Un año más
volví a Ginetarock, uno de los festivales de metal que más me gustan de
La Mancha. Llevo asistiendo desde 2022, cuando terminé el instituto, y cada vez
que vuelvo me encuentro con grupos, músicos y momentos que hacen que merezca la
pena repetir. Esta edición fue especialmente intensa: muchas horas de música,
bastante cansancio, encuentros inesperados y, sobre todo, un momento que
todavía me cuesta creer, cuando acabé subiendo al escenario para cantar con Zenobia.
Llegamos
pronto, después de un viaje de alrededor de hora y media en coche, y los
primeros en tocar fueron D.E.P.. Hacen death metal y la verdad es que me
sorprendieron bastante. Después llegaron mis amigos de Injector, que
descargaron toda su furia con su thrash metal a todo volumen. Es una de mis
bandas favoritas y tengo muy buena relación con ellos, así que disfruté
muchísimo el concierto. Los he visto varias veces, tanto en Ginetarock como en
otros festivales, y siempre es un placer encontrármelos.
Después pasé
por Tulip, una banda de death metal y metal industrial. No pude ver todo
el concierto porque mi madre me mandó un WhatsApp para que probara una pizza de
chocolate. Estaba muy buena, aunque era bastante complicado comérsela sin
acabar con el chocolate por toda la mesa. Volví después a ver un poco más del
concierto y a esperar a Zenobia, que era una de las bandas que más ganas
tenía de ver.
De la primera fila al escenario con Zenobia
También pude
conocer a los músicos de Zenobia y hacerme una foto con ellos. Son muy buena
gente. Les conté incluso que había cantado uno de sus temas en el fin de curso
de la escuela de música La Lira. Eso sí, lo hice bastante perjudicado y me comí
unas cuantas letras. Cuando se lo conté, uno de ellos me respondió: «No jodas».
Fue un momento bastante gracioso.
Después
llegaron Xandria, que mezclan power metal con elementos sinfónicos. Me
puse en primera fila, aunque hacía tanto sol que casi no podía ver nada.
Encima, con las prisas, me había dejado las gafas de sol en casa. Aun así,
disfruté mucho del concierto. La cantante tenía una voz espectacular y los
músicos hicieron que las vibraciones de las guitarras y la batería se sintieran
de verdad.
También vi a
Rise to Fall. Estuve varias canciones y me gustaron mucho, aunque me fui
un momento a ver a Injector porque querían verme y firmarme algunas cosas.
Después regresé al concierto. Al terminar, el batería me dio una baqueta que
estaba rota por el centro. No sé si se había roto contra la valla o durante el
concierto, pero intenté cogerla y no pude. Cosas que pasan.
Más tarde
llegó Roy Khan. No soy especialmente fan de Kamelot, pero la actuación
no estuvo nada mal. Mientras estaba en las pruebas de sonido de Zenobia también
podía escuchar su música desde fuera y me gustó bastante.
Y entonces
llegó uno de los momentos más importantes del festival: Zenobia.
Estuve
esperando en primera fila y el concierto fue una auténtica locura. Allí conocí
a Jesús, de Killwolf, que al principio pensé que era alguien contratado
por Zenobia. Poco después descubrí que era el cantante de otra banda de heavy metal.
Incluso había escuchado después su último disco y me había gustado mucho.
Durante el
concierto hubo de todo. Jesús se disfrazó de pirata con dos personas del
público y, más tarde, se lanzó sobre la gente para hacer crowdsurfing. Yo me
quedé mirándolo y empecé a reírme porque entonces entendí por qué había dicho
antes que se iba a tirar.
Uno de los
momentos más especiales llegó con «Jamás». Jorge Berceo explicó que la canción
habla de cuando se marcha un ser querido y, al escucharla, me acordé de mi abuelo,
que murió el 3 de diciembre de 2023. Me vinieron a la cabeza muchos
recuerdos y los buenos momentos que compartí con él.
Pero todavía
quedaba lo mejor.
Jesús me
avisó para que estuviera preparado porque iba a subir al escenario durante «Lo
llevo en la sangre». Y así fue. Terminé cantando con Zenobia desde el
escenario junto a otras personas del público. Ver a toda la gente desde
arriba fue una pasada. Le había mandado un WhatsApp a mi madre para que me
grabara y, cuando llegó ese momento, disfruté como nunca.
U.D.O., Saratoga y un último esfuerzo
Después
llegó U.D.O., al que ya había visto el año anterior con Accept en el Z!
Live de 2025. Conocía muchas de las canciones que iba a tocar y volver a
escucharlas en directo fue un auténtico lujo.
A esas
alturas estaba ya bastante cansado. Durante Seventh Spires tuve que
sentarme un rato porque tenía los pies hechos polvo. Después recuperé fuerzas y
me fui a primera fila para ver a Saratoga.
El concierto
estuvo muy bien. Me gustó especialmente la entrada, con una introducción que
parecía sacada de un videojuego. Después aparecieron Charlie Parra con sus
solos de guitarra, Niko del Hierro al bajo, Arnau Martí a la batería y Tete
Novoa a la voz. También recuerdo cuando Tete se acercó al público durante «Tu
cuerpo mujer» y compartió ese momento con la gente.
Y cuando ya
estaba prácticamente reventado, todavía quedaba Motorhists, el grupo
tributo a Motörhead. Aguanté hasta el final para verlos. Tocaron canciones de
Motörhead, se acercaron al público y consiguieron que, aunque estábamos todos
agotados, siguiéramos dando guerra.
Al final
terminé destrozado, pero también muy contento. Ginetarock me ha permitido
desde 2022 ver a un montón de grupos que probablemente no habría podido
disfrutar en otros sitios, conocer músicos, hacer amigos y vivir momentos
que se quedan conmigo.
Así que,
después de todo, solo puedo decir una cosa: espero volver el año que viene.
Porque para mí, Ginetarock tiene garra, tiene metal y tiene algo que hace
que siempre quiera volver.
{{comentario.contenido}}
Eliminar Comentario
"{{comentariohijo.contenido}}"
Eliminar Comentario
Martes, 29 de Septiembre del 2026
Martes, 29 de Septiembre del 2026
Martes, 29 de Septiembre del 2026
Martes, 29 de Septiembre del 2026
Martes, 29 de Septiembre del 2026
Martes, 29 de Septiembre del 2026