Cada Viernes Santo, cuando la solemnidad de la Semana Santa
alcanza su punto más intenso, la localidad de Calzada de Calatrava se
transforma en escenario de una tradición única en España. El Juego de las
Caras, recientemente reconocido como Bien de Interés Cultural en
categoría inmaterial por el Gobierno de Castilla-La Mancha, congrega a
miles de visitantes en torno a un ritual centenario donde la suerte, la emoción
y la convivencia popular se mezclan en las calles del municipio.
Un reconocimiento que protege una tradición centenaria
El pasado mes de febrero, el Gobierno regional aprobó la
declaración del Juego de las Caras como Bien de Interés Cultural, un
reconocimiento que pone en valor una costumbre profundamente arraigada en
Calzada de Calatrava y en toda la comarca del Campo de Calatrava.
Este juego, que se celebra cada Viernes Santo, puede
llegar a reunir hasta 20.000 personas entre vecinos, visitantes y
curiosos, atraídos por un acontecimiento que combina tradición, historia y
espectáculo popular.
No se trata de una fiesta cualquiera. Las Caras están
declaradas Fiesta de Interés Turístico Regional desde 1993 y forman
parte de la Ruta de la Pasión Calatrava, que cuenta con el
reconocimiento de Fiesta de Interés Turístico Nacional, lo que convierte
a esta celebración en uno de los grandes atractivos culturales y turísticos de
la provincia de Ciudad Real.
Además, posee una singularidad que la hace todavía más
especial, es la única manifestación profana que se celebra en Castilla-La
Mancha durante la Semana Santa, en contraste con el carácter solemne y
religioso de estas fechas.
Cuando termina la procesión, comienza el juego
El Juego de las Caras comienza tras la Procesión del
Encuentro, uno de los momentos más emotivos del Viernes Santo en Calzada de
Calatrava.
Cuando la procesión finaliza, el ambiente cambia. Las calles y plazas del municipio se llenan de gente y comienzan a dibujarse círculos en el suelo con cal. Son los conocidos corros, espacios donde se desarrollarán las partidas.
En cada corro se reúnen vecinos y visitantes alrededor de la
banca, mientras el baratero, encargado de organizar el juego, prepara
las monedas y controla que todo se desarrolle con normalidad.
En el centro del círculo, el jugador —llamado punto—
deposita el dinero que desea apostar, y la banca iguala la cantidad. El silencio se hace cuando las monedas suben
al aire. Todas las miradas se dirigen al cielo esperando el desenlace.
Un juego sencillo, pero cargado de emoción
La mecánica del juego es simple, pero el ambiente lo
convierte en un espectáculo único.
Se utilizan dos monedas antiguas, conocidas como “las
piezas”, normalmente de diez céntimos del reinado de Alfonso XII, con la
cara del rey en una cara y el escudo en la otra.
El banquero lanza las monedas
al aire después de mostrarlas al baratero.
Cuando caen al suelo, se decide la suerte. Si salen dos caras, gana la
banca. Si salen dos cruces, ganan los puntos. Si sale cara y cruz,
se repite la tirada.
En ese instante, el baratero anuncia el resultado con un
grito que resuena en toda la plaza:
“¡Caras!”, “¡Cruces!” o “¡Cara y cruz!”
Los gritos de alegría o de lamento no tardan en llegar,
porque en este juego se pueden apostar cantidades importantes de dinero.
No existe más límite que el fondo de la banca, y por eso no es extraño que, en un solo día, miles de euros cambien de manos en medio de un ambiente festivo y de convivencia.
El papel del baratero y los rituales del corro
El baratero es una figura fundamental. Suele ser el
dueño de las monedas y el encargado de organizar el corro, vigilar que no haya
irregularidades y anunciar el resultado. Antes del Viernes Santo, los barateros
preparan sus espacios pintando círculos en el suelo y escribiendo sus iniciales
en el centro. Los corros más conocidos se sitúan en la calle Real, la plaza
de España, el casino y la Obrera, dos sociedades recreativas
que ese día abren sus puertas a todo el mundo.
En muchos de estos lugares hay bebidas y aperitivos para
celebrar las victorias o aliviar las pérdidas, porque el Juego de las Caras es
también una fiesta de convivencia.
Incluso durante la tirada, los jugadores pueden retirarse
diciendo “¡Barajo!”, una expresión que anula la apuesta si se detecta
alguna irregularidad o si el jugador decide no arriesgar.
Un origen lleno de leyendas y simbolismo
El origen del Juego de las Caras se pierde en el tiempo y
está rodeado de distintas teorías, muchas de ellas relacionadas con la
tradición cristiana.
Una de las hipótesis más extendidas afirma que la costumbre procede del momento en que los soldados romanos se jugaron a los dados las vestiduras de Jesucristo durante la crucifixión. Otra versión sostiene que Judas se jugó las treinta monedas que recibió por traicionar a Cristo. También se habla de que los soldados pagaron monedas por la túnica de Jesús, lo que habría dado lugar a este ritual que solo se celebra en Semana Santa.

Sea cual sea su origen, lo cierto es que el juego está
documentado desde hace siglos y se ha mantenido sin interrupción durante
generaciones, convirtiéndose en una de las tradiciones más singulares de
Castilla-La Mancha.
Calzada de Calatrava, epicentro de la tradición
Aunque existen juegos similares en otros pueblos vinculados
históricamente a la Orden de Calatrava, es en Calzada de Calatrava donde
la tradición alcanza su mayor esplendor.
El municipio se convierte cada Viernes Santo en un auténtico
punto de encuentro para visitantes de toda la comarca, de la provincia e
incluso de otros puntos de España.
Muchas personas llegan con un único objetivo, vivir el
ambiente del juego y probar suerte en los corros. El resultado es una
jornada en la que la localidad multiplica su población y se llena de vida, con
bares, calles y plazas abarrotadas.
El Juego de las Caras se ha convertido así en un importante atractivo turístico que complementa el patrimonio histórico y cultural de la zona.
{{comentario.contenido}}
Eliminar Comentario
"{{comentariohijo.contenido}}"
Eliminar Comentario
Miércoles, 25 de Marzo del 2026
Miércoles, 25 de Marzo del 2026
Jueves, 26 de Marzo del 2026
Jueves, 26 de Marzo del 2026