Opinión

Tristeza y desesperación

Joaquín Patón Pardina | Sábado, 7 de Marzo del 2026
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Paraguas, gabardina y sombrero imprescindibles en la tarde borrascosa de este viernes. Llueve vida traída por la lluvia mansa limpiando tejados, calles y empapando los campos casi preparados para nuevas cosechas de manjares agrícolas y vinos enjundiosos.

En paralelo nos viene la contracción, lluvia de muerte en Oriente Próximo. El calificativo de asesino para los gobernantes que promueven la guerra queda tan pequeño como nuestro minúsculo planeta al lado del universo.

No hay bromas entre Ciri y yo esta tarde sombría. Saludos cordiales entre nosotros y escasas sonrisas para los que ya son amigos de otros cafés pasados.

No somos pesimistas, pero el cuadro trágico dibujado a fuego y sangre inocente es demasiado fuerte para aguantarlo sin vomitar.

Abundan, detrás de las esquinas de las bolsas mundiales manipulando precios y cotizaciones como cuervos torvos, negros, de pico ganchudo, los avaros de todos los siglos aprovechando los despojos de cuerpos y edificios para encarecer los productos más elementales  que pagarán como siempre las mismas genes indefensas por la inutilidad de sus políticos.

—Ciri, di algo, hombre llevas demasiado rato en silencio y eso no es propio de ti.

—Tengo un revoltijo  de ideas, cadejo la llamaban antes, que no sé si estoy del derecho o del revés —responde mi amigo absorto en el agua resbalando por los cristales.

—Yo no te veo demasiado invertido —contesto intentando jugar con el doble sentido de la palabra y provocar una, aunque sea enana, sonrisa; no tengo éxito.

—Intento tomarme la vida en serio, lo sabes bien, estamos en cuaresma, yo como creyente cristiano procuro vivirla de modo provechoso para mí y los que me rodean.

—Eso lo sé.

—Pues todos los esfuerzos, que venía haciendo por dominar mi genio, ser amable, respetuoso, incluso cariñoso, han saltado por los aires y me he puesto de una leche…, que no podía contenerme. Gracias a mi mujer que ha venido enseguida, me ha ayudado a calmarme y con mucho tiento y cariño he podido relajarme.

—Yo me pongo al lado de tu señora y quiero ayudarte también, quizás desde otra perspectiva completemos la solución —añado mirando con ternura al amigo, con una mezcla de curiosidad y sintonía por su estallido de ira.

—Siempre he sido partidario —se silencia el compañero para tomar un sorbo de café y ordenar las ideas que necesita transmitir— de que las religiones, sean la que sean, deben estar alejadas de la política y de los políticos, de sus decisiones y de sus modos de gobernar.

—Comparto esa convicción, ayer me publicaron en La Voz de Tomelloso un artículo que trataba de modo tangencial ese tema, se llama “Teocracia y timo”. Continúa, no quiero distraer tu razonamiento.

Saca el teléfono móvil, teclea en la pantalla, veo que Ciri domina las nuevas tecnologías de maravilla. En un instante me muestra la noticia, leo en directo el titular y el pie de foto:

“Un grupo de pastores evangélicos reza con Trump y bendice su guerra en el Despacho Oval: “Por nuestras tropas y quienes sirven en las fuerzas armadas”

“En los vídeos de la reunión se puede ver a los pastores rodeando a Trump, colocando sus manos sobre él, que permanece sentado en el escritorio, mientras rezaban para pedir guía, sabiduría y protección para el líder republicano.” (1)

Se me escapa un silbido amortiguado al leer la noticia. Pienso que Ciri no había exagerado.

—Para mí esto —retoma el compañero la conversación— es una auténtica blasfemia. Implorar a Dios y pedir que Papá-Dios, que es amor para todos y cada uno de los seres humanos del mundo, bendiga al que ordena matar a miles de pobres y a las tropas que llevan el sufrimiento y la muerte, en vez de exigir  que pare tal destrucción y emplee otros sistemas para solucionar los problemas del mundo.

—Ciri, amigo, alguien ha dicho: “La gente más peligrosa es aquella que cree que está haciendo el trabajo de Dios”. La historia de la humanidad lo confirma con ejemplos de tortura y quema de herejes.

Nos ha caído la noche igual de negra que nuestros temores por estar en manos de gobernantes tan desalmados y criminales. Escribimos con la imaginación en el vidrio de la ventana:

¡Cuando se respetarán los derechos humanos y la libertad para vivir en cada rincón del mundo!

  

(1)           Tomado textual del periódico: “Libertad Digital” en la dirección: https://www.religiondigital.org/america/grupo-pastores-evangelicos-reza-trump_1_1445292.html

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