Romería

La tradición de las reatas de mulas vuelve a causar sensación en la Romería de Tomelloso

El Santuario de Pinilla acoge un espectáculo cargado de historia, emoción y orgullo carrero

Carlos Moreno y Francisco Navarro | Domingo, 26 de Abril del 2026
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Poco después de la una del mediodía, las reatas de mulas hacían su entrada en el Santuario de Pinilla, en una llegada cuidadosamente organizada por las fuerzas del orden ante la gran afluencia de público. En esta edición de la romería se han podido admirar siete reatas, además de varios carros con dos mulas, componiendo una estampa de raíces, colorido y tradición que volvió a cautivar a los asistentes.

La emoción y la nostalgia se apoderaron del ambiente. Numerosas personas se acercaban a los carreros para conversar con ellos, observar de cerca a los animales e incluso acariciarlos. Las miradas se detenían en los detalles: mantillas, penachos, cabezones, horcates y arreos cuidadosamente engalanados, junto al minucioso trabajo de los esquiladores. La afluencia fue tal que en algunos momentos resultaba difícil avanzar entre la multitud, mientras familias enteras aprovechaban para inmortalizar el momento.

Un legado que sigue vivo

Más allá de la belleza del desfile, el público revivía el recuerdo de una época en la que las mulas fueron el motor económico de muchas familias de Tomelloso, llegando a convertirse en un miembro más del hogar. Ese vínculo emocional sigue muy presente y se refleja en el respeto y la admiración hacia los carreros.

La Asociación Cultural de Carreros Virgen de las Viñas presentó cuatro reatas y varios vehículos, con cerca de una treintena de mulas. Entre ellas destacaban dos reatas de “sencillo”, una de “seda” y otra en “tachuela”. Por su parte, la Asociación de Carreros de Tomelloso participó con dos reatas, a las que se sumó una más procedente de Socuéllamos.

El espectáculo, marcado por las paradas, arrancadas y la fuerza de estos animales, tendrá continuidad esta tarde, cuando las reatas acompañen la llegada de la Virgen a la Plaza de España.

Del amanecer al desfile

El desfile tuvo su antesala en la madrugada, cuando los carreros comenzaron a preparar a los animales y compartieron un almuerzo. A mediodía, todas las reatas ya estaban concentradas en el Museo del Carro, desde donde partieron hacia Pinilla en un recorrido que volvió a poner en valor una de las tradiciones más queridas de la localidad.


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