Un
estremecimiento repentino lo cambia todo: de golpe, la tierra bajo nuestros
pies deja de sentirse firme. Se desmorona la integridad y se quiebra la fe al
descubrir que el juramento de defender la patria y a su gente no era más que
una consigna vacía en boca de quienes debían protegerla. La infamia camina
entre nosotros disfrazada de inocencia; mientras tanto, a quienes se atreven a
levantar la voz por el suelo donde nacieron se les impone el silencio. Se
prohíbe decir la verdad de lo que ocurre y se disfraza de democracia lo que en
el fondo huele a tiranía.
La grieta se
ensancha y la delincuencia devora sin freno los muros que sostenían nuestra
libertad. Sobre estas cenizas, la civilización se tambalea. En los mismos
rincones donde solía florecer la vida, hoy se ahoga el grito de mujeres y niñas
agredidas, aplastado bajo una losa de censura para ocultar la magnitud del
abismo que padece nuestra tierra. Nos acorralan con etiquetas e ideologías, nos
reducen a dogmas con tal de acallar el clamor por un territorio profanado. Qué
paradoja tan amarga: abundan las defensas fervientes para causas lejanas, pero
reina la ceguera ante la indefensión de lo que nos pertenece a todos.
A nuestro
alrededor solo hay bostezos y evasivas. La legalidad ha dejado de ser justa y
se ha convertido en una cáscara vacía. Sentimos en la garganta ese nudo
asfixiante de impotencia mientras atestiguamos cómo el enfrentamiento
encarnizado envenena las raíces de la convivencia. En medio de este caos, Ceuta
clama por auxilio, pero su llamado solo cobrará la fuerza necesaria cuando lo
asumamos como una causa propia.
Mañana la herida se abrirá en otra frontera y quebrará otra ciudad; no podemos aguardar a que la amenaza golpee nuestra propia casa para reaccionar. Este viaje lo emprendemos juntos y ninguna frontera nos es ajena. Alzarnos contra la indiferencia, romper el silencio y resguardar la integridad de nuestra tierra es la responsabilidad común que nos convoca. Porque solo unidos, caminando hombro con hombro, lograremos transformar el dolor de Ceuta en la fortaleza inquebrantable de todo un pueblo.
Natividad
Cepeda
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Miércoles, 2 de Septiembre del 2026
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