Manuel Solana inaugura este jueves en la Posada de los
Portales “Bodegones y otros dioses”. Como indica el título, se trata de
una exposición centrada principalmente en el bodegón, aunque abierta a
otras temáticas. A pocas horas de la puesta de largo de la muestra el artista
repasa para La Voz el origen de la exposición, su evolución en los últimos años
y el momento creativo en el que se encuentra.
“Estoy casi divinizando el bodegón”
El punto de partida de la exposición es claro: el bodegón. “La
mayoría de la obra que hay son bodegones”, explica Solana, que reconoce que
el propio título nace de ahí, “los estoy casi divinizando” apunta. En la
muestra también hay escenas bíblicas, grecorromanas u orientalistas, “me
parecía una manera graciosa de llamarlos ‘otros dioses’”.
En total, unas 30 obras grandes, muchas realizadas entre 2023 y 2025, lo que convierte la exposición casi en una fotografía bastante fiel de su momento actual. Algunas han tenido que volver expresamente a la sala, incluso desde colecciones privadas. “Hay obras que ya estaban vendidas y me las han cedido porque tenían que estar en esta exposición”.
Del Siglo de Oro al grafiti
Si algo llama la atención en su trabajo es esa mezcla tan
suya. A primera vista se captan claramente ecos del barroco, del claroscuro, de
los bodegones de toda la vida. Pero cuando el espectador se acerca emergen calaveras,
boquillas de spray o detalles más propios del grafiti.
Las piezas que se pueden ver en la Posada pertenecen a una
etapa en la que Solana ha intensificado su contacto con la pintura clásica. “Es
la época en la que más museos y exposiciones he visitado”, señala. De ahí
nace una mezcla muy concreta, “intento coger el bodegón clásico, barroco,
del Siglo de Oro, y llevármelo a mi terreno, combinándolo con el grafiti”.
En las obras aparecen elementos habituales como frutas o
floreros, pero también otros más personales, “me gusta meter boquillas de
spray o calaveras, que es un mecanismo muy recurrente en mí”. Ahí está una
de las claves del estilo único de Manu Solana, no copia, interpreta. Parte de
referentes muy claros, pero los pasa por su filtro, por su experiencia en la
calle y por años haciendo grafiti. El resultado es una pintura que funciona
tanto de lejos como de cerca.
Solana explica al periodista que su interés por el bodegón no fue premeditado, “empecé casi por una colección de calaveras que tenía, y a raíz de un cuadro premiado en la Fiesta de las Letras de Tomelloso la gente empezó a decirme referencias del Siglo de Oro, y ahí es cuando empecé a interesarme más”.
Una evolución a largo plazo
El pintor defiende que su trabajo actual no es fruto de un
impulso reciente, sino de un proceso largo, “muchos de los cuadros los tenía
bocetados desde hace diez años en libretas”. Durante ese tiempo ha ido
esperando a dominar mejor la técnica para desarrollarlos, “la evolución.
viene de hace mucho, estaba esperando a poder realizarlos como quería”. Aun
así, no habla de un punto de llegada, “esto lo considero una primera etapa
de aprendizaje, no hay ningún tope”.
Aunque su pintura actual se centra más “en el realismo,
mejor dicho, en la figuración”, sigue manteniendo el grafiti como parte
esencial de su identidad. “El grafiti personal, el que no ve nadie, es el
que me ha acompañado toda la vida y va a seguir”.
Nuevas temáticas y actividad constante
La exposición llega en un momento de mucha actividad. A los proyectos
propios se suman iniciativas como Los jueves al desnudo o colaboraciones
con colectivos, incluso con centros de personas con discapacidad. “Lo
cultural está de moda”, dice, aunque en su caso hay más de constancia que
de tendencia. También tiene claro de dónde viene, “si puedo vivir de esto es
gracias a la gente de aquí”. Un reconocimiento directo al apoyo local, a
quienes le encargan trabajos y le siguen de cerca.
También —nos cuenta— está explorando otros temas, “estoy
trabajando en un cuadro sobre la cultura gitana, que es un mundo que me
interesa y en el que me gustaría profundizar”. Y deja claro que sigue en
proceso de aprendizaje, “tengo muchas ganas de mejorar, de estudiar por mi
cuenta, viendo exposiciones y aprendiendo de otros artistas”.
Una exposición directa
Sobre “Bodegones y otros dioses”, el artista no busca
grandes discursos, “es una exposición fácil de entender, lo que ves es lo
que hay, y lo poco que hay que explicar está en la cartela”. La muestra se
podrá visitar hasta el 26 de abril, en un calendario que él mismo sitúa “entre
Semana Santa y Romería”.
Un trabajo reciente, directo y representativo de una etapa
en la que Solana sigue probando, aprendiendo y afinando un lenguaje propio.
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Jueves, 9 de Abril del 2026
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