La librería El Rincón de Alba acogió este sábado un
encuentro con lectores organizado por AIRE LGTBIQ+, donde el escritor Carlos
Barea conversó sobre su libro “Rebeldes del deseo” y la necesidad de revisar la
cultura desde una mirada inclusiva. Un día después de su intervención en la
Asamblea de Madrid —donde defendió la inclusión de autores LGTBIQ+ en la
conmemoración de la Generación del 27—, el escritor atendió a La Voz de
Tomelloso dejando una idea clara, la cultura española no se entiende sin lo
que durante décadas se quiso ocultar.
La cultura no es neutral
La primera pregunta es obvia, está la creación marcada por
la condición sexual, y Barea la responde sin titubeos “la condición marca la
creación, por supuesto”. El escritor llega a Tomelloso con el eco aún
reciente de su intervención en la Asamblea de Madrid. Allí defendió algo que
todavía genera resistencias, incluir de forma explícita a autores LGTBIQ+ en
los actos de la Generación del 27.
Asegura el autor que “estamos hablando de experiencia
personal, y claramente influye en tu trabajo”. Una obviedad que —como él
mismo denuncia— ha sido sistemáticamente ignorada cuando se trataba de
sexualidades disidentes. En ese sentido, apunta a nombres clave de nuestra
literatura como Lorca, Cernuda o Vicente Aleixandre. “Claro que hablan de temas
universales como la soledad o la muerte, pero también hay otros que atraviesan
sus obras, como la orientación sexual”, explica.
Además, recuerda que no todas las experiencias parten del
mismo punto, “imagínate tener que vivir determinadas relaciones a
escondidas”, comenta, subrayando cómo ese contexto también deja huella en
la obra.
Del silencio impuesto al desconocimiento actual
Uno de los aspectos que más han sorprendido a Barea en la
composición de su libro es el desconocimiento que aún existe sobre esta
dimensión de muchos autores. “Hay gente que ha estudiado a Cernuda y no
sabía que era homosexual”, comenta. Así, asegura que “no es que no fuera
de dominio público la condición de tantos artistas, es que se ha ocultado o
directamente no se ha querido ver”.
El caso de Lorca le sirve como ejemplo paradigmático: “Poeta
en Nueva York surge de una experiencia amorosa no correspondida con un hombre”,
recuerda. Y, sin embargo, esa dimensión sigue sin ocupar el lugar que merece en
el relato general. Porque, “durante mucho tiempo parecía que la
homosexualidad no existía”, afirma.
Los responsables, le cuestionamos, y Barea señala la
Iglesia, las estructuras sociales y una concepción utilitarista de la
sexualidad. “Todo lo que se salía de la reproducción estaba mal visto”,
resume. El autor tiene claro que el momento actual permite avanzar en ese
reconocimiento, “creo que es momento de honrar y dar su lugar a quienes no
pudieron vivir libremente su identidad”.
Reivindicar también lo que incomoda
Carlos Barea reivindica iconos de la cultura popular
española, de hecho, ha coordinado varias obras colectivas sobre, entre otros,
Loa Flores y Eloy de la Iglesia. Durante décadas, el cine quinqui del segundo y
el folklore de la Faraona fueron despreciados por la crítica y relegados a los
márgenes.
“Ser español también es reivindicar a Lola Flores, lo que
cantaba tu abuela mientras fregaba”. Y el cine del director de “El pico” conecta
con una realidad social concreta y con toda una generación. En un momento de
homogeneización global, donde —como señala— todas las ciudades empiezan a
parecerse, Barea defiende lo propio, “hay que apelar a la identidad desde un
lugar sano”. Y eso pasa, necesariamente, por aceptar también lo incómodo,
lo marginal, lo que no encajaba.
Éxito de “Rebeldes del deseo”
El éxito de su libro ha superado sus propias expectativas. “He
llegado hasta la Embajada de Viena”, comenta. Un recorrido que confirma el
interés por estas historias que, hasta hace no tanto, apenas tenían espacio.
Comenzó en la escritura queriendo ser novelista, pero el
ensayo se ha impuesto, confiesa. “Estoy encerrado en el ensayo porque me
resulta más cómodo”, admite, aunque deja entrever que la espina de la
narrativa sigue ahí.
Carlos Barea
Carlos Barea (Granada, 1987) es escritor, editor y
divulgador cultural especializado en estudios LGTBIQ+. Graduado en Publicidad y
Relaciones Públicas por la Universidad Rey Juan Carlos, completó su formación
con un máster en Escritura Creativa en la escuela Hotel Kafka y otro en
Estudios LGTBIQ+ en la Universidad Complutense de Madrid.
Ha colaborado con distintos medios y proyectos culturales,
entre ellos el programa Cine de Barrio de Televisión Española, además de
trabajar como lector profesional y editor para diversas editoriales. Compagina
su labor literaria con la docencia, impartiendo talleres de creación literaria
y diversidad LGTBIQ+ vinculados también al ámbito audiovisual, en colaboración
con entidades como FAD y Netflix.
Como autor y coordinador, ha participado en títulos como Flores
para Lola, Ocaña o Eloy de la Iglesia, así como en obras
dedicadas a figuras como Gloria Fuertes o el cine de John Waters, consolidando
una trayectoria centrada en la revisión cultural desde una mirada contemporánea
e inclusiva. El éxito de su último libro lo ha llevado a participar en foros
institucionales, como la Asamblea de Madrid, y a presentar su trabajo en
distintos espacios culturales, consolidándose como una voz cada vez más
presente en el panorama actual.
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Domingo, 12 de Abril del 2026
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