Opinión

Gloria Merino Martínez, una vida para el arte

Artículo de la tomellosera, Ana María Fernández Rivero, Licenciada en Historia del Arte y Consejera del Instituto de Estudios Manchegos (CSIC) en la revista Besana

Ana María Fernández Rivero | Jueves, 11 de Abril del 2024
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Hablar, escribir sobre nuestra querida y admirada artista, pintora de reconocida trayectoria, como es Doña “Gloria Merino Martínez” es un placer, un privilegio, pero al mismo tiempo, es difícil poder resumir en unas páginas su amplia trayectoria vital y artística. Mi interés al acercarme a Gloria Merino, como artista y mujer es conocer su obra, valorarla y, recopilarla, para darle merecido reconocimiento, una obra imprescindible para comprender a una de las grandes artistas plásticas y con mayor proyección nacional e internacional que ha dado el arte castellano manchego en el siglo XX. 

Gloria Merino nació el 18 de febrero de 1930 en Jaén, pero muy pequeña, se instala con su familia en Malagón (Ciudad Real) y es aquí donde estuvo siempre afincada, donde se enamora y nutre de esta tierra manchega. Creció rodeada de una familia de amantes de la música, el teatro y el arte. Considerada como niña prodigio del arte, con unas dotes excepcionales para el dibujo, talento que le vendría de su abuelo materno, del cual heredó la misma predisposición para interpretar la figura humana. Comienza su formación artística con sus estudios de pintura entre 1947 y 1953 en la Escuela Superior de Bellas Artes de Madrid donde obtuvo los Premios Extraordinarios “Carmen del Río” y “Molina Higueras”. Más tarde amplia estudios en las clases de Ilustración, con Sáez de Tejada y Pintura Mural, con D. Ramón Stolz, consiguiendo en dicho curso Matrícula de Honor y Premio (1953). 

Gloria Merino es una artista que por su destreza y trayectoria en el mundo pictórico logró imponerse con su arte y personalidad por encima de condicionamientos sociales o cualquier otra connotación, de su época, algo digno de encomio, ya que ella, sí cuenta, y de manera muy destacada, en el vasto panorama de la pintura española siendo nuestra más importante pintora, con un amplísimo reconocimiento nacional, e internacional. También, es la autora que más y mejor ha dejado constancia de los lugares y rincones de nuestra tierra. Gloria Merino además de buena pintora, es casi “una notaria” y gracias a ella aún podemos contemplar cómo eran muchos rincones, personajes, tradiciones…las preocupaciones y emociones de la gente de su época. 

Su extraordinario bagaje artístico y cultural la llevan a conseguir numerosas becas de estudio que le permiten viajar por Europa y Estados Unidos. En 1956 consigue mediante riguroso concurso una bolsa de Estudios del Ministerio de Educación Nacional y viaja a Italia. Un año después obtiene el Primer Premio-Beca de “La Fundación Rodríguez Acosta”, por lo que se traslada a Francia, Bélgica y Holanda. En 1958 obtiene otra Beca del Ministerio de Asuntos Exteriores, que la lleva a residir durante un año en Italia completando el viaje en varias ciudades de Sicilia; viajes que dejarán una importante huella en su obra. En progresión constante, alcanzada ya una auténtica madurez artística, le es concedida en 1961, una de las más importantes como es la Beca “Conde de Cartagena”, para situarse en la ciudad de París, permaneciendo allí tres años y conseguir el máximo galardón de la capital francesa “La Medalla de Oro del Grand Prix”. Posteriormente, lograría el tan codiciado Premio Internacional “Villa de Paris” (1963) celebrada en el Museo de Arte Contemporáneo de París en la que se presentaron 27 países y en el que Gloria concurrió con tres temas manchegos: “Una manada de mulas”, “Un hombre comiendo sandía” y “Un hombre trenzando pleita”.

Además de estudiar Litografía en la Escuela Superior de Bellas Artes, de París. En 1971 es nombrada Consejera del Instituto de Estudios Manchegos. También, es miembro Fundador de la “Fundación Cultural de Artistas Manchegos (1980) y en 1983 es elegida, por unanimidad, Miembro de Número de la Comisión Provincial de Monumentos, Históricos y Artísticos de Ciudad Real. 

Homenaje en su Malagón natal

El 15 de octubre de 1977 Malagón le rinde un gran homenaje reconociendo así sus valores humanos y artísticos y le dedican una calle que hoy se llama, "de la pintora Gloria Merino". El 15 de junio de 1985 le fue impuesta la Medalla de Académicos Correspondiente de La Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Y como broche, un nuevo, y emotivo reconocimiento…es galardonada con el premio “Mujeres Imprescindibles” que otorga el Gobierno de Castilla-La Mancha dentro del acto conmemorativo del Día Internacional de la mujer, en 2021. Su nombre y logros están recogidos desde el diccionario Espasa, hasta el diccionario Biográfico Contemporáneo, pasando por obras de Arean, Campoy, Chavarri, Estiarte, Moreno Galván, Serraller… También hay que destacar los copiosos y a la vez excelentes escritos que la crítica y el público le prodiga a lo largo de tan dilatada trayectoria de su carrera pictórica siendo su trabajo muy aplaudido desde los primeros años de crítica primordialmente por su soberbio trabajo, y como maestra sin par no sólo del dibujo sino del color; pero distinguiéndose siempre porque desarrolló un estilo único y personal. Importantes críticos de arte y escritores han hecho alusión a su obra: García Viñolas, Camón Aznar, La Fuente Ferrari La Hidalga, el Marqués de Lozoya, González Ruano, Francisco García Pavón … 

En cuanto a la actividad expositiva: Gloria Merino ha participado con sus obras en incontables muestras (Cerca de 300), individuales y colectivas tanto Nacionales como Internacionales. Siendo los temas más comunes que representa, los paisajes y personas del mundo rural y cotidiano de los pueblos de la Mancha. Sus obras se exhiben en galerías y museos de todo el mundo, pues ha expuesto en New York. Francia, Bélgica, Portugal, Madrid, México, y sobre todo por toda nuestra geografía: Málaga, La Coruña, Bilbao, San Sebastián, Santander, Burgos, Valladolid, Salamanca, Sevilla, Córdoba, Valencia, Palma de Mallorca, …etc. y muy especialmente en nuestra provincia. También poseen sus lienzos los siguientes Museos: El Museo Nacional de Arte Contemporáneo, Museo de la Real Academia de Bellas Artes San Fernando y Reina Sofía de Madrid. Museo de la Hispanic Society of América, New York, Pinacotecas de Bélgica, Italia, Venezuela, Portugal, el Museo Provincial de Málaga, Museo de la Diputación Provincial de Ciudad Real, Museo de Crevillente, Colección Müller, Biblioteca Nacional Madrid, Museo Colón de Las Palma de Gran Canaria, Museo Municipal de Valdepeñas, Museo de Vitoria… entre otros. 

Realismo expresionista español

Respecto a su Obra Pictórica, Gloria Merino se ha incluido dentro de la línea denominada “Realismo Expresionista Español”, incluso algunos críticos ven en su obra reflejos de Zabaleta. Trabaja la pintura a la manera académica, pero de una forma geométrica y cubista, colores puros a veces claros otras veces los superpone, pero casi siempre con esa frescura y luminosidad de color, personal. Sus lienzos presentan un encanto de doble naturaleza, artístico e histórico ya que Gloria Merino es una gran observadora del ambiente rural, fascinada por conocer nuestras raíces, sus gentes y tradiciones…Está considerada cronista interpretativa de la historia cotidiana de la Mancha. Gloria Merino ha pintado las gentes de nuestros pueblos y nuestro campo, de nuestra llanura, de sus rincones olvidados, auténticamente manchegos. El ser humano siempre ocupando el centro, capta el alma, y al detalle el aspecto físico, las expresiones de esas caras manchegas a mitad de camino entre el desencanto y la esperanza, y en sus tareas cotidianas a los innumerables personajes, recios, campesinos nacidos por y para la tierra, dentro de sus ropas negras, grises o pardas, descoloridas y quemadas -como sus carnes- por el sol. Sólo los niños proporcionan un respiro refrescante y feliz al sobrio conjunto humano. 

La artista -manchega y universal- crea una pintura emblemática desde una mirada llena de frescura e ingenuidad y al mismo tiempo desde un profundo y dramático sentimiento sobre las cosas y los hombres; Su obra va más allá de escenas costumbristas con una temática de realismo social. Asimismo, podemos afirmar que “Gloria Merino y Malagón son inseparables”; creadora de un lenguaje personal e intransferible, caracterizada por un extraordinario dominio del dibujo y una técnica depurada y perfeccionista; henchida además de una innata y elevada sensibilidad artística que se adentra en el alma para transmitirnos un mensaje a través del gesto, la composición y el color. Gloria Merino es una mujer de alta dimensión en distintos campos de la cultura, siendo su otra pasión y a la que hay que hacer referencia la del “canto”, heredada de su madre. Indudablemente, Gloria Merino, también tenía cualidades para la música clásica, quien desde muy niña le gustaba cantar y poseía una hermosa y suave voz, que empezó a dar forma a través de una preparación ya que cantaba en el orfeón de Malagón, participaba en festivales benéficos…etc. Su formación musical y aprendizaje la hizo con Isabel Penagos (importante soprano); se adentró como soprano en ese mundo a través de conciertos de canto, que le apasionaban, aunque nunca profesionalmente. Siendo en 1969 cuando decide matricularse en el Conservatorio de Madrid, e iniciando los estudios de canto con Blanca María Seoane y con la magnífica soprano-pianista, Conchita Badía de Agustí, la que animaría a Gloria a compaginar la exposición que preparaba cantando una selección de tonadillas de Enrique Granados. En dicha actuación le fue concedida la Medalla de plata “Camarote Granados” en Barcelona. 

Otra de las actuaciones musicales en las que intervino Gloria, fue en 1972, en homenaje a Santa Teresa, actúa en colaboración con el grupo literario Guadiana, en la Iglesia Convento de las Carmelitas de Malagón. Hay que apuntar que también tenía extraordinarias dotes para la escultura. Y, desde este pequeño espacio, fascinada por su vibrante obra y una personalidad apasionante, le rindo mi sencillo homenaje a esta “grandísima artista”. Al mismo tiempo que “a las mujeres y a la mujer artista en particular”. 

Ana María Fernández Rivero. Nacida en Tomelloso, reside desde 1972 en Ciudad Real. Licenciada en Historia del Arte. Además de Agente Local de Desarrollo Europeo Sostenible, es Consejera de Número, Secretaria General y Bibliotecaria del Instituto de Estudios Manchegos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (C.S.I.C.). Directora del Museo Diocesano del Obispado de Ciudad Real.


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