Opinión

Técnica de construcción de las cuevas-bodega de Tomelloso

Joaquín Patón Ponce y Carolina Sánchez Espinosa | Sábado, 17 de Enero del 2026
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Las cuevas de Tomelloso son, actualmente, el mayor de los atractivos patrimoniales y turísticos de esta “vinífera” localidad manchega.

Hemos hecho ya varios trabajos en los que reflejamos la enorme producción vinícola de esta población de La Mancha.

En esta ocasión intentaremos explicar la técnica de construcción de las cuevas, olvidándonos de las otras partes del patrimonio cultural generado por tan enorme producción vínica durante siglos.

Tenemos intención de adjuntar unos gráficos por si ayudan en la divulgación de algo que a nosotros, tomelloseros desde la cuna, nunca nos resultó sencillo de comprender.

Y es que los valientes agricultores de nuestro pueblo excavaron debajo de la superficie más de dos mil cuevas para elaborar y conservar en ellas su vino.

Si fuésemos capaces de ponerlas todas en línea, sumarían una distancia de entre 30 y 40 km. Esta maniobra nos permitiría llegar de Tomelloso hasta Alcázar de San Juan sin salir a la superficie.

Un amigo del padre del autor de estas líneas fue, hasta la edad de jubilación, miembro de una cuadrilla familiar de “picaores”. Se trataba de Alejandro Perona, actualmente ya fallecido.

Alejandro, en una visita que le hicimos, nos explicó cómo las primeras cuevas las hacían de forma circular, partiendo de la pared de la calle. El vano de la obra quedaba siete metros hacia la acera y la calzada, y otros siete metros hacia el centro de la vivienda.

Este era el arranque de la excavación; luego, dependiendo de que la casa bajo la cual excavaban tuviese más o menos fachada, excavaban una “caña de cueva” alargada, manteniendo la pared de la calle en medio de la excavación, o continuaban excavando hacia el interior de la casa.

También hemos visto una cueva que tiene forma de T. La circular mencionada quedaría en el extremo de la de abajo y el trazo de arriba se alargaría lo que diera de sí el solar.

La única que hemos visitado en forma de T está situada en una bodega grande de Tomelloso; en ella se pueden elaborar y conservar más de veinte mil arrobas de vino.

No hemos podido encontrar documentos que atestigüen la fecha de inicio de la excavación de cuevas, aunque todo apunta a unos inicios hacia principios del siglo XIX.

Esta actividad habría surgido por la escasez de cursos de agua superficial en Tomelloso. Tanto es así que no hay ningún río que pase por estos llanos. Sin embargo, sí se conoce desde muy antiguo la existencia de un acuífero. La profundidad a la que se encuentra el nivel del acuífero está entre quince y dieciocho metros.

Los tomelloseros debieron comenzar a excavar pozos para abastecer sus casas de agua. Igualmente, quien tuviese un alambique para destilar vino haría una excavación para instalar una noria.

En estas excavaciones, que suponemos anteriores a las cuevas, observarían los picaores la consistencia del terreno, la cual, más o menos, es la siguiente:

  • Una capa de tierra cultivable de unos 70 cm.

  • Una capa de roca caliza de extraordinaria dureza, a la cual llamaron tosca, de entre 1,5 y 2,5 m de espesor.

  • Una capa de arcilla roja blanda de unos 3 m de espesor.

  • Finalmente, una capa de arcilla roja dura —un poco menos dura que la tosca— de entre 5 y 8 metros.

Observaron los picaores que esta configuración del terreno se repetía más o menos igual en toda la zona entonces urbanizada de Tomelloso.

No podemos olvidarnos de las terreras, mujeres integradas en las cuadrillas de picaores que hacían un trabajo muy importante y muy duro, pues sacaban toda la tierra de la excavación.

Alguien pensó, no sabemos si un picaor o un propietario, que una capa de roca caliza tan dura y tan pareja, haciendo prácticamente toda la excavación debajo de esta, aguantaría las casas encima de ella.

Vaya si las aguantó. En casi todas las zonas en las que se han excavado cuevas para elaborar y almacenar vino no ha habido hundimientos. Únicamente se han hundido algunas en la parte oeste de la población, en la que la roca caliza da paso a roca arenisca, mucho más blanda.

La parte más importante de la excavación se hacía en la arcilla, dejando la tosca para sostener la vivienda encima.

Se llegaron a excavar más de dos mil cuevas. La mayoría de ellas se hacían en casas ya construidas. Para la capa de arcilla más dura se utilizaban barrenos explosivos de cloratita o dinamita. Podemos imaginar una casa en la que habita una familia cuando se producía la explosión de un barreno debajo de la vivienda.

Según hemos podido saber, el ruido y las vibraciones eran verdaderamente notables.

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