Tomelloso

«‘A Palo Seco’ es una inmersión en Tomelloso, en su cultura y en su gente»

Davinia García Caballero inaugura mañana en CALMA su primera exposición en solitario, cinco obras pintadas íntegramente con vino de Tomelloso que combinan ilustración, música, tradición y emoción

Francisco Navarro | Viernes, 4 de Septiembre del 2026
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Hace cuatro años, Davinia García Caballero se apuntó con una amiga a la Universidad Popular para aprender a dibujar. “No sabía ni coger un lapicero”, nos cuenta. Mañana inaugura en CALMA, la Casa de las Artes y las Letras de La Mancha A Palo Seco, su primera exposición individual. En este tiempo ha dejado atrás el trabajo de administrativa, ha estudiado el grado superior de Ilustración en la Escuela de Arte Antonio López y ha descubierto una forma muy particular de pintar, utilizando vino de Tomelloso como único pigmento. Ante la exposición reconoce sentirse con “orgullo y miedo a partes iguales”.

Son cinco obras, cinco emociones y un recorrido por personajes, letras, música y cultura local. Y mientras termina de montar la exposición, prepara las maletas porque la próxima semana se marcha a Milán con una beca Erasmus para hacer prácticas. “Cada momento llega cuando tiene que llegar”, asegura. Una frase que explica certeramente el momento en el que la artista se encuentra.

Un proyecto que sale del aula

El montaje de A Palo Seco todavía no está terminado cuando hablamos. Quedan cartelas y algunos elementos por colocar, pero las cinco obras ya ocupan su espacio en CALMA, una casa que Davinia considera “una maravilla”. Está contenta de compartir espacio con Fermín García Sevilla, sus le parecen “ventanas a La Mancha”.

La exposición nació como proyecto final de sus estudios de Ilustración. De ahí viene buena parte de la satisfacción que le produce verla ahora convertida en una muestra real, para ella es “una alegría, orgullo y una gratitud inmensa”. El título juega con el vino y con una expresión vinculada al cante flamenco. También resume la intención de la propuesta, una inmersión en Tomelloso, en su cultura y en su gente.

El vino es, además, mucho más que el hilo conductor. Es el pigmento. Las cinco obras están pintadas íntegramente con vino, sin mezclarlo con acuarela o acrílico. Davinia ha investigado durante meses cómo se comporta esta materia, consciente de que no es fácil de dominar. “El vino es algo vivo”, explica. Cambia mientras seca y continúa transformándose con la oxidación, especialmente durante las primeras horas y semanas.

Por eso antes de realizar las obras definitivas hizo pruebas y dejó pasar el tiempo para comprobar cómo evolucionaban. En las piezas finales, detalla al periodista, ha utilizado papel libre de ácidos, cristal y un fijador que ayuda a conservar el color. El objetivo era permitir que el vino siguiera evolucionando, que esa transformación formara parte de la técnica, pero sin que llegara a alterar por completo la obra.

Ha trabajado con vinos de Verum y Virgen de las Viñas, en algunos casos embotellados y en otros utilizando la base sin filtrar con mayor concentración de pigmento. Y la coincidencia con la vendimia no puede ser más oportuna: para pintar, el momento ideal es precisamente cuando el vino está recién recogido y tiene todo su color.


Cinco obras y un viaje por Tomelloso

Son cinco obras, cinco emociones y cinco personajes, aunque algunas escenas reúnen a más de uno. El recorrido va desde la nostalgia hasta el humor y la alegría, pasando por pintores, escritores y poetas y terminando en el Gañán Enmascarado. Davinia quería reflejar así los diferentes registros culturales y humanos de Tomelloso.

La música también forma parte del proyecto. Cada obra tiene asociada una canción y un vino. Para Davinia escuchar música es una parte importante de su proceso creativo y quiso que estuviera presente en este recorrido. Una de las piezas está vinculada a una canción de José de Almarcha, como guiño a la música y al cante de Tomelloso.

La intención es que A Palo Seco no termine en la contemplación de los cuadros. Más adelante está previsto completar el proyecto con una cata de vinos planteada también como una experiencia emocional. “No es solo una exposición y cuadros, es una experiencia”, resume.

Esa misma idea aparece en el cartel. No quería utilizar simplemente una de las obras, sino crear una pieza que formara parte del concepto general. La base procede de una fotografía realizada mediante goma bicromatada, una técnica del siglo XIX, que después intervino con vino y acuarela. La ilustración y la tipografía se terminaron digitalmente, esta última a partir de su propio trazo. La estética Art Déco, una influencia reconocible en su trabajo, completa la propuesta.

En esa mezcla entre lo antiguo y lo actual hay también una declaración de intenciones: “No hay que renegar ni del pasado ni del presente. Todo puede convivir muy bien y es necesario”.

De la administración a la ilustración

Lo más curioso de la historia de Davinia es que su relación con el arte empezó hace solo cuatro años y lo hizo en una etapa de su vida en la que ya tenía una trayectoria profesional y familiar construida. Hasta entonces había trabajado durante muchos años en administración. Dibujar era su afición, su vía de escape.

En la Universidad Popular empezó prácticamente desde cero y descubrió que aquello le gustaba, pero también que buscaba algo más que aprender a dibujar. Le interesaba que las imágenes tuvieran una intención y contar historias a través de ellas.

El momento decisivo llegó cuando sus jefes se jubilaron y la empresa cerró. Tuvo que plantearse qué hacer. Podía continuar en el mismo ámbito, incluso asociándose con sus compañeros, pero decidió aprovechar los dos años que tenía por delante para estudiar. Después de darle muchas vueltas, eligió Ilustración.

El primer año compaginó trabajo y estudios. “Trabajar y estudiar a la vez, sin dormir”, bromea, aunque considera que mereció la pena. También tuvo que adaptarse a una clase con compañeros más jóvenes. Lo asumió sin darle demasiadas vueltas, “yo sabía que la que se tenía que adaptar era yo”.

Acaba de terminar el grado, pero no parece dispuesta a parar. Este verano hizo un curso en Madrid y la próxima semana comenzará una nueva etapa en Milán. La Escuela de Arte ofrecía tres becas Erasmus de posgrado para prácticas y Davinia ha conseguido una de ellas. Durante unos meses trabajará en un estudio italiano para seguir formándose.

Todo esto ocurre mientras estrena su primera exposición individual y continúa compaginando su nueva vida profesional con la familiar. También reconoce que no es lo mismo estudiar y trabajar con 20 años que con 40. La experiencia y el momento vital son otros. “Seguramente, si lo hubiera hecho con 20 años, no lo habría hecho de la misma manera”, reflexiona.

A Palo Seco se inaugura mañana, sábado 5 de septiembre, a las 20:00 horas, en CALMA – Casa de las Artes y las Letras, donde podrá visitarse hasta el 4 de octubre.


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