Tomelloso

“No es cuestión de tiempo, sino de encuentro”: la parroquia de Los Ángeles vive una intensa semana de renovación misionera en Tomelloso

Equipo de Evangelización | Viernes, 27 de Marzo del 2026
{{Imagen.Descripcion}}

Bajo el lema No es cuestión de tiempo, sino de encuentro, la Parroquia de Nuestra Señora de los Ángeles de Tomelloso, acompañada por el equipo EMVE, ha vivido del 15 al 22 de marzo la semana de la renovación misionera. Una semana llena de vida, cercanía y esperanza. Han sido días que nos han ayudado a redescubrir que lo importante no es cuánto hacemos, sino cómo nos encontramos, cómo nos miramos los unos a los otros y cómo caminamos juntos.

Las palabras ACOGER, CUIDAR Y ACOMPAÑAR han sido el hilo conductor de una Iglesia en salida, que quiere anunciar y salir de los “muros del centro parroquial”.

La oración de cada mañana, poniendo el día en manos de Dios, ya que “la obra es ante todo de Él (EG 12); la Eucaristía diaria, fuente y culmen de la vida cristiana; la visita a los centros educativos, donde los chicos han descubierto de una forma dinámica que la misión es tarea de todos y que los santos han sido grandes “influencers”; la visita a enfermos de la parroquia, que da paz y esperanza en los momentos de más debilidad; la oración con los niños y adolescentes en los hogares, donde se han vivido algunos de los momentos más bonitos de la semana: rezar unas familias por otras, remar juntos, como cada domingo se recuerda en la Eucaristía de la comunidad; el “café con Flow”, espacios para compartir la alegría, los miedos y los dolores de la maternidad, una experiencia muy enriquecedora para quienes han participado…

Todas estas actividades han formado parte de esta semana en la que también ha habido momentos de escucha y diálogo después de la cada Eucaristía con los misioneros, encuentro con todos los voluntarios y participantes de Cáritas Interparroquial de Tomelloso, con la Asociación de Adictos Rehabilitados y Familias de Tomelloso (AARFTOM) y celebración de la Eucaristía por primera vez en el centro de día San Rafael con personas con Alzheimer.

El colofón a esta semana misionera ha sido el Viacrucis en el que acompañamos en oración por las calles del barrio del Moral a la imagen de Jesús Pobre, el encuentro de agentes de Pastoral y la convivencia de adolescentes y jóvenes en la que, además de los chicos habituales de la parroquia, han participado algunos más que se han sentido invitados.

Con la Eucaristía del domingo y una comida de fraternidad se ha cerrado una semana de júbilo para nuestra parroquia, un pasito para convertir en realidad el sueño de hacer nuestra parroquia una “comunidad de comunidades”, en la que se experimente que acoger es abrir el corazón sin reservas, que cuidar es estar atentos a las necesidades del otro y que acompañar es caminar juntos, respetando los ritmos de cada uno de nosotros. Hemos aprendido que evangelizar es tan sencillo como dar testimonio de Cristo con nuestra propia vida, en cada conversación, en cada gesto, en cada escucha, en cada sonrisa… contagiando al otro el amor de Dios.

Somos una comunidad joven, viva y en camino, dispuesta a no dejar que el tiempo limite los buenos encuentros porque, cuando hay ganas de compartir, de escuchar y de amar, siempre hay espacios para el encuentro verdadero. Esta semana no termina aquí. Lo vivido deja una huella que invita a continuar el camino, a seguir construyendo una comunidad que acoge, cuida y acompaña… porque, si algo hemos aprendido esta semana, es que no es cuestión de tiempo, sino de encuentro que ofrecemos y recibimos.

Damos gracias por esta semana de renovación misionera en la parroquia, en la que se va forjando equipo de evangelización, con agentes de pastoral que van sintiendo esa inquietud comunitaria de una iglesia en salida que tiene que acoger, cuidar y acompañar y en la que van tomando vida las comunidades familiares.

Debemos agradecer el esfuerzo del Equipo Misionero Vicenciano de Evangelización por su disponibilidad, entrega y cercanía: el padre Josico, el hermano Paco, los seminaristas Manuel y Diosvani, los laicos vicencianos Mariam, Daniel y Cristina y sus hijos Israel y Pablo. Nos han animado a caminar juntos como comunidad, recordándonos que la fe se fortalece desde la oración, la comunión y el servicio.

También queremos dar las gracias a Pepe, de El Quinto Pecado, y a José, por su colaboración en la comida de fraternidad; al Ayuntamiento de Tomelloso, a la Asociación de Vecinos del Barrio del Moral, al Grupo Folclórico Manantial del Vino, por dejarnos su sede estos días, así como a todas las personas que ha hecho posible esta misión parroquial. Que lo sembrado en estos días siga dando fruto en nuestra vida parroquial y en cada uno de nosotros.

ob.imagen.Descripcion
ob.imagen.Descripcion
ob.imagen.Descripcion
ob.imagen.Descripcion
ob.imagen.Descripcion
ob.imagen.Descripcion
ob.imagen.Descripcion
ob.imagen.Descripcion
ob.imagen.Descripcion
ob.imagen.Descripcion
ob.imagen.Descripcion
ob.imagen.Descripcion
ob.imagen.Descripcion
ob.imagen.Descripcion
ob.imagen.Descripcion
ob.imagen.Descripcion
ob.imagen.Descripcion
ob.imagen.Descripcion
ob.imagen.Descripcion
ob.imagen.Descripcion
417 usuarios han visto esta noticia
Comentarios

Debe Iniciar Sesión para comentar

{{userSocial.nombreUsuario}}
{{comentario.usuario.nombreUsuario}} - {{comentario.fechaAmigable}}

{{comentario.contenido}}

Eliminar Comentario

{{comentariohijo.usuario.nombreUsuario}} - {{comentariohijo.fechaAmigable}}

"{{comentariohijo.contenido}}"

Eliminar Comentario

Haga click para iniciar sesion con

facebook
Instagram
Google+
Twitter

Haga click para iniciar sesion con

facebook
Instagram
Google+
Twitter
  • {{obligatorio}}