Este jueves, en las Cortes de Castilla-La Mancha, uno de los
refranes más repetidos por la sabiduría de los agricultores de Tomelloso, el de
“Por mucho trigo, nunca es mal año” se quedó en una ironía amarga. El popular
adagio sostiene que la abundancia, cuando se trata de bienes o de
oportunidades, jamás perjudica. Pero el pleno del 21 de mayo de las Cortes de
Castilla-La Mancha demostró que el exceso de mociones, de proposiciones y de
discursos puede acabar resultando estéril. Al menos para Tomelloso y
Argamasilla de Alba.
Las tres fuerzas políticas con representación en el Convento
de San Gil, nada menos, llevaron iniciativas “para la integración y conexión a
través de una nueva infraestructura ferroviaria” de ambas localidades. Un mismo
punto del orden del día reunía propuestas de VOX, PP y PSOE en torno a una
reivindicación histórica que, sobre el papel, parecía capaz de concitar un
consenso incontestable. Fueron 32 los diputados asistentes en la sesión de jueves,
la ausencia de un parlamentario socialista —no sabemos las razones— complicó la
aritmética de la Cámara.
Podría pensarse que, con semejante despliegue parlamentario
en favor del tren, el resultado estaba garantizado. Pero ocurrió exactamente lo
contrario ya que ninguna de las tres iniciativas prosperó. Hubo reproches
cruzados, acusaciones de incoherencia, referencias a contradicciones
territoriales y apelaciones a agravios históricos. Mucha dialéctica y poco
avance. La política es el arte de buscar puntos de encuentro ante los temas
importantes, algo que parece que está muy lejos de ser una realidad en los
tiempos que corren.
Fran Barato, por el PSOE, acusó al PP de mantener posiciones
contradictorias sobre el ferrocarril según el territorio del que se hable y
llegó a plantear una resolución conjunta basada en el acuerdo unánime del
Ayuntamiento de Tomelloso. Nacho Redondo, desde el PP, recordó que la comarca
lleva décadas esperando respuestas reales y reprochó a los socialistas que
rechazaran en las Cortes regionales una propuesta similar a la que apoyaron en
la Diputación de Ciudad Real. Luis Blázquez, por VOX, criticó tanto al Gobierno
regional y nacional como a los grandes partidos por “utilizar políticamente”
una reivindicación histórica y calificó de “incomprensible” que una comarca
estratégica continúe sin conexión ferroviaria.
Poco o nada se puede objetar al fondo de las propuestas. Las
tres defendían, con distintos matices, algo tan elemental, como que Tomelloso y
Argamasilla de Alba dejen de ser una anomalía ferroviaria en pleno siglo XXI.
Todas reclamaban estudios, planificación, integración en la red estatal y
conexiones con los corredores existentes. Cambiaban las formas y los enfoques,
pero no el objetivo.
Los tres diputados que subieron a la tribuna defendieron sus
posiciones con solvencia. Lo hicieron con argumentos razonables y con una idea
común de fondo, resulta injustificable que dos localidades de este peso
demográfico, económico y social sigan fuera del mapa ferroviario. No sabríamos decir
quién ganó el debate parlamentario. Seguramente porque visto el resultado da
bastante igual.
Quien sí perdió fue la ciudadanía de Tomelloso y Argamasilla
de Alba.
Las victorias dialécticas en política suelen tener escaso
valor para quien espera soluciones concretas. El ciudadano no necesita
discursos brillantes, ni mociones redactadas con precisión quirúrgica, ni
cruces de acusaciones convertidos en titulares pomposos. Necesita acuerdos.
Necesita hechos. Necesita que, alguna vez, los partidos entiendan que hay
reivindicaciones que deberían situarse por encima de las siglas. Ya pasó en el
Ayuntamiento de Tomelloso y en la Diputación de Ciudad Real, a pesar de que no
hubo declaración institucional en la institución provincial. No es tan difícil
llegar a acuerdos.
Este jueves habría sido más útil un consenso sobrio y
discreto que tres iniciativas distintas condenadas desde el principio al choque
partidista. Menos brillantez parlamentaria y más voluntad de entendimiento.
El tren no entiende de colores políticos. La ausencia del
tren, tampoco.
La próxima vez que sus señorías quieran pedir ferrocarril
para Tomelloso y Argamasilla, tal vez deberían hacerlo juntos. Los ciudadanos
hace mucho tiempo que comprendieron algo que la política todavía parece que a
veces es incapaz de asumir, separados podrán ganar debates; unidos tendrían
alguna posibilidad de ganar el tren.
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Sábado, 16 de Mayo del 2026
Viernes, 22 de Mayo del 2026
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