Importante e
interesante para nuestra localidad es el Cristo de la Merced o Cristo de la
Buena Muerte, como popularmente era conocido en los s. XVII-XIX. Imagen que fue
llevada en varias ocasiones al Castillo de Peñarroya y en el año 2006 fue
trasladada a instancias del párroco Juan Carlos Torres y la Cofradía de la
Virgen de Peñarroya, para que fuera restaurada y pudiera salir en procesión por
las calles de Argamasilla.
En cuanto a la
talla de este Crucificado, junto con una Cruz que también pertenecía a la parroquia
de Argamasilla, era el que presidía antiguamente en nuestra localidad la procesión de Viernes Santo, la cual, como
veremos más adelante, tenía un privilegio (12/10/1612) otorgado por el Príncipe
Enmanuel Filiberto de Saboya, Gran Prior de
El escollo se
suscita, porque el Ayuntamiento de Argamasilla de Alba había estipulado en
Pese a dichas
negativas, los frailes mostraron un Testimonio
otorgado por el Príncipe Enmanuel Filiberto de Saboya, que les concedía: el
27/10/1612 “Algunos Preceptos y Constituciones”. En dichos acuerdos se
regulaba la forma de realizar las procesiones de Viernes Santo, Asunción de
Nuestra Señora y Octava del Corpus Christi, autorizando a que el Crucificado de
Una vez se
aceptan dichas normas,
Decimos se
salvó, porque cuatro años más tarde del famoso Decreto (1825), según el
investigador local Juan Alfonso Padilla Cortés, al margen de una partida de
bautismo, (Archivo de
Decreto de supresión de Mayorazgos y Vinculaciones
Pero antes de
explicar, aunque sea brevemente, el Decreto por el que se suprimieron monasterios
e iglesias, es necesario anotar, que los mercedarios, desde su llegada en 1607,
desplegaron su socorro espiritual a la sociedad. Por otro lado, el convento,
apoyado por los vecinos, creció notablemente, no sólo en bienes materiales sino
en frailes, ya que en 1752 tenía 18 religiosos 4 legos y dos donados.
Posteriormente (1781) la cifra de frailes y sacerdotes decrece notablemente, al
menos en el número de confesores, ya que en esa fecha eran cuatro, incluido el
Prelado y otro sacerdote de más de 60 años.
Lamentablemente,
no sólo para la labor de los mercedarios, sino para el devenir espiritual de
los vecinos de Argamasilla, el 27/09/1820
(
Entre los
conventos suprimidos se hallaba el de Argamasilla de Alba, el cual, en las
fechas que decimos sólo tenía: “Cuatro individuos, siendo los cuatro secularizados”,
y enviados, según los documentos, al Convento que
Respecto al inventario
realizado para cumplir el decreto antes comentado, a pesar de nuestro interés
no ha sido posible aún averiguar: las alhajas, muebles, libros, cuadros,
imágenes y otros bienes requisados por el Gobierno al monasterio argamasillero
y el lugar donde fueron llevados. Sólo hemos hallado una nota escrita en un inventario,
realizado el 23/06/1842 (22 años después de ser suprimido el Convento) en el
que textualmente dice: “Inventario de los Conventos suprimidos de esta
provincia y efectos científicos y artísticos inventariados de que se hizo cargo
el Gobierno Político, según resulta del Expediente en el de Argamasilla de Alba
no existe nada”. Y era cierto; ya
que anteriormente el monasterio había sido quemado y demolido totalmente
(1825).
Sin embargo,
por comentarios escritos en documentos de la época que no tienen que ver con
los mercedarios, tenemos constancia del destino de dos piezas, que en principio
pasaron a la parroquia de Argamasilla y después fueron depositadas en la ermita
del Castillo de Peñarroya (creemos que se llevaron a dicho lugar para salvarlas
del requisamiento efectuado por el Estado en monasterios e iglesias y por ser
dicha ermita el lugar donde los mercedarios, desde siglos, venían celebrando misa
y otros cultos religiosos los domingos y días festivos). En cuanto a las dos
piezas que decimos, la primera es un altar del s. XVIII dedicado a San José, que,
después de rehabilitarse por la Cofradía de la Virgen de Peñarroya, se halla en la ermita del Castillo; y el
segundo es el Cristo de
Este
Crucificado, después de
Datos artísticos sobre el Cristo de la Merced
En cuanto a
la recuperación de tan importante talla, tuvo un proceso minucioso; pues ya fue
intervenido en el año 1998 por el
Taller CB Equipo de Restauración de Madrid; posteriormente, año 2008, por las
monjas Mínimas de Daimiel y en 2011, por Raquel Racionero Núñez.
Un lugar
destacado tiene en la parroquia dicho Cristo; pues está instalado en una
capilla titulada “de
Respecto a la
importancia artística, según A. Ruiz, en el diario (Lanza: 12/02/2012),
el Cristo de la Merced o Cristo de la Buena Muerte, es una talla de madera
noble del siglo XVII y posee gran valor artístico y pertenece a la Escuela
Andaluza. Se trata de una obra manierista de potentes proporciones
clásicas y una equilibrada carnación que mueve al espectador a un diálogo
entre la talla y quien la contempla.
Tiene gran
valor histórico, al ser la única talla escultórica de importancia conservada en
Argamasilla de Alba de antes de la Guerra Civil, la obra tiene un marcado
carácter devocional, el cual se aprecia en el propio desgaste de los pies,
besados o tocados por los fieles antes de santiguarse. La factura de esta talla
de madera, de estilo barroco y creada en el siglo XVII, es “magnífica” y
responde a un realismo estilizado que muestra a Jesús Crucificado en la
agonía. La Imagen mide unos dos metros de altura. Se trata de un Cristo de tres
clavos, de cuerpo estilizado, con rasgos italianos y una caída de ojos que
indica la proximidad de la muerte, pero con la mirada fija y “muy
penetrante” en el fiel que se aproxima.
Se muestra
azotado y con la marca de la lanzada en el costado, la talla es de un tono de
la carne blanquecino y amoratado por los golpes que refleja la cercanía de la
muerte. En cuanto a la caída del pelo es
muy real y tiene zonas en las que se notan las venas. El Cristo va sobre una
cruz plana que es la original y destaca la rica decoración en la zona del
perizoma (paño de pureza) que está dorada y estofada, indicando que este tipo
de tallas solían estar financiadas por mecenas que realizaban donaciones de
bienes muebles de carácter religioso a conventos como el que los Mercedarios
tenían en Argamasilla de Alba.
La talla,
como ya hemos anotado, permaneció después de la Guerra Civil durante décadas en
el Castillo de Peñarroya hasta que se procedió a su traslado a la parroquia, lo
que ya de por sí supuso una medida de conservación preventiva y la salvaguardia
de la pieza.
Impulsada
también por el párroco y Cofradía de la Virgen de Peñarroya, se procede, ya lo
he comentado, a la restauración de la talla: principalmente en la limpieza mecánica de toda
la pieza y una leve limpieza química en zonas puntuales donde se observaban
repintes que enmascaraban al original.
Fue en febrero de 2012, cuando finaliza
la restauración, procediendo a la consolidación del soporte, asentamiento de
los estratos de color, reintegración pictórica y protección final de la obra.
Esta es, a grandes rasgos, la historia de un Cristo (la imagen más antigua de la parroquia de Argamasilla de Alba) que, actualmente, se muestra en la Capilla de la Reconciliación, y, éste año, de nuevo, volverá a procesionar en la Semana Santa. Laus Deo.
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