Tomelloso

Nazareth Rodrigo: «Quiero dedicar mi tiempo a solucionar los problemas de Tomelloso, no a responder insultos»

La nueva líder socialista apuesta por centrar el debate político en las necesidades de los vecinos y no en la confrontación

Francisco Navarro | Miércoles, 22 de Julio del 2026
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Nazareth Rodrigo acaba de asumir el liderazgo del PSOE de Tomelloso tras el paso a un lado de Inmaculada Jiménez. Directora general de Asuntos Europeos del Gobierno de Castilla-La Mancha y concejala en el Ayuntamiento, afronta una nueva etapa política consciente del reto que supone tomar el relevo de quien ha liderado la agrupación durante casi dos décadas.

En esta entrevista con La Voz habla de escucha, de participación, de trabajo en equipo y de rebajar el tono de la confrontación política. También defiende el trabajo que los socialistas siguen realizando por Tomelloso desde las instituciones y deja claro que las reivindicaciones históricas de la ciudad seguirán siendo una prioridad.

—Han pasado apenas unas semanas desde que asumió la Secretaría General del PSOE de Tomelloso. Le toca coger el testigo de Inmaculada Jiménez después de casi veinte años al frente de la agrupación. No parece un relevo cualquiera…

—No lo ha sido. Y, sin embargo, creo que ha sido un relevo muy natural y muy humano. La decisión de Inmaculada fue una sorpresa para todos. Yo creo que cayó como un jarro de agua fría no solo entre los compañeros y compañeras del partido, sino también entre muchos vecinos de Tomelloso. Lo que ha hecho que todo haya sido diferente ha sido precisamente la manera en que ella ha afrontado ese paso a un lado. Ha sido muy generosa durante todo el proceso y yo me he sentido muy arropada por la militancia y también por muchísima gente en la calle. Eso hizo que aquella asamblea fuera muy emocionante.

—¿Le costó decidirse a dar el paso adelante?

—Muchísimo. Fue una decisión muy meditada porque hablamos de una responsabilidad enorme. Después de casi veinte años de liderazgo de Inmaculada, la agrupación necesitaba un relevo que garantizara continuidad y yo conocía bien el trabajo que se había venido haciendo porque había formado parte de su equipo. El respeto que le tengo tanto al cargo como al legado de Inmaculada hizo que me lo pensara mucho. Pero, al mismo tiempo, el apoyo que fui recibiendo hizo que esa responsabilidad acabara transformándose en ilusión.

—También ha cambiado su vida personal este año. ¿Qué le dijeron en casa cuando les comunicó que asumía este nuevo reto?

—Lo viven con ilusión, pero también con preocupación. Quienes están cerca de ti saben el nivel de dedicación que exige esta responsabilidad y conocen también la parte menos agradable de la política, la exposición pública o la crítica. Pero confían mucho en mí. Saben que las decisiones importantes nunca las tomo impulsivamente y que cuando doy un paso es porque lo he reflexionado mucho. Y, al final, ese apoyo de la familia es fundamental.

—La política atraviesa un momento complicado. Hay mucha desafección ciudadana, ¿no creé?

—Sí, pero precisamente por eso creo que quienes nos dedicamos a ella tenemos la obligación de demostrar que la política es otra cosa. Para mí sigue siendo una vocación de servicio. Es verdad que hay demasiado ruido, demasiada crispación y una imagen que, sinceramente, creo que nos avergüenza a muchos. Pero la política de verdad está muy lejos de eso. Es trabajo, esfuerzo, cercanía, humildad y responsabilidad. Los primeros que tenemos que dar ejemplo somos quienes tenemos responsabilidades públicas.

—Insiste en que detrás de usted hay un equipo…

—Porque este proyecto no tendría sentido si fuera solo mío. Hay una persona que lidera, sí, pero detrás hay un equipo que trabaja muchísimo. Creo profundamente en el trabajo colectivo y también en un liderazgo participativo. Me gusta escuchar a los compañeros y compartir las decisiones porque, al final, cada uno aporta una visión distinta y eso siempre enriquece.

—Su número dos es Amadeo Treviño, una persona poco dada al protagonismo.

—Y precisamente por eso creo que representa muy bien determinados valores. Hay personas que hacen un trabajo silencioso de enorme valor. Estar en un segundo plano nunca determina la valía de nadie.

—Ahora le toca compatibilizar la Secretaría General, la candidatura a la Alcaldía con la Dirección General de Asuntos Europeos, el Ayuntamiento… No parece sencillo.

—La verdad es que el encaje de bolillos ya era complicado antes y ahora todavía lo es más. Poner en marcha un proyecto político nuevo exige muchísimo tiempo. Estoy manteniendo reuniones con asociaciones, colectivos, empresas, comerciantes y vecinos porque quiero escuchar mucho antes de plantear propuestas. Eso significa trabajar prácticamente de lunes a domingo, pero también es verdad que llevo muchos años funcionando así. Hay algo que hace que ese esfuerzo merezca la pena, la ilusión. Es el motor que mueve absolutamente todo.

—Sus adversarios políticos sostienen que ni usted ni otros dirigentes socialistas con responsabilidades institucionales hacen lo suficiente por Tomelloso. ¿Qué hay de cierto en esa afirmación?

—Me parece una crítica muy fácil y bastante vacía. Cualquier persona que tenga un mínimo interés puede comprobar el trabajo que realizamos. A veces es más visible y otras veces no tanto, pero detrás de cualquier proyecto hay muchísimo trabajo que no aparece en una fotografía.

En mi caso, además, mi responsabilidad como directora general tiene una dimensión europea muy importante, pero también está muy presente aquí. Hemos conseguido que actividades europeas lleguen a Tomelloso, que encuentros institucionales se celebren aquí y que la agenda europea también tenga presencia en nuestra ciudad. Y eso no es casualidad. Si hay algo que forma parte de mi manera de entender la política es que donde estoy yo, está Tomelloso conmigo.

—En La Voz llevamos años insistiendo en la reivindicación del tren y sabemos que Europa apuesta claramente por el ferrocarril como medio de transporte del futuro. Usted está ahora precisamente "en la pomada" europea. ¿Puede ayudar Europa a que la reivindicación del tren para Tomelloso dé ese impulso definitivo?

—Europa apuesta claramente por infraestructuras sostenibles y eficientes como el ferrocarril. Eso es indudable. Pero, en este caso, el primer paso no depende de Europa. Antes es necesario que el Estado incorpore la integración ferroviaria de Tomelloso y Argamasilla de Alba al nuevo Plan de Infraestructuras. Ese es el punto de partida y ahí estamos trabajando desde la Comisión por la Integración Ferroviaria de Tomelloso y Argamasilla de Alba. Pero también desde el Ejecutivo regional, coordinándonos con el Gobierno de España para trasladar que esta reivindicación histórica tiene que convertirse de una vez en realidad.

—Después de lo ocurrido en las Cortes regionales donde no salió adelante ninguna de las tres mociones que pedían el tren por Tomelloso, ¿han aprendido todos la lección?

—Yo creo que sí. Y esa lección tiene un nombre, unidad. La Comisión por la Integración Ferroviaria es un magnífico ejemplo porque estamos representados todos los partidos políticos y también las asociaciones. Naturalmente tenemos diferencias, pero todos sabemos que si no somos capaces de transmitir una imagen de unidad será mucho más difícil conseguir algo que llevamos reclamando durante tantísimos años.

—¿Está ya pensando en el programa electoral?

—Creo que todavía es pronto para hablar de un programa electoral. Apenas hace unas semanas que asumí la Secretaría General y, antes de pensar en ese horizonte, hay algo que considero mucho más importante, definir la dirección política que queremos para la agrupación.

Quiero escuchar mucho. Escuchar qué funciona, qué creen los vecinos que se puede mejorar, hablar con asociaciones, colectivos, comerciantes, empresas, autónomos... El sentir de la ciudadanía tiene que ser la base sobre la que construyamos cualquier propuesta. Estoy convencida de que ahí encontraremos ideas que enriquecerán muchísimo el proyecto para Tomelloso.

—A pesar de ello, ¿tiene alguna cuestión especialmente clara?

—Sí, la tengo. Tomelloso necesita una biblioteca municipal y, para mí, eso es innegociable. No entiendo cómo, después de haberse adquirido unos terrenos para ese fin, de haberse realizado una demolición y de existir un proyecto muy avanzado, la propuesta actual termine reduciéndose a treinta y seis o treinta y siete plazas de aparcamiento. Nosotros defendíamos una biblioteca moderna, a la altura de una ciudad como Tomelloso, y ese proyecto ya contemplaba también plazas de aparcamiento. De hecho, planteaba más de un centenar. Creo sinceramente que la ciudad ha perdido una oportunidad muy importante.

—Se les reprocha que el PSOE reivindique constantemente proyectos iniciados durante el pasado mandato. ¿No cree que ese mensaje termina generando más controversia que reconocimiento?

—Nuestro trabajo, igual que el de cualquier gobierno municipal, siempre ha sido para Tomelloso. Lo importante no es quién corta la cinta, sino que los proyectos salgan adelante. Ahora bien, también creo que debe existir un mínimo de lealtad institucional. Cuando un equipo de gobierno llega y encuentra proyectos prácticamente terminados, creo que lo elegante es reconocer el trabajo realizado anteriormente. Lo hemos visto en otros ayuntamientos. No cuesta nada decir que una obra ya estaba encaminada o agradecer el trabajo de quienes la impulsaron. No se trata de ponerse medallas; se trata de respetar el esfuerzo realizado y la propia institución.

—Las reivindicaciones históricas de Tomelloso —el tren, las infraestructuras, determinadas inversiones—, ¿van a seguir siendo una prioridad para usted?

—Lo son ya. No es algo que vaya a ocurrir en el futuro. Son una prioridad desde este mismo momento. Muchas veces ese trabajo no se ve porque no siempre acaba en una fotografía o en un titular, pero se está haciendo. Allí donde tenemos responsabilidad institucional seguimos defendiendo los intereses de Tomelloso. Y seguiremos haciéndolo porque esas reivindicaciones llevan demasiados años esperando.

—La crispación nacional parece haber llegado también a la política municipal y eso, quizá, resulta todavía más llamativo en un pueblo donde todos nos conocemos…

—Es algo que me preocupa mucho. Al final somos vecinos. Coincidimos en la calle, en los comercios, en las fiestas, en los actos culturales... No creo que ningún tomellosero disfrute viendo cómo esa crispación se instala también aquí. Durante muchos años hemos mantenido una relación cordial entre los distintos grupos municipales. Podíamos discrepar profundamente, pero había respeto personal. Y esa normalidad creo que se ha ido perdiendo.

—Pero, alguien tendrá que dar el primer paso para que la situación vuelva a normalizarse, ¿no creé?

—Yo, desde luego, seguiré haciéndolo. Siempre saludo a los compañeros cuando coincidimos. Creo que es lo normal. Otra cosa es que, si uno se encuentra sistemáticamente con el silencio, termine por cansarse. Pero mi disposición siempre será la de centrar el debate en los problemas de la ciudad y no en los enfrentamientos personales.

—Las noticias que hablan de acuerdos suelen tener mejor acogida entre los lectores que las que reflejan broncas políticas. Los vecinos quieren verles trabajar a todos juntos…

—Estoy completamente de acuerdo. De hecho, en el último pleno apoyamos dos propuestas planteadas por el equipo de gobierno y por Vox porque entendíamos que eran buenas para Tomelloso. Incluso una de ellas nos habría gustado que saliera como una declaración institucional de toda la Corporación. Sin embargo, el tono volvió a ser bronco. Y creo que eso no responde a lo que esperan los vecinos.

—¿Cuándo van a dejar los políticos, de uno y otro signo, de intentar derrotar dialécticamente al adversario en cada intervención para empezar a convencer realmente a los ciudadanos?

—Esa es exactamente la política que yo quiero hacer. Quiero recorrer los barrios, hablar con comerciantes, asociaciones, empresas, autónomos, escuchar a la gente y construir desde ahí una propuesta de ciudad. No quiero un periodo político en el que la preocupación diaria sea qué han dicho de mí o cómo responder a un insulto. Quiero dedicar mi tiempo a solucionar los problemas de Tomelloso.

La ilusión con la que afronto esta nueva etapa tiene mucho más que ver con hacer propuestas que con alimentar la confrontación. Es verdad que en ocasiones uno también tiene que responder porque no puede permitir que determinadas acusaciones queden sin contestación. Pero eso nunca puede convertirse en el centro de la acción política. El foco tiene que estar siempre en Tomelloso.

—Para terminar. ¿Cómo imagina su futuro?

—Ojalá tuviera una bola de cristal... Lo que sí tengo claro es una cosa. Mi pasado, mi presente y mi futuro están ligados a Tomelloso. He tenido oportunidades para vivir fuera y nunca he querido desvincularme de mi ciudad. Siempre he querido estar aquí, participar en la vida de Tomelloso, acompañar a sus asociaciones, implicarme en sus proyectos y trabajar por esta tierra. Para mí, antes, ahora y mañana, la prioridad seguirá siendo Tomelloso.

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