Paraguas,
gabardina y sombrero imprescindibles en la tarde borrascosa de este viernes.
Llueve vida traída por la lluvia mansa limpiando tejados, calles y empapando
los campos casi preparados para nuevas cosechas de manjares agrícolas y vinos
enjundiosos.
En paralelo
nos viene la contracción, lluvia de muerte en Oriente Próximo. El calificativo
de asesino para los gobernantes que promueven la guerra queda tan pequeño como
nuestro minúsculo planeta al lado del universo.
No hay bromas
entre Ciri y yo esta tarde sombría. Saludos cordiales entre nosotros y escasas
sonrisas para los que ya son amigos de otros cafés pasados.
No somos
pesimistas, pero el cuadro trágico dibujado a fuego y sangre inocente es
demasiado fuerte para aguantarlo sin vomitar.
Abundan, detrás
de las esquinas de las bolsas mundiales manipulando precios y cotizaciones como
cuervos torvos, negros, de pico ganchudo, los avaros de todos los siglos
aprovechando los despojos de cuerpos y edificios para encarecer los productos
más elementales que pagarán como siempre
las mismas genes indefensas por la inutilidad de sus políticos.
—Ciri, di
algo, hombre llevas demasiado rato en silencio y eso no es propio de ti.
—Tengo un
revoltijo de ideas, cadejo la llamaban
antes, que no sé si estoy del derecho o del revés —responde mi amigo absorto en
el agua resbalando por los cristales.
—Yo no te veo
demasiado invertido —contesto intentando jugar con el doble sentido de la
palabra y provocar una, aunque sea enana, sonrisa; no tengo éxito.
—Intento
tomarme la vida en serio, lo sabes bien, estamos en cuaresma, yo como creyente
cristiano procuro vivirla de modo provechoso para mí y los que me rodean.
—Eso lo sé.
—Pues todos
los esfuerzos, que venía haciendo por dominar mi genio, ser amable, respetuoso,
incluso cariñoso, han saltado por los aires y me he puesto de una leche…, que
no podía contenerme. Gracias a mi mujer que ha venido enseguida, me ha ayudado
a calmarme y con mucho tiento y cariño he podido relajarme.
—Yo me pongo
al lado de tu señora y quiero ayudarte también, quizás desde otra perspectiva
completemos la solución —añado mirando con ternura al amigo, con una mezcla de
curiosidad y sintonía por su estallido de ira.
—Siempre he
sido partidario —se silencia el compañero para tomar un sorbo de café y ordenar
las ideas que necesita transmitir— de que las religiones, sean la que sean,
deben estar alejadas de la política y de los políticos, de sus decisiones y de
sus modos de gobernar.
—Comparto esa
convicción, ayer me publicaron en La Voz de Tomelloso un artículo que trataba
de modo tangencial ese tema, se llama “Teocracia y timo”. Continúa, no quiero distraer
tu razonamiento.
Saca el
teléfono móvil, teclea en la pantalla, veo que Ciri domina las nuevas
tecnologías de maravilla. En un instante me muestra la noticia, leo en directo
el titular y el pie de foto:
“Un grupo de pastores
evangélicos reza con Trump y bendice su guerra en el Despacho Oval: “Por
nuestras tropas y quienes sirven en las fuerzas armadas”
“En los vídeos de la reunión se
puede ver a los pastores rodeando a Trump, colocando sus manos sobre él, que
permanece sentado en el escritorio, mientras rezaban para pedir guía, sabiduría
y protección para el líder republicano.” (1)
Se me escapa
un silbido amortiguado al leer la noticia. Pienso que Ciri no había exagerado.
—Para mí esto
—retoma el compañero la conversación— es una auténtica blasfemia. Implorar a
Dios y pedir que Papá-Dios, que es amor para todos y cada uno de los seres
humanos del mundo, bendiga al que ordena matar a miles de pobres y a las tropas
que llevan el sufrimiento y la muerte, en vez de exigir que pare tal destrucción y emplee otros
sistemas para solucionar los problemas del mundo.
—Ciri, amigo,
alguien ha dicho: “La gente más peligrosa es aquella que cree que está haciendo
el trabajo de Dios”. La historia de la humanidad lo confirma con ejemplos de
tortura y quema de herejes.
Nos ha caído
la noche igual de negra que nuestros temores por estar en manos de gobernantes
tan desalmados y criminales. Escribimos con la imaginación en el vidrio de la
ventana:
¡Cuando se
respetarán los derechos humanos y la libertad para vivir en cada rincón del
mundo!
(1)
Tomado textual del periódico: “Libertad Digital”
en la dirección: https://www.religiondigital.org/america/grupo-pastores-evangelicos-reza-trump_1_1445292.html
{{comentario.contenido}}
Eliminar Comentario
"{{comentariohijo.contenido}}"
Eliminar Comentario
Viernes, 6 de Marzo del 2026
Sábado, 7 de Marzo del 2026
Sábado, 7 de Marzo del 2026