De las paredes del Café de la Glorieta cuelga desde este jueves
historia cotidiana de Tomelloso, textura y melancolía. Allí, Javier Cepeda
presenta su primera exposición de fotografía en solitario, “Resquicios”.
Se trata una muestra que invita al visitante a detenerse ante las viejas
portadas de Tomelloso, esas que, como él mismo lamenta, “tienen fecha de
caducidad, porque hoy ya todos quieren puertas automáticas”.
La muestra, que echó a andar este jueves con buena
respuesta, enseñará durante al menos tres semanas un Tomelloso que se escapa
poco a poco, pero que Cepeda rescata en imágenes llenas de color, elegancia
y una sorprendente sencillez.
Las puertas del recuerdo
El proyecto nació casi por casualidad. “Empecé en verano
a hacer fotos porque me apetecía trabajar una serie concreta”, cuenta el
artista. Armado con su cámara y su Vespa, recorrió las calles de la ciudad
hasta reunir más de doscientas imágenes, de las cuales ha seleccionado veinticuatro
para esta muestra. “Hacer la selección ha sido lo más difícil —admite—; cada
vez que miraba las fotos pensaba: ¿cómo he dejado esta fuera?”.
Cada portada que retrata tiene su carácter, su historia y su
desgaste. “Cuanto más vieja está, más agradecida es para la foto”,
confiesa Cepeda, que reconoce buscar sobre todo la textura y el alma de
la materia. “Si está recién pintada, no te dice nada”, añade entre risas.
Hechas con tiempo y con las manos
“Resquicios” no solo es una exposición fotográfica; también
es un ejercicio artesanal. Cepeda ha montado las piezas sobre maderas de
palés reciclados, desmontados, lijados y tratados por él mismo. “Pensé que
iba a ser más fácil, pero me tiré una semana cortando maderas, dándoles aceite
de linaza...”, recuerda. Lo hizo “con tiempo y poco dinero”, como él mismo
dice, pero con una dedicación que se nota en cada detalle.
La muestra se completa con una singular presentación de Roberto
Carretero, Gobi, “una entrada maravillosa”, en palabras del propio
autor. El resultado es una exposición que, más que mostrar, invita a mirar
de otra forma.
Un testimonio de lo que se va
Cepeda, que se dedica profesionalmente al sonido en el
ámbito audiovisual, reconoce que esta es su primera exposición individual.
Pero su mirada tiene la madurez de quien observa con ternura lo cotidiano.
“Somos testigos de algo que va a desaparecer —reflexiona—. Cada vez que paso
por una calle veo una puerta menos. En cuanto venden un solar, eso se va al
suelo”.
“Resquicios” es, en el fondo, una declaración de amor
a Tomelloso. Un canto visual y una reivindicación de sus portadas humildes y
robustas, que resisten el paso del tiempo mientras puedan. Porque, como el
propio Cepeda reconoce, “todavía sigo descubriendo muchas más”.
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