Economía

UPTA presenta un análisis del trabajo autónomo en España y Castilla-La Mancha

La Voz | Jueves, 20 de Agosto del 2026
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La Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA) analiza la evolución del trabajo autónomo en España y concretamente en Castilla-La Mancha durante el primer semestre de 2026, a partir de los últimos datos disponibles de personas trabajadoras por cuenta propia afiliadas a la Seguridad Social.

Las cifras muestran una evolución positiva del colectivo desde comienzos de año. España ha pasado de 3.420.468 trabajadores autónomos en enero a 3.490.048 en junio, consolidándose así por encima de los 3,49 millones de trabajadores por cuenta propia. En el caso de Castilla-La Mancha, en el primer semestre del año registra un total de 152.249 afiliados al RETA.

Entre enero y junio de 2026, Castilla-La Mancha ha sumado 2.570 trabajadores autónomos, lo que representa un crecimiento de casi el 2% respecto al comienzo del año.

 La evolución mensual refleja un crecimiento continuado durante todo el primer semestre, con incrementos de afiliación en cada uno de los meses analizados. Para UPTA, estos datos vuelven a poner de manifiesto el peso que tiene el trabajo autónomo dentro del tejido productivo español y la necesidad de impulsar medidas que permitan no solo aumentar el número de actividades, sino fundamentalmente favorecer su consolidación, crecimiento y sostenibilidad.

La evolución de los trabajadores autónomos con asalariados constituye uno de los indicadores más relevantes para analizar la capacidad del colectivo para generar empleo. En Castilla-La Mancha, el número de autónomos con trabajadores a su cargo ha pasado de 21.198 en enero a 21.327 en junio, lo que supone 129 autónomos empleadores más, un incremento del 0,6%.

 A nivel nacional, el número de autónomos con trabajadores a su cargo ha pasado de 473.555 en enero a 489.396 en junio, lo que supone 15.841 autónomos empleadores más, un incremento del 3,3%. En junio, estos autónomos mantienen un total de 1.155.338 puestos de trabajo asalariado.

Por dimensión, 255.960 autónomos tienen un asalariado; 98.982 tienen dos; 49.940 cuentan con tres; 28.872 tienen cuatro y 55.642 tienen cinco o más trabajadores.

Estos datos ponen de manifiesto que el trabajo autónomo no constituye exclusivamente una fórmula de autoempleo. Cientos de miles de pequeños negocios contribuyen directamente a la generación y mantenimiento de empleo por cuenta ajena en España.

Para UPTA, esta dimensión empleadora debe ocupar un lugar prioritario en el diseño de las políticas dirigidas al colectivo, especialmente aquellas destinadas a favorecer la consolidación empresarial, la contratación y el crecimiento de los pequeños negocios.

Otro de los aspectos destacados por UPTA durante el primer semestre a nivel nacional es la evolución de los trabajadores autónomos vinculados a sociedades.

Tomando conjuntamente las categorías de socios de sociedades y miembros de órganos de administración, España pasa de 1.110.376 autónomos en enero a 1.131.752 en junio. Esto supone 21.376 trabajadores autónomos vinculados a sociedades más en cinco meses, un incremento del 1,9%.

 El incremento se concentra especialmente entre los miembros de órganos de administración, que aumentan en 18.472 personas desde comienzos de año, frente al crecimiento de 2.904 socios de sociedades.

En junio, los autónomos vinculados a sociedades representan aproximadamente el 32,4% del conjunto de trabajadores autónomos de España, lo que evidencia el importante peso que han adquirido las fórmulas societarias dentro del trabajo por cuenta propia.

"El crecimiento de los autónomos societarios es una realidad"

Para Eduardo Abad, presidente de UPTA España, la evolución registrada durante los últimos meses merece una reflexión específica sobre las diferencias fiscales existentes entre las distintas formas de desarrollar una actividad económica.

"El crecimiento de los autónomos societarios es, sin duda, una realidad que se puede resumir en una cuestión fundamental: la fiscalidad que tienen las sociedades es mucho más laxa que la de los autónomos que tributan a través del IRPF."

Para UPTA, el incremento continuado de las fórmulas societarias obliga a analizar hasta qué punto las diferencias fiscales pueden estar condicionando la forma jurídica elegida para desarrollar una actividad económica.

Abad señala que "cuando vemos que los autónomos vinculados a sociedades aumentan en más de 21.000 personas en apenas cinco meses y que ya superan los 1,13 millones, estamos ante una realidad que merece un análisis fiscal en profundidad".

"La decisión de desarrollar una actividad como autónomo persona física o hacerlo a través de una sociedad debería responder fundamentalmente a las necesidades, características y dimensión del negocio, y no estar condicionada por una fiscalidad más favorable para una determinada fórmula jurídica", afirma el presidente de UPTA.

UPTA considera que los datos correspondientes al primer semestre de 2026 vuelven a poner de manifiesto la enorme dimensión económica y laboral del colectivo. España cuenta ya con 3,49 millones de trabajadores autónomos, cerca de 490.000 tienen trabajadores asalariados a su cargo, mantienen más de 1,15 millones de puestos de trabajo por cuenta ajena y más de 1,13 millones de autónomos están vinculados a sociedades.

Para Eduardo Abad, "tenemos que conseguir que el sistema fiscal acompañe el crecimiento y la consolidación de los pequeños negocios. Es necesario avanzar hacia una fiscalidad más equilibrada entre quienes desarrollan su actividad como personas físicas y tributan mediante IRPF y quienes lo hacen a través de sociedades".

UPTA considera imprescindible seguir desarrollando políticas que favorezcan la consolidación, crecimiento y competitividad del trabajo autónomo, prestando especial atención a la fiscalidad, la protección social y la capacidad de los pequeños negocios para mantener y generar empleo.

La organización considera asimismo necesario que las políticas públicas dirigidas al colectivo no se midan exclusivamente por la evolución del número total de altas, sino por su capacidad para favorecer actividades económicamente viables, con mayor supervivencia, capacidad de inversión y potencial de generación de empleo.

"El verdadero objetivo tiene que ser conseguir actividades autónomas sólidas, competitivas, capaces de crecer y de generar empleo. Los datos demuestran que el trabajo autónomo sigue siendo una pieza esencial de nuestro tejido productivo", concluye Eduardo Abad.



 


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