Después de El Reino, el siguiente proyecto de Rodrigo Sorogoyen fue hacer un thriller policial y, en plena pandemia, Movistar Plus+ nos trajo quizá la mejor serie o miniserie española que he visto en mucho tiempo: Antidisturbios.
Esta serie cuenta con un reparto formado por Vicky Luengo, Hovik Keuchkerian, Raúl Arévalo, Patrick Criado, Álex García, Roberto Álamo y Raúl Prieto, entre otros muchos. En esta serie conocemos a un grupo de policías antidisturbios formados por Osorio, Parra, Diego, Úbeda, Bermejo y Murillo. Tras un error en un desahucio, se realizará una investigación por parte de la policía de Asuntos Internos, encabezada por Laia Urquijo, y a partir de ahí se descubrirá algo mucho más grande.
Ya dije en El Reino que Sorogoyen es un maestro a la hora de la puesta en escena y de los movimientos de cámara, y en esta serie no es para menos. Si en su anterior trabajo la cámara seguía a Manuel López Vidal, interpretado por el magistral Antonio de la Torre, en Antidisturbios se utiliza muchísima cámara en mano y, en ocasiones, el plano secuencia, sobre todo para provocar estrés al espectador. Solo tenéis que fijaros en la escena del desahucio, cuando intentan desalojar a unas personas a base de golpizas. La cámara no se corta y vemos la brutalidad policial; casi parece sacado de un reportaje del telediario y, más que ver una ficción, estamos viendo una realidad.
Quiero destacar varias cosas, empezando por el elenco principal. Cada uno de ellos tiene su momento donde brilla, pero me gustaría destacar las actuaciones tanto de Hovik Keuchkerian como de Vicky Luengo; son quienes más roban el show.
No es casualidad que cada uno de los seis capítulos tenga el nombre de uno de los miembros. De principio a fin vemos la serie desde el punto de vista de sus personajes. No solo vemos su oficio, sino también lo que ocurre en sus vidas personales, cada uno con sus propios problemas. Es el caso de Osorio, que es un padre de familia divorciado; también de Diego y sus problemas maritales o incluso del propio Úbeda, que sufre estrés, y la cámara decide hacer paneos constantes para reflejar ese estrés y agobio. A la par de eso vemos la investigación de Urquijo y el departamento de Asuntos Internos, y lo que empieza siendo algo habitual se acaba convirtiendo en un pozo de mierda, hasta tal punto de no acabar fiándote de los que te rodean.
Volviendo a lo técnico, me gustaría destacar dos cosas más: la banda sonora y el apartado fotográfico. En la banda sonora repite Olivier Arson con sus sonidos electrónicos al estilo de Ludwig Göransson y, en el apartado fotográfico, se apuesta por la naturalidad, pero también se juega mucho con colores fuertes y cálidos.
Quizá lo más destacable es cómo el propio director consigue que el espectador acabe en tensión constante y con un agobio nunca antes visto. No solo me estoy refiriendo a las escenas de “acción” —y lo pongo entre comillas porque más que acción es el uso de brutalidad policial—, sino que incluso en momentos de charla y conversación se respira una tensión en el ambiente. Justamente, la primera escena del primer capítulo empieza con una discusión que poco a poco se va gestando, además de presentarte a la protagonista, que es Laia Urquijo.
Quizá donde mejor se ve es en la escena de la cena del último capítulo. Empieza bien, todo tranquilo, pero cuando alguien dice algo que no debe o, más bien, algo que se tenía que haber callado, la tensión se siente y va creciendo poco a poco hasta que acaba estallando. La escena funciona primero por las actuaciones de su reparto principal, pero también por los diferentes paneos de la cámara, que va pasando de un personaje a otro. Cabe recalcar que no hay cortes, por lo que se siente natural.
Hay algo que me asombra de esta serie y es el hecho de no parecerse a los típicos policiales. ¿No os pasa que, cuando veis el típico policial que siempre va de lo mismo, el policía honrado y justo que siempre atrapa al ladrón, se nos hace repetitivo? Bien, en Antidisturbios ninguno de los miembros de la patrulla son buenos, por no decir que a alguno que otro le va la violencia, y eso se ve reflejado en el capítulo 5, concretamente en una secuencia espectacular en el Estadio Santiago Bernabéu, donde se ve al grupo golpeando a unos hooligans, todo en una sola toma y sin cortes, además de que te plantea un dilema moral. Casi me recuerda un poco a lo que vi en su día en The Wire o, más concretamente, en The Shield, donde, en parte, los miembros del departamento de policía no son tan buenos como pensamos.
Sorogoyen también mete cizaña y hace una crítica a España. Aquí se ve la España de los alquileres altos, de los pisos con okupas, de la inmigración constante y de los desahucios, además de la enorme corrupción, al igual que en El Reino.
Antidisturbios es una increíble serie, quizá no para todo el mundo debido al alto nivel de crudeza y realismo, pero en el fondo es necesaria de ver. Si no la visteis, de verdad, hacedlo, porque es quizá de lo mejor que ha hecho su director en años.
Aún falta una cosa más: una serie con una historia muy humana sobre la violencia de género, hecha justamente por una de las mejores directoras actuales de nuestro país.
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Martes, 26 de Mayo del 2026
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