La III Jornada ‘Mujeres en la Industria de la Comunicación’ ha
revisado el periodismo de moda, el montaje de cine y la corresponsalía
internacional desde la perspectiva de género con las voces de Rosa María
Calaf, Leticia García y Ascen Marchena. Este espacio
de debate se enmarca en las actividades conmemorativas de la
Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) por el Día Internacional de la
Mujer.
La delegada de Rector para Políticas de Igualdad, María Encarnación Gil
Pérez, ha inaugurado el encuentro, definiéndolo como un espacio para
“construir una industria de la comunicación más justa e inclusiva”.
Organizada por la Facultad de Comunicación, la jornada
ha planteado “nuevas formas de pensar y ejercer comunicación” con
mujeres referentes en diferentes ámbitos profesionales.
Leticia García, redactora jefa de S Moda, ha comenzado la jornada
exponiendo que la moda “se vende como algo frívolo, pero si tiras del
hilo puede hablar de lo social o de lo político”. La autora de
Batallón de modistillas ha señalado que el feminismo todavía no
ha llegado a la moda: “Dueños y diseñadores millonarios, en su mayoría,
son hombres. La industria está pensada para que ellos tengan las ideas y
ellas las ejecuten”.
Asimismo, ha analizado cómo el conservadurismo se hace patente en tendencias como la estética del
clean look o la vuelta de la feminidad a través de términos como
la elegancia y la sofisticación. En contraposición, ha señalado el
empleo que hacen las tribus urbanas de la moda como herramienta para
oponerse a la sociedad o para abordar temas disidentes.
Un uso que también se ha visto en desfiles de moda, aunque con menor
frecuencia: “Ahora, con la moda
mainstream, pasa menos, pero siempre hay una moda que utiliza la ropa como reivindicación”.
En representación de la industria cinematográfica, ha intervenido la montadora de cine y televisión
Ascen Marchena. Ha contado cómo pasó de enamorarse de la profesión visualizando
El espíritu de la colmena a montar la última película de su
director, Víctor Erice. Se define como una “peleona en la sala de
montaje”, un rasgo que le ha permitido señalar la segregación por
géneros en distintos roles de la industria audiovisual: “Se
considera que el montaje es un gremio femenino, pero los datos muestran
que solo representamos el 38 %”. La también coordinadora de
posproducción ha trabajado con directores de la talla de Pedro Almodóvar
y para grandes plataformas de vídeo bajo demanda.
Por último, la periodista y corresponsal internacional Rosa María Calaf ha
clausurado el programa reflexionando sobre la importancia del rigor y
el contacto directo con las fuentes: “Lo virtual es fantástico, pero hay
que salir a la calle y conocer a
los protagonistas”. Así entiende Calaf que se combate a quienes no
quieren sociedades informadas: “El futuro del mundo depende de la voz
que lo cuente”. Como ejemplo, ha señalado la guerra en Gaza, conflicto
en el que no se permite la entrada de periodistas
internacionales.
‘La Calaf’ soñaba con ser exploradora y lo ha conseguido: solo le quedan
diez países por visitar. Un bagaje cultural que le ha revelado la
importancia de viajar y conocer: “Es relevante para las personas, pero
más para los periodistas porque trabajan con la
salud de la sociedad y podemos caer en la construcción de sociedades
enfermas”.
En el marco de unas jornadas que han abordado la realidad de la
industria de la comunicación en perspectiva de género, Calaf ha narrado
situaciones que ponen en boga cómo el sector ha reproducido
comportamientos machistas. Desde su defensa de la minifalda en
televisión en los años 70, todavía durante la dictadura franquista, a
pelear por el espacio, la consideración y el respeto en la
corresponsalía, un mundo entonces meramente masculino: “En aquel
momento, defender mi minifalda era reivindicar mi libertad”, ha
sentenciado.