Feria y Fiestas de Tomelloso 2026

Emilio Poveda: "El mejor premio es que sea tu pueblo quien reconozca toda una vida de trabajo"

El responsable de Ganadería Emilio Poveda e Hijos, distinguida con el Viñador de la Agricultura, repasa una trayectoria de cuatro generaciones marcada por la innovación, el sacrificio y el recuerdo permanente de su padre

Carlos Moreno | Sábado, 8 de Agosto del 2026
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Recibir el Viñador de la Agricultura supone para Emilio Poveda mucho más que un reconocimiento profesional. Lo vive como un homenaje a cuatro generaciones dedicadas a la ganadería y, sobre todo, como un premio concedido por su pueblo, Tomelloso, al que asegura deber buena parte de su felicidad. Confiesa que, después de haber estado nominado en anteriores ediciones, la noticia le sorprendió y le llenó de alegría, precisamente porque ya no esperaba que ese momento llegara.

La historia de la empresa familiar se remonta a la bisabuela de Emilio, una mujer que, tras quedarse viuda durante la Guerra Civil, sacó adelante a sus hijos con un pequeño rebaño de ovejas. A partir de ahí continuaron su abuelo Emilio, después su padre, también llamado Emilio, y finalmente él, que representa la cuarta generación al frente de una explotación que ha sabido evolucionar sin perder sus raíces.

Esa evolución ha estado siempre ligada a la innovación. Poveda explica que cada generación procuró incorporar las mejoras tecnológicas disponibles en cada momento. Su abuelo fue pionero en la instalación de ordeñadoras automáticas; su padre introdujo las cintas transportadoras cuando apenas comenzaban a utilizarse, y él mismo ha apostado por un sistema automatizado de alimentación que le ha permitido transformar el funcionamiento diario de la explotación. A su juicio, "el sector obliga a renovarse continuamente, porque quien no se adapta acaba quedándose atrás."

No obstante, también reconoce que esa modernización responde a una necesidad. "La ganadería, -recuerda-, no entiende de festivos ni de horarios. Los animales requieren atención los 365 días del año y mantener una explotación dentro de todas las exigencias legales obliga a realizar un enorme esfuerzo organizativo". Actualmente trabajan seis personas, incluido él, una estructura que considera ajustada para sacar adelante un negocio en el que las jornadas nunca terminan realmente.

Cuando se le pregunta cuáles son los valores que han permitido a la empresa mantenerse durante cuatro generaciones, no duda en señalar dos por encima de todos: el sacrificio y la constancia. Considera que "la ganadería exige una dedicación absoluta, una forma de vida en la que resulta imposible desconectar. A ello se suma la frustración de comprobar que los precios que perciben los productores rara vez compensan el esfuerzo que hay detrás de cada jornada de trabajo". Sin embargo, asegura que el compromiso con los animales y la responsabilidad adquirida hacen que "cada día merezca la pena volver a empezar".

Precisamente esa situación económica es una de las razones por las que observa con preocupación el futuro del sector. Emilio Poveda asegurra que "la ganadería atraviesa un proceso de profunda reconversión. Las crecientes exigencias normativas, el incremento de los costes laborales y la falta de capacidad para fijar los precios están provocando un acusado envejecimiento del sector y dificultan el relevo generacional". En su opinión, "muchos jóvenes descartan continuar con las explotaciones familiares porque contemplan el enorme sacrificio que supone y la escasa calidad de vida que ofrece. Si las nuevas generaciones vieran que sus padres pueden disfrutar de tiempo para la familia y vivir con estabilidad, sostiene, probablemente la percepción sería muy distinta".

A pesar de esas dificultades, Emilio Poveda asegura sentirse profundamente vinculado a Tomelloso. Afirma que tanto él como su familia están plenamente arraigados a la ciudad y que no necesitan nada más para sentirse felices que disfrutar de su pueblo, de sus calles y de la vida cotidiana junto a los suyos. "Ese sentimiento hace que el reconocimiento recibido tenga todavía un significado más especial", señala.

Pero si hay un momento en el que la emoción se hace inevitable es al hablar de su padre. Emilio reconoce que el premio estará dedicado íntegramente a él. Lo define como la persona que le enseñó todo cuanto sabe y resume su legado con una frase que pronuncia con enorme sentimiento: "fue quien escribió el guion de mi vida". Desde que falleció en marzo de 2020, víctima de la COVID con tan solo 58 años, asegura que no ha pasado un solo día sin recordarlo. Trabajaban juntos desde la mañana hasta la noche y la pérdida fue tan repentina que todavía hoy le cuesta asumirla. Recuerda la angustia de aquellos días esperando noticias desde el hospital y admite que fue una experiencia que no desea a nadie. Aunque el tiempo le ha permitido seguir adelante y consolidar la empresa, reconoce que "la mayor tristeza sigue siendo no poder compartir con él los logros alcanzados". Todo lo conseguido, insiste, se lo debe a las enseñanzas que recibió de su padre y al camino que ambos recorrieron juntos.

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