Deporte

Alicia Gamero: «Estoy viviendo un sueño; poder dedicarme al arbitraje profesional es algo que nunca imaginé»

La árbitra asistente tomellosera acaba de ascender a Segunda RFEF masculina mientras continúa consolidada en la élite del fútbol femenino español

Carlos Moreno | Viernes, 10 de Julio del 2026
{{Imagen.Descripcion}} Alicia Gamero en un partido de la Liga Iberdrola Alicia Gamero en un partido de la Liga Iberdrola

Alicia Gamero Fuentes (Tomelloso, 1995) sigue dando pasos firmes en el mundo del arbitraje. Consolidada como árbitra asistente en la élite del fútbol femenino español, acaba de lograr el ascenso a la Segunda RFEF en categoría masculina, un hito que recompensa años de constancia, trabajo y talento.

Tras construir un brillante palmarés como nadadora, Alicia Gamero se desenvuelve con solvencia en un ámbito tan exigente y complejo como el arbitraje. Sin embargo, pocos desafíos intimidan a una mujer que siempre ha tenido las ideas muy claras, una inagotable voluntad de seguir aprendiendo y una gran capacidad de trabajo para alcanzar sus objetivos.

Conversamos con ella pocos días después de que se hiciera oficial su ascenso a la Segunda RFEF masculina. El periodista que la entrevistó siendo apenas una joven promesa de la natación, vuelve ahora a encontrarse con una mujer que ha seguido creciendo, tanto personal como profesionalmente, en un entorno familiar marcado por el deporte.

—Acaba de conseguir el ascenso a Segunda RFEF masculina. Imagino que será un momento muy especial...

—Sí, la verdad es que ha sido una temporada muy buena. Hemos disfrutado muchísimo de cada partido, tanto en Primera División femenina como en Tercera masculina. He conocido a muchos compañeros de Castilla-La Mancha con los que no había coincidido antes y he disfrutado muchísimo porque arbitrar es algo que realmente me apasiona.

—Compatibiliza la máxima categoría del fútbol femenino con el arbitraje masculino. No debe ser sencillo...

—Es una oportunidad muy bonita. En el fútbol femenino somos profesionales y, además de arbitrar en Primera División, podemos seguir creciendo en la categoría masculina. Hasta ahora estaba en Tercera RFEF y ahora llega este ascenso a Segunda RFEF, que supone un reto muy importante.

—Ya lleva varias temporadas instalada en la élite del fútbol femenino, algo que saborea y disfruta ¿no es así?

—He tenido dos etapas. Ascendí en 2021, después bajé una temporada a Primera Federación y volví a subir. Esta será mi tercera temporada consecutiva en Primera División, así que, en total, ya son cinco años en la élite.

—¿Llegó a imaginar que viviría algo así?

—No, ni muchísimo menos. Cuando empecé en el arbitraje mi objetivo era aprender fútbol porque prácticamente no sabía nada. Nunca pensé que llegaría hasta aquí. Ahora mismo puedo decir que estoy viviendo un sueño.

—Ha arbitrado en escenarios como Riazor, el Carlos Tartiere o el Alfredo Di Stéfano y partidos de equipos como el Barcelona, el Real Madrid,  Atlético, Athletic o Real Sociedad ¿cómo lo procesa?

—Cuando lo piensas impresiona. Son estadios y clubes muy importantes. Además, en el fútbol femenino español tienes delante a muchas campeonas del mundo y jugadoras internacionales. Formar parte de todo eso es un privilegio.

—¿Existe mucha diferencia entre arbitrar fútbol femenino y masculino?

—Sí la hay. El fútbol masculino tiene más velocidad e intensidad. El femenino ha evolucionado muchísimo desde que se profesionalizó y cada vez exige más. Como asistente, por ejemplo, las acciones de fuera de juego en el fútbol femenino requieren una concentración enorme porque los movimientos tácticos son diferentes.

—¿Cuál diría que es la principal cualidad que debe tener un buen árbitro asistente?

—Sin duda, la concentración. No puedes desconectar ni un segundo. Aunque el juego esté lejos de tu zona tienes que controlar lo que ocurre en el campo, en los banquillos y estar preparado para cualquier contraataque o cualquier acción decisiva. Durante noventa minutos solo existe el partido.

—Las decisiones de un asistente pueden decidir un ascenso, un descenso o un campeonato. ¿Esa responsabilidad pesa?

—Claro que pesa, pero aprendes a convivir con ella. Nosotros queremos hacer bien nuestro trabajo. Si levanto la bandera es porque estoy convencida de lo que he visto. Hay decisiones que se toman en milésimas de segundo y eso muchas veces la gente no lo valora. Cuando me protestan, siempre digo que si he levando la bandera es porque he visto fuera de juego, en caso de duda no lo hago.

—¿El VAR ha supuesto una ayuda?

—Muchísima. Al principio era de las que pensaba que no hacía falta, pero ahora estoy encantada. Hace el fútbol más justo y también nos ayuda a nosotros porque puedes comprobar si has acertado o si has cometido un error.

—La compenetración con el árbitro también es fundamental ¿no cree?

—Muchísimo. Llevo tres temporadas trabajando con Ylenia Sánchez y Mariona. Más que compañeras son como hermanas. Analizamos partidos, hacemos videollamadas, estudiamos a los equipos... Todo ese trabajo previo luego se refleja sobre el terreno de juego.

—Ha ejercido casi siempre como árbitra asistente. ¿No le atrae la posibilidad de ser árbitra principal?

—Lo intenté cuando descendí de categoría. Me dieron la oportunidad y arbitré algunos amistosos, pero me di cuenta de que donde realmente disfruto y donde mejor rendimiento doy es en la banda. Ser asistente es lo mío, el habitat donde más a gusto me siento.

—Su pareja, Fernando Moreno Osuna, también es árbitro. ¿Hablan mucho de fútbol o saben desconectar?

—Intentamos desconectar, pero reconozco que es complicado. Siempre acabamos hablando de alguna jugada o de algún partido, de situaciones que vemos por ahí en las redes sociales. Él fue quien me enseñó prácticamente desde que empecé. Yo venía de la natación y sabía muy poco de fútbol. Me ayudó muchísimo y ahora incluso existe la posibilidad de que coincidamos en Segunda RFEF, con él como árbitro principal y yo como asistente. Me haría muchísima ilusión.

—Precisamente, ¿cómo acabó una nadadora dedicándose al arbitraje?

—Fue casi por casualidad. Dejé la natación y quería seguir haciendo deporte. Mis amigos Fernando y José Antonio Huertas llevaban tiempo insistiendo para que hiciera el curso de árbitra. Al principio no les hacía mucho caso porque apenas conocía el reglamento, pero me animé, hice el curso y descubrí un mundo que me apasionó desde el primer momento.

—El deporte siempre ha formado parte de su vida.

—Sí. Vengo de una familia muy deportista. Mi padre fue futbolista, mi suegro ha sido árbitro de fútbol-sala toda la vida, mi hermana trabaja como fisioterapeuta deportiva, Fernando es árbitro y mis padres siempre me apoyaron desde pequeña en la natación. Todo eso influye mucho.

—¿Qué sueños le quedan por cumplir a Alicia Gamero?

—Siempre hay que marcarse nuevos objetivos. En el fútbol femenino me gustaría participar en unas semifinales o una final de la Copa de la Reina o también en una Supercopa de España que es una competición importante. Y en Segunda RFEF quiero adaptarme cuanto antes, disfrutar de la categoría y seguir creciendo. Mientras siga aprendiendo y disfrutando, me daré por satisfecha.

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