Mujeres de la provincia

Mujeres de la provincia: Ángela Rodero Jiménez, pionera de la poesía valdepeñera del siglo XX

La Voz | Jueves, 7 de Mayo del 2026
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Ángela Rodero Jiménez, conocida cariñosamente como Angelita Rodero, nació en Valdepeñas el 29 de agosto de 1902. Hija de Ramón Romero Cejudo y Eladia Jiménez Morcillo, creció en un entorno marcado por la educación y la sensibilidad cultural. Su padre, maestro de las escuelas municipales de San Nicasio tras cursar estudios en Sevilla, influyó decisivamente en la temprana vocación literaria tanto de Angelita como de su hermana Dolores.

La autora descubrió muy pronto su inclinación hacia la poesía. Ella misma recordaba que comenzó a escribir versos con apenas doce años, “sentada en un escalón de la escalera de casa”. En sus primeros poemas utilizó el seudónimo “Atilegna”, su nombre escrito al revés.

Antes de la Guerra Civil, sus poemas podían leerse en publicaciones locales como los “Folletos” de Feria y Semana Santa, la hoja parroquial Templo y Hogar y distintos periódicos de Valdepeñas. Admiradora de Juan Alcaide y Paco Creis, centró buena parte de su obra en los sentimientos, el paisaje manchego y la reflexión humana.

El estudioso Rafael Llamazares definió su producción literaria destacando la amplitud de sus temas: religión, amor, amistad, naturaleza, muerte y meditación filosófica.

Tras la contienda, continuó colaborando en periódicos y revistas como Adelante, El Eco de Valdepeñas, Balbuena, Ideal y Lanza, alternando la prosa y el verso. Además, participó en numerosos eventos culturales y festivales benéficos, recibiendo diversos reconocimientos.

3. Angelita Rodero joven. Colección Tomás Megía Ruiz-Flores.

Más allá de su faceta literaria, Angelita Rodero trabajó como auxiliar de contabilidad en la fábrica de harina “La Consolación”.

A finales de los años ochenta recibió varios homenajes en Valdepeñas. El Grupo Artístico Literario “El Trascacho” le rindió tributo en la Casa de Cultura y, poco después, la Asociación de Amas de Casa la homenajeó en el Círculo “La Confianza”.

Tiempo después, con el apoyo de su familia y junto a versos de su hermana Lola, se publicó Alma viajera, obra que recopiló sus poemas siguiendo el orden original en el que aparecieron en la prensa.

Rafael Llamazares resumió la figura de Angelita Rodero en tres grandes rasgos: el carácter romántico de su poesía, su permanente autonomía creativa y su importancia histórica como una de las pioneras de la poesía valdepeñera del siglo XX junto a su hermana Lola.

2. Angelita Rodero joven. Colección Tomás Megía Ruiz-Flores.

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