“Detección, reconocimiento y evaluación de las cuevas bajo la localidad de Tomelloso” ha sido el título de la ponencia que han ofrecido los profesores de la UCLM, Juan Alonso, Jesús Gonzalez y José Antonio Aguado, dentro del Seminario Bajo Tierra que se sigue desarrollando con éxito en Tomelloso.
Los conferenciantes han analizado el colapso de varias cuevas en el Barrio de la Esperanza y han ofrecido el resultado de sus investigaciones y acciones en una zona de la ciudad que presenta algunos casos de riesgo. Tras recordar que el primer colapso produjo en febrero del 2021, seguido de otros dos casi un año después, han explicado el proceso de actuación del equipo de la Universidad, subrayando de forma clara las diferencias entre las cuevas-bodega, que perduran sin apenas incidencias, y estas cuevas areneros que son las que fallaron.
El Ayuntamiento encargó a la Universidad un estudio urgente para determinar la causa de los colapsos. “Lo primero que hubo que hacer es localizar estas cavidades, algo que no era fácil, porque no había lumbreras que facilitaran su ubicación y había que aplicar novedosas técnicas como la interferometría o el radargrama que permite una precisión milimétrica en la elaboración de mapas y nos hizo descubrir que ya hubo movimientos antes de los colapsos”. Los investigadores han asegurado que no fue fácil “llevar a cabo la monitorización por las dificultades de acceso, las condiciones de ambiental o los problemas de señal”.
Había que determinar los movimientos verticales en superficie y una monitorización interior que nos diera datos sobre temperatura, humedad relativa y concentración de co2, además de elaborar una cartografía de cuevas, otra cartografía de riesgos, medir grietas y las deformaciones de bóvedas que supuso la instalación de diez equipos que ofrecen datos cada quince minutos.
¿Qué pudo pasar?. Los profesores han explicado que el agua juega un papel importante en este proceso. “Las cuevas bodegas están ventiladas y evitan la humedad. En estos areneros no existía ventilación y se generó el problema de evitar la liberación de vapor de agua y facilitar la concentración de dióxido de carbono. La tosca es heterogenea y por eso el grado de afectación es distinto en unas zonas y otras”.
La última parte de la exposición se ha centrado en las actuaciones realizadas por un equipo multidisciplinar que intervino en una cueva ubicada bajo la avenida Príncipe Alfonso que presentaba una situación de riesgo preocupante. “La calle tuvo que cortarse y construir unos pilares de ladrillo en su parte externa y rellenados de piedra por dentro. Tienen una amplia base junto al techo y también abajo para estrecharse en su parte central. También se construyeron otros refuerzos lineales, unos muros con arcos parabólicos”. Según han explicado “fue una labor de estabilización y ahora habrá que decidir el uso”.
Recta final del seminario
Antes, la investigadora de la UNED, Ana María Medina, ha ofrecido una interesante ponencia sobre la vida social de las cuevas de Valdepeñas. En tiempos de guerras, Independencia (1808) o Guerra Civil (1936) ya sirvieron de refugio a la población. En un proceso muy similar al ocurrido en Tomelloso, las cuevas empezaron a abandonarse en los años sesenta con la aparición de las cooperativas. Pero en muchos casos las cuevas han tenido alternativas de uso muy interesantes que contribuyen a preservar este legado. Medina ha considerado que la normativa es todavía “algo laxa” en cuanto a su protección.
El seminario concluirá con una mesa redonda en la que intervendrá, entre otros ponentes, el investigador en patrimonio, y natural de tomelloso, Santiago Arroyo.
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Viernes, 4 de Abril del 2025
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