contaminación
atmosférica...
El racionamiento asusta a los muy ricos, que prefieren
subidas de impuestos al combustible, que ellos pueden pagar sin problemas, pero
que machacan a los más pobres: el racionamiento es igualitario y el recurso se
está agotando.
-Menor uso de energía: Un mundo con menos
energía necesita más personas que trabajen con sus manos. En pocos años en
España pueden sobrar más de 100.000 empleos en las factorías de coches y
talleres. Habrá que fabricar otros productos como bicicletas, la mayoría
eléctricas: fabricarlas, mantenerlas, usarlas para los repartos. Construcción
de vías y trenes, renovación energética de los edificios….con menos gasoil la
maquinaria agrícola se usará pocas horas y sólo para trabajos muy concretos:
serán necesarios muchos más trabajadores en la agricultura.
-Eliminar las subvenciones a los coches eléctricos de gran potencia y
trasladarlas a los coches pequeños, de poco peso, poca potencia y tamaño
reducido. Con escasez de petróleo el combustible debe guardarse para
aquellos que lo necesitan para su trabajo u otras obligaciones. El
desplazamiento en coche por ocio va a ser imposible en muy poco tiempo. Las
máquinas altamente consumidoras de energía (de cualquier tipo), como los
aviones, los yates o los coches de gran potencia tendrán un futuro oscuro.
- Viajar menos, ir a menos sitios y más cercanos; utilizar un
vehículo más ligero: pasar de un coche grande a uno pequeño, de un coche
pequeño a una bicicleta y viajar a un ritmo más lento. Reducir la velocidad
máxima a 100-110 km/hora reduce mucho el consumo y aumenta enormemente la
seguridad vial. También se estudia suspender los vuelos que puedan realizarse
en tren y encontrar el encanto de los viajes a lugares menos lejanos.
-Cambiar los hábitos alimentarios: consumir menos carne, sobre todo de vacuno,
acompañado de la reducción a la mitad de la cabaña ganadera, sobre todo
ganadería intensiva. La cabaña ganadera mundial incluye 1.500 millones de
cabezas vacunas y emite una cuarta parte de las emisiones mundiales de metano,
gas de efecto invernadero muy potente. El 60% de la agricultura mundial se
dedica a cultivos para alimentar el ganado. Al dividir por 2 la cabaña
ganadera muchas tierras que ahora se cultivan para alimento animal pueden pasar
a cultivar verduras legumbres, frutas, … proteína vegetal, más sana. Habrá que potenciar la ganadería extensiva, por la limpieza del
suelo que realizan los animales y porque los pastos capturan mucho carbono.
Pero la ganadería intensiva con miles de animales enjaulados, cebados con
cereales importados, y atiborrados de antibióticos tiene mal pronóstico.
-Pagar incentivos muy altos a los agricultores
para que planten legumbres: Esto
permitiría regalar 20-30 kg kilos al año a cada persona y sustituir
proteína animal por proteína vegetal: ¿Cómico? Pues mejora la salud de las
personas, se ayuda a los más débiles y se evitan muchas emisiones de
GEIs. El asunto de los incentivos agrícolas es mucho más amplio, por
ejemplo los agricultores deberían ser pagados generosamente para que
proporcionen servicios ecosistémicos, como la plantación y el mantenimiento de
cubiertas vegetales y árboles.
-Renovar las viviendas vacías o mal aisladas: Aquellos empresarios
de la construcción que preparen sus empresas y formen a sus trabajadores en
renovación térmica, acústica y energética tendrán trabajo asegurado. Los mayores puntos débiles son la calefacción y el consumo
eléctrico: La UE ya está subvencionando la sustitución de las calderas de gas y
gasoil por bombas de calor; también la instalación de placas fotovoltaicos, así
como la renovación energética de los edificios. En Flandes la renovación
térmica de las viviendas más antiguas va a ser obligatoria.
-Reparar mejor que comprar nuevos productos. Arreglar la ropa o el
calzado cuando se deterioran se ha hecho históricamente. La locura de acopiar
en los armarios decenas de camisetas, pantalones, vestidos y zapatos de calidad
ínfima es insostenible. No hay recursos en el planeta para soportar esa
presión. Comprar menos y de mejor calidad es mucho mejor. Para fabricar un
pantalón vaquero se precisan entre 2.100 y 3.000 litros de agua: Insoportable.
Entre marzo y abril Apple, Samsung, Microsoft y Google han anunciado que
sus productos podrán ser reparados a partir de finales de 2.022. La presión de
consumidores y de legislaciones en marcha han dado sus frutos. Suecia acaba de
aprobar una ley con reducciones fiscales para los servicios de reparación. La
Conferencia Ciudadana sobre el futuro de Europa ha propuesto al Parlamento
Europeo medidas en el mismo sentido: Reparar mejor que renovar.
-Reutilizar: Los millones de botellas
y recipientes de cristal y plástico que arrojamos al vertedero a diario deben
reutilizarse como antiguamente. Es absurdo y despilfarrador triturar los
recipientes de cristal usados y fundirlos a más de 1000 grados para fabricar
nuevas botellas: un simple lavado desinfectante y pueden volver a utilizarse.
-Empresas más pequeñas: La abundancia de energía
ha permitido la creación de multinacionales y empresas muy grandes que, a
veces, tienen más poder que los propios gobiernos; la sobriedad energética
conducirá a lo contrario. La economía globalizada es intensiva en energía,
aunque sólo sea para mover los barcos de contenedores. El acortamiento de las
cadenas de valor supondrá un verdadero problema para un país como el nuestro,
que no tiene petróleo ni gas y pocas materias primas de tierras raras.
Tendremos que decidir de qué extranjeros depender.
-Ciudades más pequeñas: las metrópolis que no producen alimentos a
nivel local, necesitan un transporte de larga distancia para traer alimentos,
ropa, muebles, aparatos electrónicos, medicamentos… energía. Uno de cada
tres camiones en España transporta algo que se come. Esos alimentos
necesitan embalajes, plástico, metal, madera... energía para darles
forma. La gran ciudad es totalmente dependiente de suministros exteriores:
insostenible. Pervivirán las ciudades cuyo radio de dependencia sea cada vez
menor. Alrededor de la ciudad deben crearse granjas productoras de alimentos.
Las comarcas con monocultivos tendrán que diversificar su producción para
conseguir autonomía alimentaria. La fabricación de electricidad solar en
tejados de viviendas y edificios públicos permitirá más autonomía de los
hogares. Sus necesidades de transporte se reducirán y, con pocos combustibles
fósiles y pocos coches eléctricos de poca autonomía, el ferrocarril será
imprescindible.
-Aumento radical de la red ferroviaria que pasara a ser la
espina dorsal de la movilidad: a partir de un número de habitantes (10.000,
quizás 5.000) todas las localidades deberán estar integradas en la red
ferroviaria. La movilidad (media o larga distancia) de la mayoría de mercancías
y de personas se realizará en tren. Francia con una red ferroviaria mucho
mayor que la española, piensa duplicar su red de ferrocarril... La
subvención a los combustibles con 20 céntimos/litro no desincentiva el consumo
de hidrocarburos, mientras que no hay subvención para el transporte por
ferrocarril. Esa subvención debe reducirse solo a coches pequeños y furgonetas
necesarios para el trabajo. Hay que dedicar mucho dinero a la extensión de la
red ferroviaria, eléctrica y apenas emisora de CO2. Será esencial el desarrollo
de una red europea de transporte público basada en precios asequibles, en la
que se prioricen los ferrocarriles y con incentivos para su uso (modelo de
“climatiket” austríaco).
-Restricción en el espacio público de la
publicidad de productos altamente consumidores de energía (yates, coches de alta cilindrada, vuelos de avión…).
Restricciones publicitarias para productos que dañan el
medio ambiente o para productos alimentarios insanos,
con exceso de embalaje o vendidos en envases muy pequeños. La gran publicidad
se dirigirá a estimular la compra de alimentos sanos y a granel (beneficios
para la salud y el medio ambiente).
-Impuestos altos para los alimentos ultraprocesados. para
desalentar su consumo Los fondos recogidos irán a alimentos saludables de
cultivo ecológico. Para reorientar el comportamiento de compra la opción menos
virtuosa será más cara: cualquier alimento saludable debe ser más barato que su
equivalente ultraprocesado o altamente emisor de CO2. Se ahorrarán miles de
millones en tratamientos de enfermedades relacionadas con comida basura.
-Planificación frente a competencia salvaje. La competencia
sin control acorta los horizontes temporales y multiplica el consumo de
recursos. Un ejemplo es la fabricación de vehículos, con centenares de
miles de coches y camiones nuevos, de diferentes marcas, almacenados ahora en
las fábricas. En un mundo con recursos limitados y en emergencia climática la
planificación supera a la competencia. Cuando hay un incendio, los gobiernos no
piden a los bomberos que redacten proyectos de extinción, que diferentes
empresas presenten presupuestos, que resolverá una comisión técnica 3 meses
después. Para gestionar en momentos críticos (como el actual de crisis
climática y penuria energética), el estado toma decisiones en el plazo
inmediato y planifica para el medio y largo plazo. Esto significa cuantificar las inversiones y proponer una
política de adaptación de las infraestructuras al cambio climático, de
formación de trabajadores, de investigación en I+D+i, de desarrollo de
capacidades industriales… pensando a 20 años vista. Todo ello con
control democrático y consensuado entre las
diferentes fuerzas políticas y económicas.
Las pequeñas “pérdidas de libertad” serán imprescindibles:
Preguntemos a los camboyanos si creen que 2°C más es aceptable cuando la mitad
de su país puede desaparecer. O a los fiyianos si estarían contentos de tener
que mudarse porque los "liberales" occidentales van en coche a
trabajar a menos de 2 km de su casa. Las restricciones que vamos a experimentar
buscan un objetivo de supervivencia, movilizador, al tiempo que generan
seguridad colectiva. ¿Perder la libertad de viajar en avión o tener calefacción
en invierno? ¿Comer o conducir?: habrá que elegir.
En la próxima entrega se analizará el papel de
alcaldías y diputaciones a favor de la transición energética y contra el cambio
climático.
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Viernes, 2 de Mayo del 2025
Viernes, 2 de Mayo del 2025