La Biblioteca Municipal Francisco García Pavón de Tomelloso acogió
este lunes un encuentro cercano y enriquecedor con el escritor Bernardo
Fernández-Pacheco. El autor compartió reflexiones, dudas y certezas en torno a
su obra «Un viaje por mi tierra. La ruta del Quijote en el siglo XXI»
ante los clubes de lectura y un público que respondió con interés.
La actividad, enmarcada en la programación del Mes del
Libro, tuvo un carácter abierto que favoreció la participación y el diálogo. La
sala acogió a lectores dispuestos a escuchar —y a preguntarse— sobre La Mancha,
Cervantes y el eterno Quijote.
Un viaje literario y emocional por La Mancha
Presentado por la directora de la Biblioteca, Carmen
Labrador, y conducido por Tabea Hirzel, coordinadora de los clubes de lectura,
el acto fluyó en formato de conversación. A través de preguntas bien hiladas,
Fernández-Pacheco fue desgranando el origen y sentido de su obra.
El autor no esquivó la magnitud del reto, “Escribir sobre
el Quijote es una temeridad”, confesó, aunque decidió afrontarlo desde un
enfoque accesible, dando a su libro “formato de viaje, más ameno”. Un
recorrido que conecta territorio, literatura e identidad.
En ese tránsito, La Mancha emerge como protagonista
indiscutible. Fernández-Pacheco defendió la vigencia de la obra cervantina
recordando que “si de algún libro ha cambiado su interpretación a lo largo
del tiempo, ha sido del Ingenioso Hidalgo”, subrayando además su dimensión
universal: “el libro más difundido y traducido después de la Biblia. Algo
tendrá”.
La deuda manchega con Cervantes
La conversación dejó momentos de clara apelación al lector. “Hay que leer el Quijote, los manchegos tenemos una deuda con Cervantes, puso La Mancha en el mapa”, afirmó con convicción. Y es que, para el escritor se trata de una obra universal ya que es “una novela que nos enseña a vivir”.
A preguntas de Hirzel, trazó también el itinerario de su
particular Ruta del Quijote, que arranca y concluye en Argamasilla de Alba,
pasando por enclaves esenciales como El Toboso, Puerto Lápice o Campo de
Criptana, hasta adentrarse en Sierra Morena o la Cueva de Montesinos. Un camino
que, según explicó, permite alcanzar “la misma paz, tranquilidad o
introspección” que el Camino de Santiago.
No faltó la referencia al eterno debate sobre el origen del
hidalgo. Lejos de zanjar la cuestión, el escritor apostó por una mirada abierta,
“cuantas más localidades compitan, mejor. Pero no podemos dejar de guiarnos
por nuestro sentido común”.
El paisaje manchego, clave en su obra, fue otro de los ejes.
Fernández-Pacheco destacó dos grandes transformaciones, la expansión del
viñedo a finales del siglo XIX y la actual revolución de las viñas en espaldera,
configurando una imagen que Cervantes no llegó a conocer, pero que hoy define
la identidad visual del territorio.
Bernardo Fernández-Pacheco Villegas es licenciado en
Psicología y Filosofía, ha sido profesor en la UNED y en Secundaria, y lleva
más de tres décadas escribiendo y colaborando en medios como Siembra, Lanza, La
Tribuna, El Periódico del Común de La Mancha o Canfali.
En su obra figuran títulos como “El Camino de Santiago.
Peregrinos, lugares y creencias” (1993), “Retratos de familia” (2022), “Lo que
la mente esconde” (2024), definido por él mismo como un libro de denuncia, y el
reciente «Un viaje por mi tierra. La ruta del Quijote en el siglo XXI».
El encuentro concluyó con una petición directa y compartida:
“¡Volved al Quijote, somos manchegos!”.
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Martes, 14 de Abril del 2026
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