Opinión

Polarización política

Fermín Gassol Peco | Miércoles, 3 de Enero del 2024
{{Imagen.Descripcion}}

La polarización ha sido considerada como palabra más referenciada en el año dos mil veintitrés según la FundéuRAE, una fundación promovida por la Real Academia Española y la Agencia EFE, por delante incluso de otras como amnistía guerra y otras más extremo que me lleva a considerar que la opinión interior de la ciudadanía mantiene su propio criterio, algo que afortunadamente puede ser considerado todo un síntoma de lucidez en el baremo y análisis de los hechos que suceden.  

La polarización política en una democracia creo que nunca puede ser considerada como noticia positiva pues va en contra de lo que este sistema, el más (único) justo, debe procurar, esto es, la aproximación y convergencia en determinados criterios, (cuantos más mejor y nunca en la completa coincidencia o uniformidad), reflejo de que el edifico político construido goza de cierta solidez en buena parte de su estructura, objetivo al que toda obra de cualquier tipo pretende aspirar con el paso de los años.  

La convivencia a la que un dirigente político debe aspirar en una democracia pasa por ofrecer cauces que procuren el entendimiento de la mayoría analizada en términos de porcentaje electoral. Traducido a número de votos, el mayor entendimiento posible, sería en primera instancia entre los votantes del P.P. y P.S.O.E. lo cual procuraría una plataforma social compuesta por quince millones de electores que estabilizarían de manera fundamental el futuro y la calidad de nuestra democracia. El afán por conseguir sin embargo la aproximación con otras formaciones políticas minoritarias que defienden además postulados y objetivos que difieren en aspectos sustanciales de esta inmensa mayoría creo que no contribuye a la búsqueda de una convivencia conveniente y en el subconsciente social mayoritariamente deseada.  

Una opción esta, la de pactar con partidos minoritarios por la que Pedro Sánchez ha apostado pretendiendo que millones de ciudadanos españoles, incluidos algunos de sus propios votantes, "comprendan" y acepten las aspiraciones para quienes el único objetivo está en dejar de formar parte del estado español lo cual puede ser considerado como el intento de sometimiento de la mayoría constitucional a una minoría que no lo es, ni pretende serlo en manera alguna.  

La polarización a la que Pedro Sánchez está contribuyendo con su reconocida política de muros, choca frontalmente con su, a la vez, deseo verbal de convivencia al que se refiere cuando pretende justificar los apoyos independentistas, lo cual resulta cuanto menos paradójico.  

Estas decisiones por supuesto que legítimas ya que esas minorías forman parte del Parlamento, no pueden evitar, sin embargo, que entre la ciudadanía aumente la polarización, pues se trata de algo, como decía más arriba, que forma parte de cada opinión interior. 

1111 usuarios han visto esta noticia
Comentarios

Debe Iniciar Sesión para comentar

{{userSocial.nombreUsuario}}
{{comentario.usuario.nombreUsuario}} - {{comentario.fechaAmigable}}

{{comentario.contenido}}

Eliminar Comentario

{{comentariohijo.usuario.nombreUsuario}} - {{comentariohijo.fechaAmigable}}

"{{comentariohijo.contenido}}"

Eliminar Comentario

Haga click para iniciar sesion con

facebook
Instagram
Google+
Twitter

Haga click para iniciar sesion con

facebook
Instagram
Google+
Twitter
  • {{obligatorio}}