La trayectoria futbolística del tomellosero Ángel Carrascosa es curiosa y apasionante por lo cosmopolita. Tras su fugaz estancia en la Escuela de Fútbol de Tomelloso, el delantero continuaría su formación en las categorías inferiores del Valencia CF y del Villarreal CF, antes de ingresar en el Club Deportivo Toledo, para formar parte en la temporada 2009-10 de su filial.
En las temporadas siguientes, Berzosa jugaría en equipos de Castilla-La Mancha como el Manzanares, Tomelloso CF y Puertollano, los tres en tercera división. A partir de entonces, protagonizará un interesante periplo en varios países. En julio de 2012, firma por dos temporadas por el Naft Maysan de la Liga Premier de Irak; en la temporada 2014-15, firma por el Stallion FC de la Philippines Football League, un año después se incorpora al equipo del Al-Oruba SC de la Liga Profesional de Omán, con el que se proclamó campeón de liga y copa.
En julio de 2015, se compromete por tres temporadas con el Club Valencia de la Liga Premier de Maldivas. Su siguiente destino, en la temporada 2018-19, sería el Victory SC de la Liga Premier de Maldivas. En el 2019, Ángel Berzosa firma por el Boeung Ket Football Club de la Liga C de Camboya. En enero de 2021, regresa a Maldivas para jugar en el Green Streets de la Liga Premier de Maldivas. En mayo de 2022, se enrola en el Club Eagles de la Liga Premier de Maldivas y en julio de 2022, cambia de continente y firma por el Club Deportivo Honduras Progreso de la Liga Nacional de Honduras. Allí una grave lesión le obligó a retirarse y comenzar su etapa como entrenador.
Ahora pasa unos días en Tomelloso, días que saborea junto a familiares y amigos y en las que tiene tiempo para matar el gusanillo jugando en la liga de verano de fútbol-7. La Voz no podía dejar escapar la oportunidad de entrevistar a Ángel Berzosa, siempre cercano y amable con el periodista.
—¿Cuándo empezó su etapa como entrenador?
—Llevo ya dos años. Empecé con la academia de fútbol porque tengo varias academias en África. Estuve un año centrado en ese proyecto, viajando incluso a Gambia para conocer a los jugadores y a la gente de allí. Paralelamente me estaba formando como entrenador y analista táctico. Después surgió la oportunidad en Oman, donde ya había jugado. Hace dos temporadas estuve allí como segundo entrenador y analista táctico en Primera División.
—¿Cómo ha sido el paso de jugador a entrenador?
—Lo tenía claro desde los últimos años de mi carrera como jugador. Siempre me ha gustado mucho la parte táctica y poco a poco me he ido formando como entrenador, scout y analista táctico. Ahora sigo completando las licencias de entrenador.
—¿Qué le resulta más divertido, jugar o entrenar?
—Jugar, siempre jugar. Todo el mundo lo dice. Entrenar supone mucha más responsabilidad y más preocupaciones. No solo se trata de entrenar al equipo, sino también de gestionar el vestuario, a los jugadores y todo lo que rodea al grupo.
—Ahora está entrenando en Oman, ¿verdad?
—Sí. Este año he firmado allí. Antes estuve trabajando unos meses como analista táctico de la selección de Irak durante la clasificación para el Mundial. Una vez terminó esa etapa me surgió la oportunidad de incorporarme a un equipo de Oman con un entrenador español, donde ejerzo como segundo entrenador y analista táctico.
—A su juicio ¿qué cualidades debe reunir un buen entrenador?
—Además de los conocimientos técnicos, que cualquier entrenador con licencia ya posee, creo que es fundamental la gestión del grupo. Cada jugador es diferente, todos quieren jugar y hay que saber manejar esas situaciones. La parte psicológica, la preparación y todo lo relacionado con el día a día del vestuario son tan importantes como la táctica.
—Al final un entrenador necesita una formación muy completa, ¿no cree?
—Sí, por supuesto. No basta con saber de táctica o de planificación de entrenamientos. Hay muchas otras facetas que hay que trabajar y mejorar constantemente, y la experiencia también te las va dando con el tiempo.
—¿Qué nivel ofrece actualmente el fútbol en esa zona de Asia?
—Más o menos equivaldría a una Primera o Segunda Federación de España. Algunos jugadores tienen nivel de Segunda División, pero muchos de los internacionales juegan en ligas más fuertes como Arabia Saudí o Catar. En general, el nivel estaría entre esas categorías.
—Después de tantos años fuera, ¿echa de menos su Tomelloso natal?
—Siempre se echan de menos la familia, los amigos y la comida. Intento venir una o dos veces al año y, cuando puedo quedarme un mes o un par de meses, se agradece mucho. Después de tantos años fuera ya estás acostumbrado y sabes que una parte de tu vida está allí, donde he desarrollado mi carrera en los últimos años. Eso también facilita ahora mi trabajo como entrenador.
—¿En qué idioma se comunica con los jugadores y los técnicos?
—Normalmente en inglés. El cuerpo técnico suele ser español, pero en algunos países árabes el nivel de inglés de los jugadores es menor y trabajamos con un traductor que pasa nuestras indicaciones del inglés al árabe.
—¿Sigue combinando el fútbol con proyectos empresariales?
—Sí. Tengo un socio y personas de confianza en cada país que llevan el día a día de las academias. Yo superviso el funcionamiento y la formación de los jugadores. Ya estamos empezando a tener futbolistas de 17, 18 y 19 años preparados para dar el salto a Europa y colaboramos con representantes y empresas para facilitar ese proceso. Ahora, al estar trabajando en un club, no puedo dedicarles tanto tiempo, pero sigo muy pendiente de todo.
—De toda su trayectoria, ¿con qué recuerdo se queda?
—Con el paso de los años siento mucha nostalgia de la etapa de formación en clubes como Villarreal o Valencia. Después, a nivel profesional, me quedo con los títulos conseguidos en Oman, donde ganamos la Liga y la Copa, y con la Copa que conquistamos en Maldivas. Pero, sobre todo, me quedo con los compañeros que he tenido en tantos países y con los que sigo manteniendo una gran relación. Eso es lo más bonito que deja el fútbol.
—Imagino que habrá seguido el exitoso Mundial que ha realizado España….
—Claro. Hemos disfrutado muchísimo de todos los partidos. Al principio sufrimos un poco, pero luego lo vivimos con mucha ilusión y vimos como el equipo iba creciendo a medida que pasaban los partidos, igual que ocurrió en 2010.
—¿Considera que esos éxitos aumentan el prestigio de los entrenadores españoles?
—Sí, sin duda. Ya desde la Eurocopa de 2008 y el Mundial de 2010 empezaron a demandarse más jugadores y entrenadores españoles. En los últimos años la metodología española está muy valorada y muchos países quieren contar con técnicos y futbolistas españoles. De hecho, en Asia ya hay bastantes entrenadores y miembros de cuerpos técnicos españoles.
—¿Se plantea volver algún día a España para entrenar?
—Sí. Igual que empecé en las canteras de equipos de Primera División, me gustaría, cuando complete toda mi formación y tenga todas las licencias, poder entrenar en España. Si no fuera posible, también en cualquier proyecto europeo, pero, por supuesto, España sería una ilusión.
—Mientras tanto sigue quitándose el gusanillo jugando la liga de fútbol 7 de verano…
—Sí, la verdad es que me encanta. Juego con compañeros con los que crecí desde pequeño y lo estamos disfrutando muchísimo. Entre semana hacemos algún entrenamiento o algún partido y los fines de semana disputamos la liga de verano. En cuanto me lo propusieron acepté encantado y espero poder seguir jugando mientras esté aquí.
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