Opinión

La Odisea: La obra más magnífica, arriesgada, ambiciosa y madura de Christopher Nolan

Luis Manuel Serrano Novillo | Viernes, 24 de Julio del 2026
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Damas y caballeros, el encuentro que tanto deseaba desde 2017 por fin va a ocurrir este 2026. Este año, el hombre, el mito, la leyenda que me enseñó a apreciar el buen cine está de regreso. Este 17 de julio, Christopher Nolan estrena La Odisea, pero ¿llegará a ser un viaje calmado o este barco acabará varando? Vamos a descubrirlo.

Nolan esta vez cuenta con un elenco ya conocido de sus anteriores cintas, como son Matt Damon, Anne Hathaway, Robert Pattinson, Himesh Patel, Benny Safdie y Elliot Page. Además, se suman grandes actores como Tom Holland, Zendaya, Jon Bernthal, Charlize Theron, Lupita Nyong'o, Ryan Hurst, John Leguizamo, Samantha Morton, Mia Goth y el trapero Travis Scott. De la historia poco se puede decir: es el viaje de Odiseo a Ítaca tras la victoria en la guerra de Troya.

¿Qué puedo decir de esta película salvo que, de nuevo, Christopher Nolan ha vuelto a hacer otra obra maestra? Pero, para saber cómo la ha hecho, antes hay que desglosar la obra de Homero.

La Odisea de Homero es un relato épico que ha inspirado muchas historias. El viaje de vuelta a Ítaca está lleno de obstáculos para Odiseo/Ulises y su tripulación y, sin embargo, acaba retornando a su hogar. Nolan toma esa esencia del relato de Homero y la adapta a su estilo, aunque ya comentaré esa parte.

En cuanto al nivel técnico, esta película es quizá la más colosal que ha hecho su director. Rodada enteramente con cámaras IMAX para que consigamos adentrarnos en este épico viaje, sumada a la increíble fotografía de Hoyte van Hoytema, con tonos azules y amarillos, a la par que utiliza luz natural para las escenas nocturnas.

Si en Oppenheimer el director tomaba como referencia al cine negro para contar la historia del padre de la bomba atómica, en esta película toma referencias del cine de los años cincuenta. Para que quede claro, esta cinta me ha recordado a cuando ves Ben-Hur por primera vez o incluso a El Señor de los Anillos, Titanic, Braveheart o Gladiator.

Es evidente que al cineasta le apasionan los efectos prácticos y la gran prueba de ello es Polifemo, el cíclope que Odiseo deja ciego. Se construyó una maqueta de seis metros de alto para simular al cíclope y, de paso, que se pudiera tocar. También he notado que Nolan hace algo nuevo en esta cinta y es tocar temas de terror. Sin ir más lejos, la escena de Polifemo es aterradora y provoca un estrés constante.

Tampoco me puedo olvidar del famoso montaje paralelo que tanto destaca en cada cinta de Nolan y, si la obra era lineal, siendo la primera parte las aventuras de Odiseo y la segunda parte el regreso a Ítaca, el montaje paralelo le viene como anillo al dedo, además de un ritmo muy bien llevado que hace que no te aburras pese a durar casi tres horas.

A destacar también la increíble banda sonora compuesta una vez más por Ludwig Göransson. Göransson omite la banda sonora con orquesta típica y, en su lugar, opta por instrumentos de época como el aulos y la lira, además de instrumentos de la Edad del Bronce. En parte me recuerda a cuando John Debney hizo en su día la banda sonora de La Pasión de Cristo con instrumentos de época del año 33 y, creedme, el resultado de dicha banda sonora es espectacular.

En cuanto a las actuaciones, todos y cada uno tienen su momento, desde Matt Damon hasta Robert Pattinson. Todos ellos tienen su escena donde brillan, hasta el porquero del rey de Ítaca e incluso Argos.

El Odiseo de esta Odisea no es tal cual el héroe clásico que conocemos y, volviendo a cómo Nolan toma la esencia del relato de Homero para hacerla propia, su protagonista es una subversión del relato clásico. Este Odiseo es un héroe roto, que ha visto morir a muchos compañeros en la guerra de Troya y siente culpabilidad.

Ahora, la cinta, al igual que Oppenheimer, tiene un mensaje antibelicista. En Oppenheimer el mensaje era que daba igual qué dispositivo se crease, porque al final depende de nosotros si apretamos o no el botón. Aquí se habla del fin de una civilización y de una era en particular, como es la Edad del Bronce, y para eso se apoya en la metáfora de los Pueblos del Mar y la famosa Ley de Zeus. Al igual que en todo relato heroico griego, siempre está la intervención divina por parte de los dioses y, en este caso, tanto Poseidón como Zeus son representados como esa fuerza de la naturaleza imbatible, mientras que Atenea es quien no duda en ayudar a Odiseo para retornar a su hogar.

También hay elementos de Dunkerque, donde regresar a casa era la mayor victoria y de qué te hace ser un héroe o, más bien, sobre cómo la guerra no te hace un héroe por mucho que hayas vencido, incluyendo que el retorno al hogar no siempre es placentero. Razón por la que, tras la vuelta de Odiseo a Ítaca, su reino no era como lo recordaba, a la par que los pretendientes liderados por Antínoo se aprovechan de los manjares y vinos de Penélope y Telémaco.

Ahora toca hablar de un tema que saca a más de uno de quicio: el rigor histórico y los haters de Nolan. Ha habido muchos historiadores que catalogan esta película como irreal, pero dejad que os cuente un secretillo: La Odisea es ficción y, si bien pueden quejarse de las armaduras, lo cierto es que no me molesta, a la par que bebe de los relatos de espada y brujería de Robert E. Howard, creador de Conan. Es más, la armadura de Agamenón es quizá la más alucinante que he visto y, qué demonios, hay un cíclope y sirenas.

Y, en cuanto a los haters, bueno, criticar algo sin verlo me parece propio de un insensato; como, por ejemplo, quejarse de que Helena de Troya es negra. Ni siquiera se sabe cómo era ella o que Elliot Page hace de Aquiles cuando, en verdad, hace de Sinón. A todos estos, lo siento mucho, pero me da igual vuestra opinión, que, por cierto, los haters de Nolan también se han vuelto haters de Villeneuve. En fin, hay que pasar de ellos.

La Odisea es un peliculón que todo el mundo tiene que ver y, a ser posible, en la pantalla más grande posible. Si de verdad queréis gastaros el dinero, no lo dudaría e iría a esta. Ahora solo falta que Denis Villeneuve estrene Dune: Parte 3 y el encuentro se complete entre los dos mejores cineastas de nuestro tiempo.

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