Con el psicólogo Sanitario, Tonino Tarquini, abordamos en esta entrevista la importancia de tener una sana autoestima. Un adecuado sistema inmunitario nos protege frente a posibles enfermedades, una sana autoestima nos protege frente a problemas emocionales o neurosis. Según Tarquini la autoestima condiciona, dirige y afecta a la manera de actuar, vivir y sentirse de las personas, y es determínate en el bienestar y equilibrio de cualquier individuo.
“En la literatura científica cuando se habla de autoestima nos encontramos con diferentes constructos, o paradigmas que han intentado explicar con lógica analítica el significado de la misma desde William James, o Freud pasando por Abraham Maslow y Carl Rogers, hasta lo más recientemente Branden o Burns”, explica el psicólogo.
Entre los modelos de referencia en la actualidad, Tarquini cita a Branden (1995), “sin duda uno de los psicoterapeuta más reconocidos por sus estudios sobre la materia. Branden afirma que la autoestima saludable se sustenta en dos pilares: uno es la confianza en uno mismo y el otro es el respeto hacia uno mismo. Confianza y respeto”.
Igualmente, para Tarquini otra voz relevante en la actualidad, hablando de autoestima es la del psiquiatra Burns que define la autoestima como la capacidad de confiar en sí mismo, y aceptar el hecho que todos somos merecedores de vivir felices. “Como el mismo autor afirma, la autoestima estaría relacionada con dos grandes variables que serían: los logros y las expectativas”.
Muy frecuentemente se confunde el autoconcepto con la autoestima, y esto es un error, puesto que tienen dos enfoques muy distintos. Asi los diferencia Tarquini, “el autoconcepto estaría más relacionado con la forma en que una persona se percibe a sí misma. La autoestima tampoco puede ser confundido con el ego. El ego está más relacionado con la idea o valoración excesiva que tiene una persona sobre sí mismo, y en líneas generales las personas con mucho ego suelen presentar baja autoestima. La autoestima a diferencia del ego es más íntima y bastante más compleja".
La autoestima se confunde tambien con el narcisismo, "pero el narcisismo es un rasgo de la personalidad muy peculiar que presentan algunos individuos que tienden a sobrevalorarse, no teniendo en consideración su entorno. De forma muy paradójica las personas narcisistas que aparentemente presentan este exceso de seguridad y superioridad, suelen presentar un gran vacío interior, y sobre todo una gran inseguridad”.
"La autoestima, -añade-, va más a allá de una simple autoevaluación física o corporal, la autoestima requiere de una serie de componentes emocionales que tienen que ser aprendidos y constantemente reajustados a lo largo del desarrollo vital".
¿Se nace con una sana autoestima o se adquiere?, esta es la interrogante que planteamos a Tarquini en esta entrevista.
“Está claro que ningún proceso biológico está relacionado con una adecuada autoestima o si lo tuviera que estar, seria en una parte muy ínfima. La autoestima es fruto de un aprendizaje y ensayo constante, la autoestima tiene que ser trabajada desde la primera- segunda, infancia. Y reforzada o potenciada a lo largo de la adolescencia, sin olvidar de reajustarla en la vida adulta. Se nace con un temperamento, relacionado con la genética, se forja un carácter fruto de las experiencias diarias, y se genera una personalidad producto directo del carácter y del temperamento”.
Y surge ahora una segunda cuestión. ¿Cómo se construye la autoestima?. Tarquini lo tiene muy claro. “La autoestima se construye a lo largo de los procesos vitales, desde la infancia, pasando por la adolescencia hasta la madurez. La autoestima no es algo fijo y puede sufrir cambios a lo largo de un proceso vital”.
Aunque insiste en que lo ideal es iniciar a trabajar la autoestima desde muy pronto, generando en el sujeto aquellas bases que servirán de estructura para su futuro, Tarquini remarca que “nunca es tarde para aprender o mejorar la autoestima, ya que la misma hace parte de las Habilidades Sociales, que a su vez son parte esencial del Coeficiente Emocional que nunca deja de crecer y expandirse”.
Un buen educador, sea padre, profesor o mentor que quiera trasmitir los pilares de una sana autoestima, tiene que saber fomentar la independencia del individuo. El psicólogo considera clave “hacer que aprenda a confiar es si mismo, generando aquella seguridad que es clave en el proceso del desarrollo. Fomentar y practicar desde muy pronto la independencia, al mismo tiempo que potenciar un dialogo interno adaptativo que puede ayudar en la tarea de generar individuos conscientes de sus medios y potencialidades reales”.
Para Tarquini sería bueno e incluso deseable, centrar los modelos educativos en los refuerzos, más que en los castigos, “fomentar la autodeterminación, la autonomía, y enseñar a agradar con las conductas a sí mismo, más que las personas de sus alrededores. Mientras en las primeras etapas del desarrollo el estilo de apego que se genera con los padres es determinante en la etapa de adolescencia se añade otro factor que es clave en la consecución de una sana autoestima, y estos es la relación que se establece con el grupo de amigos y la aceptación y el respaldo a nivel social”.
El psicólogo asegura que “detrás de una demanda en gabinete de psicología de trastorno por ansiedad, fobia o simplemente una depresión, distimia o anhedonia, se encuentra el mismo desencadenante: una baja autoestima”.
Con los conocimientos, bagaje de experiencia y claridad de ideas que le acompañan, Tarquini expone cuándo hay una sana autoestima. “Las personas son conscientes de sus medios, buscan desafíos, afrontan mejor los problemas diarios, se buscan metas que van un poco más allá de una satisfacción efímera o económica, se potencia la creatividad, se comparte con generosidad, además de potenciar una comunicación sana y abierta. A nivel sentimental las relaciones son más estables, saludables y funcionales. Se respetan los interlocutores, se defienden los propios derechos de forma asertiva sin dañar los demás, y el miedo a equivocarse no se hace dueño de cualquier decisión”.
Y también analiza la otra cara de la moneda, cuando se presenta una baja autoestima en general. “Las personas son más débiles emocionalmente, y buscan constantemente la aprobación de los demás, se fijas en las debilidades propias, se favorecen conductas inhibidas o agresivas para defender la postura propia. A nivel sentimental se suelen general patrones de relaciones toxicas, etc”.
Según Tarquini, muchos estudios confirman que “una salubre autoestima está relacionada con un buen desarrollo académico, personal y profesional. Las personas con una sana autoestima se sienten a gusto consigo mismo, saben identificar sus virtudes y al mismo tiempo sus limitaciones y operan para superarla constantemente”. Al final subraya que “una sana autoestima mejora sin lugar a dudas la calidad de vida de forma general de una persona y directamente o indirectamente también de su entorno más próximo”.
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Lunes, 3 de Agosto del 2026
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