La Coral del Conservatorio de Tomelloso volvió a llenar el Teatro Marcelo Grande el pasado sábado con una nueva interpretación de Carmina Burana, de Carl Orff, dirigida por Francisco José Velasco. Las entradas se agotaron varios días antes del concierto, que reunió a más de doscientas personas entre coralistas, solistas y músicos y terminó con una prolongada ovación del público.
La formación tomellosera ya había interpretado esta obra en mayo de 2025, dentro de los actos por su 30 aniversario. Aquella representación también llenó el teatro y dejó a espectadores sin posibilidad de acceder a la sala. La buena acogida de entonces alimentó la posibilidad de recuperar el montaje, finalmente materializada el pasado sábado.
La Coral del Conservatorio contó para esta ocasión con la participación de varias formaciones invitadas: A Cappella Coro, de Albacete, dirigido por Antonio Hidalgo; Coro Mansil Nahar, de Manzanares, bajo la dirección de Francisco José Román; y Coro de Cámara Laminium, de Daimiel, dirigido por Cristina Gómez-Limón.
También intervino el Coro Infantil-Juvenil de la Asunción, dirigido por Luisa María Novillo, compañera de la Coral del Conservatorio, junto a sus hijas Claudia y Julia.
Más de doscientas personas bajo una misma batuta
La parte instrumental estuvo a cargo de la Ensamble de La Mancha, coordinada por Arturo Sánchez y formada por músicos profesionales de Castilla-La Mancha. Al frente del conjunto, Velasco dirigió de memoria una partitura que exige una coordinación especialmente precisa entre las distintas masas vocales e instrumentales.
El resultado permitió combinar la contundencia de los metales y la percusión, elementos fundamentales en la sonoridad de Carmina Burana, con el trabajo de las cuerdas y las voces. Las entradas y cortes mostraron un notable grado de precisión, mientras los diferentes grupos corales mantuvieron un equilibrio sonoro durante toda la interpretación.
El apartado vocal se completó con el contratenor y barítono Daniel Báñez, que afrontó las exigentes variaciones de registro de su papel, y la soprano Alicia Hervás Delicado, cuya intervención destacó por la limpieza de sus agudos y su capacidad expresiva.
Una obra marcada por la fortuna y el paso del tiempo
Compuesta en 1937, Carmina Burana es la obra más conocida de Carl Orff y parte de una selección de poemas medievales escritos en latín, alemán antiguo y francés antiguo. Sus textos abordan asuntos como el amor, la primavera, el vino y los placeres de la vida, junto a la inestabilidad de la fortuna y la fugacidad de la existencia.
La célebre O Fortuna abre y cierra la cantata, que recorre después distintos episodios relacionados con la primavera, la taberna y el amor hasta llegar a Blanziflor y Helena.
El público siguió la interpretación en un silencio absoluto hasta los últimos compases. Entonces, el teatro se puso en pie para despedir a los intérpretes con una larga ovación, acompañada de aplausos y bravos.
La respuesta llevó a la Coral, la orquesta y el director a ofrecer O Fortuna nuevamente como bis, poniendo el punto final a una noche en la que la formación tomellosera volvió a llevar al escenario una de las partituras corales más reconocibles del siglo XX.
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Martes, 6 de Octubre del 2026
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