Opinión

De la supervivencia que nos vincula; a las oportunidades incluyentes

Víctor Corcoba Herrero | Domingo, 14 de Junio del 2026
{{Imagen.Descripcion}}

La vida humana no debe ser utilizada como una mercadería más, el objetivo es hacer familia, impulsando la capacidad del calor de hogar para hacer frente a situaciones difíciles  o de crisis, poniendo en práctica el derecho y el deber de arrimar el hombro”.

El mundo de las tinieblas nos sobrecoge en cualquier esquina. No olvidemos que somos seres en camino, en búsqueda para ese reencuentro con uno mismo y con los demás, aprendiendo a sobrevivir en medio de un horizonte que no es fácil para nadie. Hoy más que nunca, tenemos que acariciar con la mirada, que activar el acompañamiento a tantos latidos abandonados o perdidos, para que se vuelvan a poner en pie y no queden encerrados para siempre en la condición de atormentados, por la deshumanización de sus semejantes. En efecto, los flujos migratorios siempre han sido un fenómeno que impresiona por sus grandes dimensiones, por los problemas e interrogantes que suscita, lo que nos exige, mayor consideración hacia la humanidad, empezando por desertar de voces que nos dividan.

Sin embargo, la oportunidad como la supervivencia deben estar ahí, siempre a nuestro lado; y, tras la desesperación por reconstruir un futuro esperanzador, la confianza entre análogos jamás debe perderse. Cuando estas ocasiones no existen, la presión económica puede hacer que la migración deje de ser una opción y se convierta en una necesidad. Mejorar e impulsar el emprendimiento y la creación de empleo decente, además de fortalecer los cauces de los sistemas alimentarios mundiales, sobre todo en los territorios rurales, es vital Por otra parte, la comunidad internacional, tiene que reforzar mucho más sus esfuerzos colectivos en mejorar el apoyo a las misiones o remesas, mediante el fomento a un diálogo entre instituciones, centrado en lo humano.

La vida humana no debe ser utilizada como una mercadería más, el objetivo es hacer familia, impulsando la capacidad del calor de hogar para hacer frente a situaciones difíciles  o de crisis, poniendo en práctica el derecho y el deber de arrimar el hombro. Ciertamente, el futuro es de la energía joven, que debe afanarse por buscar herramientas, recursos y coyunturas, para forjar su propio camino; pero también los mayores hemos de oírlos. Estos son los que sustentan el porvenir con su experiencia, porque la vida no es sólo desarrollo empresarial, es además avance humano, sin exclusión. Precisamente, la duda cesa, con  el cometido en comunión y en comunidad. Así es como se consigue, levantar el sueño de reconstruir. En consecuencia, la solidaridad universal es un hecho y un beneficio colectivo.

Tampoco podemos perder de vista la cuestión de la inmigración irregular, un asunto verdaderamente desolador en las situaciones en que se configura como tráfico y explotación de personas, con mayor riesgo para mujeres y niños. Estos crímenes han de ser decisivamente penados y castigados; mientras que una gestión regulada de los flujos migratorios, que no se reduzca al cierre hermético de las fronteras, al endurecimiento de sanciones, podría al menos limitar los peligros de caer como víctimas del mencionado comercio. Desde luego, la ayuda humanitaria de ser vates de unidad y acogida, es un salvavidas. La cuestión es cubrir servicios esenciales, como la emergencia alimentaria, alojamiento, protección, salud y educación. Sin estos recursos globales, todos estaremos hundidos.

La reciente meditación del Papa León XIV, en su encuentro con los migrantes del centro “Las Raíces” de Tenerife (España), justo en el día en el que la Iglesia celebraba la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, que es para los cristianos el amor misericordioso e infinito de Dios, donde no hay distinción alguna y todo se congrega en el grupo, viendo los rostros y escuchando sus testimonios, nadie puede permanecer inmóvil. Sin dejar de lado, de dónde venimos y hacia dónde vamos, ahondemos en nuestras cepas interiores, para que ninguna tormenta nos desmorone. Dejémonos mirar, entremos en el propio pulso y hagamos pausa. Descubriremos, que la paz interior y la sabiduría del hallazgo versátil, nos hace más tiernos y menos bárbaros. ¡Embellezcámonos, pues! 

92 usuarios han visto esta noticia
Comentarios

Debe Iniciar Sesión para comentar

{{userSocial.nombreUsuario}}
{{comentario.usuario.nombreUsuario}} - {{comentario.fechaAmigable}}

{{comentario.contenido}}

Eliminar Comentario

{{comentariohijo.usuario.nombreUsuario}} - {{comentariohijo.fechaAmigable}}

"{{comentariohijo.contenido}}"

Eliminar Comentario

Haga click para iniciar sesion con

facebook
Instagram
Google+
Twitter

Haga click para iniciar sesion con

facebook
Instagram
Google+
Twitter
  • {{obligatorio}}