El Parque Nacional Las Tablas de Daimiel se sitúa a las puertas de la mejor primavera de la década, con cerca de 1.000 hectáreas encharcadas de las 1.500 inundables, gracias a las últimas precipitaciones y al aporte continuo del río Gigüela. La recuperación hídrica está favoreciendo una notable presencia de aves acuáticas, en uno de los momentos más relevantes del calendario ecológico.
Según recoge un reportaje de Belén Rodríguez publicado en el diario Lanza, desde el pasado 11 de febrero el Gigüela vuelve a aportar agua de manera constante al humedal, un hecho que ha permitido ampliar de forma progresiva la lámina de agua y mejorar las condiciones ambientales del espacio protegido.
Incremento notable de la superficie anegada
Los datos actuales reflejan una situación muy distinta a la de años anteriores, marcados por la escasez hídrica y episodios de extrema sequía. El aumento de la superficie inundada supone un impulso para la biodiversidad, especialmente en el periodo previo a la primavera astronómica, cuando se intensifica la actividad reproductora y migratoria de numerosas especies.
La entrada de agua está permitiendo además la regeneración de hábitats característicos del parque, fundamentales para mantener el equilibrio ecológico de este enclave único.
Expectación ante la evolución meteorológica
La evolución de las próximas semanas será determinante para consolidar este escenario. Si se mantienen las precipitaciones y el aporte del Gigüela, el parque podría registrar uno de los mejores balances hídricos de los últimos años.
Las Tablas de Daimiel constituyen uno de los humedales más emblemáticos de Castilla-La Mancha y un referente medioambiental en la provincia de Ciudad Real, por lo que la actual recuperación genera una expectativa contenida entre gestores y especialistas, atentos a la consolidación de esta dinámica positiva.
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Lunes, 2 de Marzo del 2026
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