El pintor, poeta y escritor Pepe Carretero protagonizó este
viernes una de esas veladas culturales llamadas a permanecer en la memoria del
público. El Museo López Villaseñor acogió la presentación de su nuevo poemario,
‘La vida abierta (1999-2015)’, y la inauguración de la exposición ‘Alrededor
de un jardín’, en un emotivo reencuentro del creador tomellosero con Ciudad
Real más de tres décadas después de su última muestra en la capital.
Acompañado por el concejal de Cultura, Pedro Lozano, y por
el periodista de La Voz de Tomelloso y Lanza Francisco Navarro, Carretero
compartió con los asistentes una conversación íntima y sincera sobre la
memoria, el paso del tiempo, la creación artística y la vida convertida en
poesía y pintura.
Un poemario construido desde la memoria emocional
Publicado por la Biblioteca de Autores Manchegos dentro de
la colección Ojo de Pez, ‘La vida abierta’ reúne poemas escritos entre
1999 y 2015 y recorre afectos, viajes, pérdidas, amistades y momentos luminosos
desde una mirada profundamente autobiográfica.
Durante el acto, Francisco Navarro destacó que “Pepe
Carretero pinta y escribe desde la honestidad, sin imposturas y desde la vida
misma”, subrayando además la capacidad del artista para “convertir lo
autobiográfico en algo universal”.
Uno de los momentos más conmovedores de la tarde llegó al
recordar el poema Crónica de una despedida, galardonado con el Premio
Internacional de Poesía Jaime Gil de Biedma y dedicado a la muerte de su padre.
Carretero evocó entonces aquella frase que atraviesa buena parte del libro: “¡Qué
rápido se ha pasado todo!”.
El poemario también transita por ciudades como Madrid,
Manila, Tánger, México o L’Escala, aunque lejos de la postal turística. En sus
versos aparecen como lugares emocionales, escenarios íntimos de la memoria y la
experiencia.
Pintar flores para detener el tiempo
La exposición ‘Alrededor de un jardín’, que podrá
visitarse hasta el 19 de julio, reúne flores, bodegones, parras, macetas y
rincones vegetales pintados durante los últimos quince años en el jardín de un
amigo. Una obra serena y contemplativa nacida, además, en una etapa marcada por
las largas temporadas de Carretero en Tomelloso cuidando de sus padres.
“No conozco a nadie que no se haya emocionado o no le
guste una flor”, afirmó el artista al explicar una colección que ya
despertó admiración durante su paso por el Jardín Botánico de Madrid.
Lejos de cualquier artificio conceptual, Carretero
reivindicó una pintura cercana y accesible: “Mi exposición es muy fácil de
ver y entender”. Y precisamente ahí reside buena parte de su fuerza: en
convertir lo cotidiano en emoción compartida.
El concejal Pedro Lozano elogió “esa manera maravillosa y
sencilla que tiene de detener el tiempo” a través de la pintura.
“La poesía y la pintura hablan de lo mismo”
La conversación celebrada en el museo dejó además una idea
que sobrevoló toda la tarde: la imposibilidad de separar la pintura y la poesía
en la obra de Pepe Carretero.
“La poesía y la pintura hablan de lo mismo: de mi propia
vida”, resumió el creador tomellosero, cuya trayectoria artística y
literaria se ha desarrollado desde hace más de cuatro décadas con una voz
absolutamente reconocible y coherente.
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