Tomelloso

«Las cuevas son la esencia de Tomelloso»

La tomellosera María Carretero consigue el Primer Premio de la Escuela de Arquitectura de Sevilla con un Trabajo fin de Grado sobre estos espacios únicos

| Sábado, 2 de Julio del 2022

Con “Destellos de luz en la oscuridad. La historia oculta de las cuevas bodegas de Tomelloso”, María Carretero ha obtenido el Primer Premio de Trabajos Fin de Grado de la Escuela de Arquitectura de Servilla, un galardón al que optaban los estudiantes que tuviesen una nota de 9 o 10.

En el resumen de su estudio cuenta María Carretero que Tomelloso se encuentra en el corazón de un mar de viñedos, tierra manchega caracterizada por su clima y porque en ella se dan los ingredientes perfectos para la producción del vino. La dedicación a la uva por parte de muchas generaciones de la ciudad ha originado una tipología de vivienda única que incorporaba esa actividad como parte indispensable de la misma. Se vacía el terreno creando cuevas-bodegas.

“La cueva, un diálogo continuo y variable entre luz y oscuridad donde descansa el vino”, apunta la incipiente arquitecta. La autora de trabajo realiza en el estudio una propuesta de reconversión de las cuevas “fusionándolas con el arte y la consideración patrimonial de estor ricos espacios; entendiéndolos como un conjunto que mantiene intacta su esencia”.

Carretero estudia cinco cuevas, de las que levantó la planimetría, y las compara con el arte gracias a Antonio López Torres. “Es el motor del trabajo y quien me llevó a vincular todas las fotografías con el arte y con obras arquitectónicas que buscan lo que la cueva ya de por sí tiene, esos puntos de luz y oscuridad únicos”.

—¿Qué ha supuesto para usted recibir este premio?

—Ha sido un orgullo recibirlo. También ha sido muy importante e interesante elaborar el trabajo. Esta es mi tierra y he aprendido un montón de esta arquitectura, que existe, pero que está casi olvidada y que yo tampoco conocía a fondo.

—¿Por qué elige las cuevas de Tomelloso como objeto de su TFG?

—Básicamente porque quería estudiar esa tipología constructiva asociada a la vivienda. Son espacios únicos y he querido expresar lo que las cuevas trasmiten. Además, forman parte de patrimonio histórico de la ciudad y creía que era necesario visualizar estos espacios.

—El trabajo tiene como subtítulo “Historia oculta de las cuevas de Tomelloso”, ¿son tan desconocidas?

—Sí. En Sevilla, cuando propuse hacer el trabajo sobre este tema, nadie sabía de la existencia de las cuevas de Tomelloso.

—En La Voz defendemos que las cuevas son una clara seña de identidad de Tomelloso, ¿está de acuerdo con eso?

—Por supuesto, considero que las cuevas son la esencia de la ciudad de Tomelloso.

—Usted en su trabajo une el arte, la pintura, la poesía, la fotografía, con las cuevas…

—Para informarme de los temas técnicos sobre las cuevas me leí el libro de Ángel Bernao. Vi que al final del volumen el autor recogía varios poemas. Y como la cueva es un espacio que transmite muchas sensaciones, quería vincularlo a los poemas que hablan de ello, a la pintura y a la arquitectura, claro.

—Dice que es Antonio López Torres el faro que la ha iluminado en este estudio.

—Él, a través de la pintura, quería expresar y mostrar la esencia del lugar y su tierra e inequívocamente, las cuevas también muestran eso.

—En el trabajo marca unos objetivos sobre lo que, a su juicio, hay que hacer con las cuevas, ¿nos los puede explicar?

—Marco unos objetivos buscando la finalidad de darles un uso. A mí me preocupaba que se trata de un patrimonio que tenemos en Tomelloso. De forma general, con esas indicaciones se trata de llegar a la gente que no conoce las cuevas y también recuperarlas. Pero sin interferir en su esencia y en esa construcción tan pura que tienen esos espacios.

—En ese sentido, ¿sería conveniente que se mantuviese la cueva cuando la casa a la que pertenece se reformase?

—Sí, sí… Y darle un uso. Al final son espacios muy diáfanos y aparte de las tinajas y los elementos que tienen, se pueden utilizar para cualquier cosa.

—También en su trabajo enumera una serie de usos para las cuevas, ¿no es así?

—Como enfoqué todo el trabajo al arte y la poesía propongo utilizar estos espacios vinculándolos a esto mismo. A través de la luz proyectada en las paredes, como arte interactivo, permitiendo pintar el espacio de otra forma, sin tocar la arquitectura.

—En su trabajo juega con la dualidad de las luces y las sombras, usando una analogía muy poética…

—La verdadera esencia de estos espacios es que tuviese un solo punto de luz. Tenía su parte técnica, ya que era para fermentar el vino o ventilar. Pero creo que la luz es lo que marca el lugar. Lo digo en el estudio que, esa cueva con un punto de luz diferente sería un espacio distinto.

—¿Es la lumbrera ese punto de luz?

—Así es. Pero también en el trabajo identifico que la escalera puede ser otro punto de luz que quiere entra a la cueva e ilumina un poco.

—En el estudio enumera cuatro tipos de cuevas, señalando en la zona de Tomelloso en la que se encuentra cada uno de ellos.

—Empecé clasificando las cuevas de las más antiguas a las más recientes, que están vinculadas del centro de la ciudad al extrarradio. Pero también las clasifiqué por puntos de luz, hay cuevas que tiene más de una lumbrera, hasta cuatro en alguna de las que visité. También por los accesos, si son desde dentro de la vivienda o desde el patio. Con ello me hice mi propia clasificación.

—Insiste en su trabajo en lo que han promulgado otros autores, que Tomelloso es una ciudad hecha a sí misma.

Por supuesto. Y en el caso de las cuevas, fueron los propios habitantes los que generaron estos espacios.

—¿Las cuevas son producto de la geología de Tomelloso?

—Claro, porque la roca caliza permite estas grandes excavaciones. Aunque no todas tiene la misma profundidad.

—¿Cuánto tiempo le ha llevado el TFG?

—Han sido cinco meses para completarlo y varias semanas para introducir modificaciones y “retoques”.

—¿Con qué se queda de su intenso viaje por las cuevas de Tomelloso?

—Con muchas cosas. Sobre todo, el estar allí sola, en muchos sitios me dejaban hacerlo, viendo como cambiaba la luz, como entraba por la escalera después de haberla visto pasar por la lumbrera. Fue lo que me llevó a desarrollarlo más poéticamente.

—¿Por qué se decidió a estudiar Arquitectura? ¿Viene de familia de arquitectos?

—No, no vengo de familia de arquitectos, pero siempre he sido muy creativa. Me gustaba mucho el diseño. Me interesaba mucho la parte creativa de la carrera.

—¿Cuál es la arquitectura que le gusta, en la que se fija?

—Me gusta la buena arquitectura que dialoga con el lugar. Que sea rompedora cuando tenga que serlo, pero teniendo muy en cuenta lo que ya existe. Es algo que he tenido muy presente en las cuevas, no digo que se vaya a revestir la cueva y a crear un espacio nuevo, sino que se trata de conservar lo que fue para poder usarlas ahora.

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