Entre las
pocas alegrías de este viernes está la sensación de primavera, sol,
temperaturas en alza… Los gorriones revolucionados saltando entre los tejados,
anunciando una nueva renovación de la vida y la creación.
Me critica
Ciri que soy pesimista o quizá estoy algo “depre”. La presencia de mi amigo del
alma y la excelencia del café suavizan bastante la sensación de negatividad que
me invade.
—Me duelo como
cuando aquella sensación tan desagradable que teníamos al ir creciendo y los
zapatos quedaban pequeños. En el momento de ponerlos parecían insoportables, al cabo de un rato y
caminado con precaución uno se acostumbraba, pero el problema continuaba en los
pies impidiendo moverlos con soltura.
—Eso ¿por
qué?. ¿A qué sensación te refieres? Expláyate por si puedo ayudarte.
—La causa de
mi desazón la tienen tantas guerras repartidas por medio mundo y sus causas:
odios, rapiñas, venganzas, soberbias, ansias persecutorias, poder, dinero, dominio…
Es infinita la letanía de maldades.
—Entonces,
compañero, como no cambien mucho las cosas vas para largo, porque ese mal es
insoluble —argumenta Ciri sin convencimiento alguno.
—Justamente
por eso tengo sensación de angustia, no porque no tenga solución si no porque
no la ponemos, quizá porque la geopolítica nos sobrepasa y es imposible poner
de acuerdo a los gobernantes de las naciones.
—Es como si
una hormiga en un solo viaje intentara mover de lugar el Teide, absolutamente
imposible.
—¡Bien, Ciri!
Acabas de dar la solución y aunque parezca un sueño es posible. ¿Te acuerdas de
Martin Luther King y su discurso “Hoy tengo un sueño”?.
—Claro que sí.
Su sueño se cumplió, convivir en paz personas negras y blancas.
—Escucha,
amigo que te va a inspirar, voy a recitarte la letra de una canción de Ricardo
Cantalapìedra se titula “El Peregrino” y dice así:
“1. Un día por las montañas
apareció un peregrino.
Se fue acercando a las gentes
acariciando a los niños.
IBA DICIENDO POR LOS CAMINOS:
AMIGO SOY, SOY AMIGO.
2. Sus manos no empuñan armas,
sus palabras son de vida.
Y llora con los que lloran
y comparten la alegría.
3. Comparte el pan con los hombres,
a nadie niega su vino.
Y está junto a los que buscan,
y consuela a los mendigos.
4. Y los hombres que lo vieron
contaban a sus vecinos:
Hay un hombre por las calles
que lleva la paz consigo.”
«Este “Peregrino” hace referencia a un tal Jesús de Nazaret,
¿te das cuenta?
—Evidente que sí. Recuerdo perfectamente la
canción, se cantaba en las Eucaristías, junto con otras muchas de este
autor, era un modo muy elocuente de
hacer referencia al tiempo de predicación de Jesucristo, recorriendo las
ciudades de su tierra. —asiente el compañero.
—También
recuerdas que antes de morir en la cruz, mientras cenaba por última vez con sus
amigos, les insistió en una característica imprescindible para ser sus
seguidores: “Que os améis como yo os amo”.
—Estoy
pensando —comenta Ciri— que ese consejo o mandato se nos ha quedado en el papel
a la mayor parte de los que nos llamamos sus seguidores. Siendo muy crítico he
de añadir que nos gustan más las representaciones,
procesiones y pregones grandilocuentes y especialmente en Semana Santa.
—Antes has
hablado de una hormiga a la que le sería imposible trasladar el Teide de lugar…
Y si se juntaran miles, millones y millones de hormigas ¿no crees que podrían trasladarlo
de sitio?
—Claro que sí,
porque he observado los montones tan inmensos de tierra que sacan de las
galerías donde viven en comparación con su tamaño y la fuerza que les ha
regalado la Naturaleza.
—Ese es mi
sueño, copiando a Luther King, Tenemos la solución, si los millones de personas
que ha existido desde Jesucristo, que existimos ahora y que seguirán existiendo
nos tomásemos en serio lo que decimos ser, cambiaríamos el mundo. Suena a
utopía en mi interior, pero un día podrá ser realidad.
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Sábado, 14 de Marzo del 2026
Sábado, 14 de Marzo del 2026