Desvividos por
vivir en mística alianza, participaremos de un espíritu cooperante y
colaborador, ganaremos en adhesión, pero también en esperanza; ya que una labor
conjunta siempre une voluntades, acerca pausas y hermana los pulsos”.
La moral no puede estar por los suelos. Precisamos darle
valor y valía, ante la multitud de realidades y hechos bochornosos que nos
llevan a un desequilibrio total, con un aluvión de incertidumbres y contiendas
verdaderamente destructivas. Para empezar, la inhumanidad y la ceguera del
espíritu deshumanizante socava los derechos humanos y la cohesión social. Las
consecuencias de esta pasividad e indiferencia, son cada día más terribles y
temibles, lo que nos exige una acción de conjunto que tenga como punto de
inicio una clara visión más ética y estética de todos los aspectos económicos,
sociales y culturales. Tanto es así, que un anímico desarrollo no se reduce meramente
a un mero crecimiento económico, sino al avance humanitario como sociedad.
Lógicamente, el germen de este progreso es un deber
ciudadano, para que cada cual pueda realizarse y crecer en humanidad, hacia un
horizonte vital, que es lo que nos da la satisfacción del impulso personal,
haciéndolo en comunión y en comunidad. Al igual que no hay ciencia sin
conciencia, tampoco cohabita una sana amistad, cuando los corazones se
endurecen y los espíritus se encierran en si mismos, lo que acrecienta el
interés mundano, con las consabidas luchas de oposición y desunión. En efecto,
el futuro no se escribe sólo con códigos informáticos o paneles solares, sino
activando una escala de principios, antes de que la avaricia de las personas,
de las sociedades y de las naciones, suscite en unos y en otros un materialismo
sofocante.
No me gustan las pasiones que todo lo comercializan, hasta
nuestra propia existencia, que ha de ser poesía y jamás poder. Sin duda, nuestros
interiores son esa lírica libre que requiere compartir místicas identidades
para enhebrar sueños y relanzar aires inspiradores. Seremos, entonces, más
corazón que coraza, en un mundo que es de todos y de nadie en particular. Sea
como fuere, no somos de aquí, estamos de paso y será el poso dejado en favor
del bien colectivo lo que nos trascienda. Desvividos por vivir en mística
alianza, participaremos de un espíritu cooperante y colaborador, ganaremos en adhesión,
pero también en esperanza; ya que una labor conjunta siempre une voluntades, acerca
pausas y hermana los pulsos.
Por ello, incluir la gestión de los recursos naturales en
los acuerdos de paz es fundamental, al menos para no alentar la destrucción
ambiental y la extracción irresponsable, que lo único que generan son abusos
contra derechos humanos y absurdas batallas. La tentación de la barbarie, va a
estar ahí siempre, sobre todo en situaciones cuyas injusticias claman al cielo.
Nunca olvidemos que el hombre no es verdaderamente humano, más que en la medida
en que, dueño de sus acciones y juez al mismo tiempo, se hace él mismo autor de
su progreso y coparticipe de sus actuaciones, sabiendo que toda acción social
implica consideración hacia toda savia, que no puede darse sin el desarrollo
solidario de la gente.
Sin embargo; y, a pesar de la riada de abatimientos, se nos
otorgó el discernimiento para huir de las ferocidades. Ahora bien, si queremos
entrar en sanación; ha llegado el día, en que la violencia hacia otro ser
análogo debe revolverse contra sí y volverse, tan aborrecible, como el
aislamiento. Convertidos en individuos de profunda misión y en sujetos de incesante
revisión, el penitente florecerá como poeta, porque se volverá amor. Justo lo
que demandamos hoy, para revertir próximo, al prójimo. De manera que, estando
todos en la auténtica retórica creativa, renazca ese poema perfecto con el que
soñamos ser vida, como vínculo fraterno y signo de inspiración; ya que si la lozanía
es el nuevo nombre de la paz; la cognición, es la presencia etérea en el yo. ¡Nos
espera, pues, un gran gozo!
{{comentario.contenido}}
Eliminar Comentario
"{{comentariohijo.contenido}}"
Eliminar Comentario
Miércoles, 11 de Marzo del 2026
Jueves, 12 de Marzo del 2026