Hace cuatro años, Davinia García Caballero se apuntó con una
amiga a la Universidad Popular para aprender a dibujar. “No sabía ni coger un
lapicero”, nos cuenta. Mañana inaugura en CALMA, la Casa de las Artes y las
Letras de La Mancha A Palo Seco, su primera exposición individual. En
este tiempo ha dejado atrás el trabajo de administrativa, ha estudiado el grado
superior de Ilustración en la Escuela de Arte Antonio López y ha descubierto una
forma muy particular de pintar, utilizando vino de Tomelloso como único
pigmento. Ante la exposición reconoce sentirse con “orgullo y miedo a partes
iguales”.
Son cinco obras, cinco emociones y un recorrido por
personajes, letras, música y cultura local. Y mientras termina de montar la
exposición, prepara las maletas porque la próxima semana se marcha a Milán con
una beca Erasmus para hacer prácticas. “Cada momento llega cuando tiene que
llegar”, asegura. Una frase que explica certeramente el momento en el que la
artista se encuentra.
Un proyecto que sale del aula
El montaje de A Palo Seco todavía no está terminado
cuando hablamos. Quedan cartelas y algunos elementos por colocar, pero las
cinco obras ya ocupan su espacio en CALMA, una casa que Davinia considera “una
maravilla”. Está contenta de compartir espacio con Fermín García Sevilla, sus
le parecen “ventanas a La Mancha”.
La exposición nació como proyecto final de sus estudios de
Ilustración. De ahí viene buena parte de la satisfacción que le produce verla
ahora convertida en una muestra real, para ella es “una alegría, orgullo y
una gratitud inmensa”. El título juega con el vino y con una expresión
vinculada al cante flamenco. También resume la intención de la propuesta, una
inmersión en Tomelloso, en su cultura y en su gente.
El vino es, además, mucho más que el hilo conductor. Es el
pigmento. Las cinco obras están pintadas íntegramente con vino, sin mezclarlo
con acuarela o acrílico. Davinia ha investigado durante meses cómo se comporta
esta materia, consciente de que no es fácil de dominar. “El vino es algo
vivo”, explica. Cambia mientras seca y continúa transformándose con la
oxidación, especialmente durante las primeras horas y semanas.
Por eso antes de realizar las obras definitivas hizo pruebas
y dejó pasar el tiempo para comprobar cómo evolucionaban. En las piezas finales,
detalla al periodista, ha utilizado papel libre de ácidos, cristal y un fijador
que ayuda a conservar el color. El objetivo era permitir que el vino siguiera
evolucionando, que esa transformación formara parte de la técnica, pero sin que
llegara a alterar por completo la obra.
Ha trabajado con vinos de Verum y Virgen de las Viñas, en algunos casos embotellados y en otros utilizando la base sin filtrar con mayor concentración de pigmento. Y la coincidencia con la vendimia no puede ser más oportuna: para pintar, el momento ideal es precisamente cuando el vino está recién recogido y tiene todo su color.
Cinco obras y un viaje por Tomelloso
Son cinco obras, cinco emociones y cinco personajes, aunque
algunas escenas reúnen a más de uno. El recorrido va desde la nostalgia hasta
el humor y la alegría, pasando por pintores, escritores y poetas y terminando
en el Gañán Enmascarado. Davinia quería reflejar así los diferentes
registros culturales y humanos de Tomelloso.
La música también forma parte del proyecto. Cada obra tiene
asociada una canción y un vino. Para Davinia escuchar música es una parte
importante de su proceso creativo y quiso que estuviera presente en este
recorrido. Una de las piezas está vinculada a una canción de José de Almarcha,
como guiño a la música y al cante de Tomelloso.
La intención es que A Palo Seco no termine en la
contemplación de los cuadros. Más adelante está previsto completar el proyecto
con una cata de vinos planteada también como una experiencia emocional. “No
es solo una exposición y cuadros, es una experiencia”, resume.
Esa misma idea aparece en el cartel. No quería utilizar
simplemente una de las obras, sino crear una pieza que formara parte del
concepto general. La base procede de una fotografía realizada mediante goma
bicromatada, una técnica del siglo XIX, que después intervino con vino y
acuarela. La ilustración y la tipografía se terminaron digitalmente, esta
última a partir de su propio trazo. La estética Art Déco, una influencia
reconocible en su trabajo, completa la propuesta.
En esa mezcla entre lo antiguo y lo actual hay también una
declaración de intenciones: “No hay que renegar ni del pasado ni del
presente. Todo puede convivir muy bien y es necesario”.
De la administración a la ilustración
Lo más curioso de la historia de Davinia es que su relación
con el arte empezó hace solo cuatro años y lo hizo en una etapa de su vida en
la que ya tenía una trayectoria profesional y familiar construida. Hasta
entonces había trabajado durante muchos años en administración. Dibujar era su
afición, su vía de escape.
En la Universidad Popular empezó prácticamente desde cero y
descubrió que aquello le gustaba, pero también que buscaba algo más que
aprender a dibujar. Le interesaba que las imágenes tuvieran una intención y
contar historias a través de ellas.
El momento decisivo llegó cuando sus jefes se jubilaron y la
empresa cerró. Tuvo que plantearse qué hacer. Podía continuar en el mismo
ámbito, incluso asociándose con sus compañeros, pero decidió aprovechar los dos
años que tenía por delante para estudiar. Después de darle muchas vueltas,
eligió Ilustración.
El primer año compaginó trabajo y estudios. “Trabajar y
estudiar a la vez, sin dormir”, bromea, aunque considera que mereció la
pena. También tuvo que adaptarse a una clase con compañeros más jóvenes. Lo
asumió sin darle demasiadas vueltas, “yo sabía que la que se tenía que
adaptar era yo”.
Acaba de terminar el grado, pero no parece dispuesta a
parar. Este verano hizo un curso en Madrid y la próxima semana comenzará una
nueva etapa en Milán. La Escuela de Arte ofrecía tres becas Erasmus de posgrado
para prácticas y Davinia ha conseguido una de ellas. Durante unos meses
trabajará en un estudio italiano para seguir formándose.
Todo esto ocurre mientras estrena su primera exposición
individual y continúa compaginando su nueva vida profesional con la familiar. También
reconoce que no es lo mismo estudiar y trabajar con 20 años que con 40. La
experiencia y el momento vital son otros. “Seguramente, si lo hubiera hecho
con 20 años, no lo habría hecho de la misma manera”, reflexiona.
A Palo Seco se inaugura mañana, sábado 5 de septiembre, a las 20:00 horas, en CALMA – Casa de las Artes y las Letras, donde podrá visitarse hasta el 4 de octubre.
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Viernes, 4 de Septiembre del 2026
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