Tomelloso

La LXXV Fiesta de las Letras estrena CALMA dejando desierto el premio de novela Francisco García Pavón

La nueva Casa de las Artes y las Letras de Castilla-La Mancha acoge su primer acto oficial marcado por la defensa del prestigio del principal premio de novela y por el reconocimiento a una brillante cosecha poética

Francisco Navarro | Jueves, 2 de Julio del 2026
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La literatura ha sido la encargada de abrir oficialmente las puertas de CALMA, la nueva Casa de las Artes y las Letras de Castilla-La Mancha. Antes incluso de su inauguración institucional, el edificio ha acogido este jueves el fallo de los Certámenes Literarios de la LXXV Fiesta de las Letras Ciudad de Tomelloso, una edición cargada de simbolismo por el 75 aniversario de un certamen que forma parte de la identidad cultural de la ciudad.

El momento más relevante llegó con el anuncio de que el Premio de Novela Francisco García Pavón queda desierto, una decisión adoptada para salvaguardar el prestigio de uno de los galardones literarios con mayor tradición del panorama nacional.

La palabra inaugura la nueva casa de la cultura tomellosera

No podía haber mejor estreno para CALMA que un acto dedicado a la literatura. Esa fue, en esencia, la idea que trasladó la concejala de Cultura, Inés Losa, durante una comparecencia que reunió a los miembros de ambos jurados y a los medios de comunicación. El edificio, todavía pendiente de su inauguración oficial, vivió así su primera cita pública con un acto cargado de simbolismo.

Losa recordó que la Fiesta de las Letras alcanza este año su 75 edición, una trayectoria que sitúa al certamen entre los más antiguos de España. No en vano, nació el mismo año que el Premio Nadal, reivindicando una historia que comenzó con los antiguos Juegos Florales y que ha sabido evolucionar incorporando nuevas disciplinas sin perder su esencia.

La responsable municipal quiso subrayar precisamente ese origen literario del certamen. "La raíz de esta Fiesta de las Letras, su esencia y su alma, sigue siendo la palabra escrita", afirmó antes de agradecer el trabajo de unos jurados que, en sus palabras, aportan también el prestigio de los galardones y que reúnen a algunas de las voces más relevantes del panorama literario español. También avanzó que el recientemente creado Premio de Texto Teatral, novedad de esta edición, dará a conocer su fallo en los próximos días, completando un programa cultural que continúa creciendo.

Tres premios que reivindican una poesía viva, cercana y disfrutada

El jurado de poesía, presidido por Inés Losa, estuvo integrado por Luis Alberto de Cuenca, que participó de forma telemática mientras se recupera de una intervención quirúrgica; los escritores Jesús Urceloy, Noemí Trujillo y Antonio Illán; y María Victoria Bolós, jefa del Departamento de Servicios Culturales, que actuó como secretaria. Todos coincidieron en destacar la calidad de las obras premiadas y la diversidad de registros presentes en esta edición.

El Premio Local Ángel López Martínez fue para Pilar Merino, autora de Ardor, un poema que conquistó al jurado por la naturalidad con la que convierte la literatura en materia poética. La obra plantea el diálogo entre dos personas que comparten lecturas, demostrando, según destacó el jurado, que leer también puede ser un acto compartido capaz de acercar o alejar a quienes participan de esa experiencia.

El Premio José Antonio Torres recayó en Francisco José Barón, gracias a Dos poemas de amor en la piscina, una propuesta en la que se valoró tanto la complejidad técnica —por el empleo de estructuras métricas poco habituales como la sextina— como la coherencia entre la forma y un contenido lleno de imágenes frescas que exploran el sentimiento amoroso.

El máximo reconocimiento, el Premio Nacional Eladio Cabañero, distinguió a Ilia Galán por Bebiendo vino en un mar de espigas. Jesús Urceloy definió la obra como un recorrido lleno de imaginación, humor y libertad creativa, un libro que invita "al gozo de las palabras", capaz de romper con ciertos corsés de la poesía contemporánea y devolver al lector el placer de dejarse sorprender. El poeta tuvo además un emocionado recuerdo para Luis Alberto de Cuenca, al que deseó una pronta recuperación.

Un relato sobresaliente y una novela que no alcanzó el consenso

El jurado de narrativa estuvo formado por los escritores Lorenzo Silva, Rosa Ribas y Sergio Vera; la editora de Versátil, Eva Olalla, que participó de forma telemática; el concejal de Educación, Antonio Calvo; y la directora de la Biblioteca Municipal, Carmen Labrador, que ejerció como secretaria. Tras la deliberación, el fallo dejó dos decisiones de muy distinto signo.

La primera fue el reconocimiento al relato de Luis Félix Reynosa, ganador del Premio Local Félix Grande, presentado bajo el seudónimo Rubén Bevilacqua. Sergio Vera destacó la valentía de construir toda la narración en segunda persona, un recurso poco habitual que, en este caso, dota al texto de una gran fuerza narrativa. También puso el acento en un desenlace que obliga al lector a cuestionar sus propios prejuicios, antes de afirmar que se trata del mejor relato que ha leído desde que forma parte del jurado.

La segunda, mucho más inesperada, fue el anuncio realizado por Lorenzo Silva: el Premio de Novela Francisco García Pavón queda desierto.

El escritor explicó con serenidad una decisión que, reconoció, nunca resulta agradable comunicar. Tras una deliberación que calificó de "larga, ardua y apasionada", el jurado comprobó que existían novelas con indudables valores literarios, pero ninguna consiguió reunir el consenso imprescindible entre sus miembros. Las diferencias de criterio sobre las dos obras que concentraron el debate impidieron alcanzar una decisión unánime.

Silva insistió en que el fallo no supone un juicio negativo sobre las novelas presentadas, sino una forma de preservar el nivel de exigencia del certamen. "No podemos dar un premio sin tener la certeza de que lo podemos dar", afirmó, defendiendo que debía prevalecer el prestigio del galardón y de la figura de Francisco García Pavón, cuyo nombre identifica uno de los premios literarios más consolidados de Castilla-La Mancha.

Con el fallo de estos premios, CALMA ha iniciado oficialmente su andadura convirtiendo la literatura en su mejor carta de presentación. Un estreno coherente con la vocación del nuevo espacio cultural y con una Fiesta de las Letras que, setenta y cinco años después de su nacimiento, continúa haciendo de la creación literaria uno de los grandes signos de identidad de Tomelloso. El edificio aún espera el corte oficial de la cinta, pero desde este jueves ya puede decir que ha comenzado a escribir su propia historia.

Palmarés de los Premios Literarios de la LXXV Fiesta de las Letras Ciudad de Tomelloso

Premio Nacional de Poesía Eladio Cabañero

  • Ganador: Ilia Galán
  • Obra: Bebiendo vino en un mar de espigas

Premio de Poesía José Antonio Torres

  • Ganador: Francisco José Esburón
  • Obra: Dos poemas de amor en la piscina

Premio Local de Poesía Ángel López Martínez

  • Ganadora: Pilar Merino
  • Obra: Ardor

Premio Local de Narrativa Félix Grande

  • Ganador: Luis Félix Reynosa
  • Seudónimo: Rubén Bevilacqua
  • Título del relato: (No fue comunicado durante el acto de lectura del fallo).

Premio de Novela Francisco García Pavón

  • Fallo del jurado: Desierto

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