La Voz en reflexión

Once artistas y una lección de honestidad creativa

Francisco Navarro | Miércoles, 25 de Febrero del 2026
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Pocas veces se puede hacer un ejercicio tan grande de honestidad intelectual y ética como enseñar los referentes, sin tapujos, con orgullo… Como quien enseña unos dúplex de reyes tras un órdago en el lance de grande del mus. Y mucho más en el caso del arte donde tan necesarias son las referencias para el creador. No en vano, con ellos, a través de su obra, el artista sigue formándose, continúa creciendo, la observación de los grandes maestros (con ojos humildes y espíritu de esponja) permite descubrir como otros solventaron los retos que parecen insalvables. Además, el hecho de reconocerlo sirve como muestra de respeto al inspirador, como homenaje, como gratitud.

Eso es lo que ha hecho el colectivo Jueves al desnudo en su última exposición, “Referentes 2026” un colosal homenaje a obras y artistas icónicos —que lo son individualmente para cada miembro del grupo—, reinterpretándolas con sus ojos, manos, técnica, lenguaje, sensibilidad… No se trata de reproducir, sino de releer, pero sin escamotear el estilo ni las maneras artísticas de cada uno de los once componentes del colectivo. Y es el desnudo, el modelo que cada jueves posa para ellos, el vínculo, el eje vertebrador de esta sorprendente exposición, la seña de identidad de la muestra.

Además, de las paredes López Torres cuelgan los apuntes, trabajos, bosquejos o estudios que del modelo que apuntala la obra (cada una de ellas) hicieron el resto de los camaradas de esta artística cofradía. Desde otro ángulo, con diferente estilo e interpretación. De tal manera que lo individual se une a lo colectivo en un círculo virtuoso, reivindicando el dibujo del natural y la figura humana como gesto artístico.

Volvió el periodista este domingo (soleado, luminoso, templado, después de la concatenación de temporales) a la pinacoteca de la Glorieta. La sala temporal está radiante (no solo por el sol), colmada de un arte que deslumbra; es un emocionante horror vacui. Uno al entrar no sabe donde mirar, el color, las formas distintas, tamaños, estilos… Me siento como el archiduque Leopoldo Guillermo llegando a su galería de pinturas de Bruselas. A pesar de lo que pueda parecer se respira tranquilidad —un sosiego monástico me atrevería a decir— en el López Torres; el público contempla, sin prisa. Hay pintoras del colectivo atendiendo amablemente al respetable. Tal vez falte un cuarteto de cuerda en el centro de la sala tocando el “Oblivion”, por ejemplo.

La pintora que me acompaña, mi mujer, me recomienda que empecemos el tour de izquierda a derecha, en sentido antihorario. Obedezco.  La suavidad del trazo y los colores no esconde el dramatismo y la fuerza de la obra de Silvia de Castro; reescribe a Ingres, el mito de Leda y el cisne. Ya saben, uno de los escarceos de Zeus —de las violaciones y abusos del dios supremo. Verónica Bueno —nuestra siguiente parada— transforma la negra devastación de “Mujer con niño muerto”, de Käthe Kollwitz en un colorido, empoderado, valiente y descarado cuadro, una piedad con mucho genio.

Andrés Ruiz Paraíso es capaz de maximizar con su estilo toda la descarnada crudeza del “Autorretrato” de Sam Dillemans (un artista belga actual, expresionista, que recrea escenas de boxeo). Ruiz Paraíso se enfrenta a la obra impúdicamente, mostrando hasta sus anotaciones en el cuadro.  Con una elegante y tranquilizadora sencillez Pilar Jiménez Amat reinterpreta “La Source” de Ingres. La artista contrapone los colores suaves, la belleza sosegada y las pinceladas etéreas al voluptuoso realismo del francés.

Rogelío García desnuda un icono del arte estadounidense, “La madre del artista” de Whistler. Le quita el negro de los pesados ropajes y la sumisión de la toca, mostrándola libre, fuerte, con una tranquilizadora sonrisa. Gobi ha escogido a dos mitos, Medea y Sarah Bernardt; el tomellosero homenajea el cartel que del estreno en el Théâtre de la Renaissance de la tragedia de Eurípides, con la Divina Sarah como protagonista, creó Alphonse Mucha. El paso del tiempo, la inexorable erosión de estos ciento veinticinco años, que Gobi cataliza con su reconocible estilo, le sientan muy bien a la nueva creación.

Concha Espinosa libera a la modelo del pesado vestido eduardiano con mangas “pernil”. La tomellosera reinterpreta con la solvente perfección de la que hace gala “Sueños”, del realista italiano Vittorio Matteo Corcos. La mirada de la protagonista del cuadro de Espinosa encandila al espectador, lo atrapa. Culubret aborda con estremecedora sensibilidad el homenaje a “Sol ardiente de junio” de Frederic Leighton. Caroline Culubret potencia la serenidad de la pintura del referente, suaviza su academicismo y emociona con su reconocible estilo.

No disimula Manuel Solana el espíritu absolutamente báquico de su creación. Con su identificable manera creativa, el artista reescribe “El triunfo de Baco” de Cornelis de Vos. Solana, que es capaz de llevar la escena que interpreta más allá de los límites del cuadro, consigue amalgamar el arte del barroco con su propia forma de pintar. Se nos antoja una obra del XVII. María Jesús Navas logra sorprendernos con la arrebatadora ingenuidad de su visión de “Muchacha” de Montserrat Gudiol. La artista sostiene la imagen reflexiva, plana, arcaica, con una modernidad apabullante. El desgarrador (y evangélico) púrpura del manto de la protagonista contrasta con la suavidad de la figura que envuelve.

Con Ana Parra acaba nuestra turné. Se ha atrevido con la imagen por antonomasia del romanticismo, el “El caminante sobre el mar de nubes”, de Caspar David Friedrich. Despojándolo del color (y de la ropa) traslada al caminante de la grandilocuente naturaleza a un apabullante, pero sereno, skyline. Además, con líneas limpias, trazos firmes y una geometría necesaria. Y es que, tal vez Parra lleve razón y lo que ahora nos sobrecoge son los imponentes paisajes urbanos de las megalópolis modernas.

Nos vamos contentos del López Torres, satisfechos por lo que hemos contemplado y orgullosos del inagotable potencial artístico de Tomelloso. “Referentes” es, sin lugar a dudas el acontecimiento cultural de la temporada en nuestra ciudad. Va a estar hasta el 11 de marzo, no lo duden, acudan al López Torres, admiren las creaciones de nuestros artistas, disfruten del arte, sin prisas y sin prejuicios.

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