Tomelloso

Eustaquio Camacho: «La parroquia no solo transmite la fe, también une y vertebra la comunidad»

El párroco de Santo Tomás de Villanueva repasa siete décadas de historia de una comunidad que llegó a atender a prácticamente la mitad de Tomelloso

Francisco Navarro | Miércoles, 7 de Octubre del 2026
{{Imagen.Descripcion}}

La parroquia de Santo Tomás de Villanueva de Tomelloso celebra este año sus setenta años de funcionamiento y el medio siglo de su actual templo, inaugurado en 1976. Una doble efeméride que su párroco, Eustaquio Camacho, quiere aprovechar para recuperar la historia de una comunidad que, cuando fue creada, llegó a extender su atención pastoral a prácticamente la mitad de Tomelloso. Camacho, sacerdote y actual responsable de la parroquia desde hace nueve años, reivindica el papel que Santo Tomás ha desempeñado durante décadas no solo en la vida religiosa, sino también en las relaciones y espacios de encuentro entre generaciones de vecinos.

«La parroquia une mucho y vertebra la comunidad humana», sostiene el sacerdote, que durante la entrevista repasa algunos de los episodios que explican la dimensión que llegó a alcanzar Santo Tomás de Villanueva en la ciudad.

La parroquia fue erigida en 1952, aunque su funcionamiento efectivo no comenzó hasta 1956. Por entonces no existía todavía un templo propio y la actividad se desarrolló durante dos décadas en la capilla de la residencia de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados. El actual edificio se inauguró el 10 de octubre de 1976, festividad de Santo Tomás de Villanueva.

«Una cosa es la división administrativa en parroquia y otra cosa es el templo que se pueda tener», explica Camacho para diferenciar las dos fechas que marcan este aniversario.

Una parroquia que llegó a atender a medio Tomelloso

Cuando nació Santo Tomás de Villanueva, su ámbito de actuación era muy amplio. «Es la segunda parroquia que se crea de Tomelloso», recuerda Camacho. Su territorio abarcaba una parte muy extensa del municipio y durante años concentró una intensa actividad sacramental.

«Prácticamente medio Tomelloso ha pasado por allí», señala el párroco al recordar aquella etapa. Bautizos, bodas, catequesis y otras celebraciones convirtieron la parroquia en un punto de referencia para numerosas familias de la ciudad.

Aquellos primeros años en la residencia de las Hermanitas dejaron también una huella en la manera en que los tomelloseros se refieren todavía hoy al templo. «El asilo» es un nombre que continúa asociado a Santo Tomás y que tiene su origen en aquella primera ubicación.

La relación con la residencia no quedó completamente atrás con la construcción del templo. Durante la reciente reforma del edificio, la comunidad parroquial tuvo que regresar temporalmente a la capilla. Las obras, inicialmente previstas para unos meses, terminaron prolongándose durante dos años y dos meses.

El principal problema estaba en la cubierta original, instalada cuando se construyó el templo en 1976. El deterioro de la uralita obligó a acometer una intervención de mayor alcance de la inicialmente prevista. «Estábamos cruzando los dedos porque no se nos cayera el tejado abajo», recuerda Camacho al describir la situación que encontraron.

«Son la memoria de mucha gente»

El aniversario ha permitido sacar a la luz buena parte de esa trayectoria. Hasta el 18 de octubre puede visitarse en La Posada de Los Portales una exposición fotográfica construida con imágenes aportadas por los propios feligreses.

Camacho insiste en que la muestra no pretende ser una exposición artística convencional. «No tiene ninguna pretensión artística, no son fotos hechas por profesionales. Son la memoria de mucha gente», explica.

Las fotografías recorren bautizos, bodas, comuniones, excursiones, catequesis, grupos de jóvenes, coros y otras actividades desarrolladas a lo largo de siete décadas. También aparecen los sacerdotes que han pasado por la parroquia y distintos momentos de la vida cotidiana de la comunidad.

El valor de las imágenes se ha hecho evidente desde el primer momento. «La gente estaba paseando, indicando: mira, mira, aquí está fulanito, fíjate, acuérdate de aquello», relata el párroco. Más que mostrar únicamente la evolución de una institución religiosa, la exposición permite reconstruir parte de la historia reciente de Tomelloso a través de sus protagonistas.

La muestra incorpora también documentación histórica, entre ella los primeros libros sacramentales de 1956 y los decretos vinculados a la creación y puesta en funcionamiento de la parroquia.

Para Camacho, las fotografías permiten comprobar hasta qué punto la parroquia ha sido un espacio de relación. «Cuántos grupos de amigos han surgido al hilo de estar en las catequesis y compartiendo las mismas actividades», apunta. Los coros, los grupos juveniles y las distintas iniciativas desarrolladas durante estas décadas forman parte de ese legado.

Nueve años al frente de Santo Tomás

Eustaquio Camacho lleva nueve años como párroco de Santo Tomás de Villanueva. Su trayectoria al frente de la comunidad le ha permitido conocer de cerca tanto la actividad cotidiana de la parroquia como los cambios experimentados por sus feligreses.

El sacerdote reconoce que su relación con Tomelloso ha trascendido el ámbito estrictamente pastoral. «Me siento, puedo decir la expresión, en casa», afirma. Describe la comunidad como acogedora y destaca las posibilidades que encuentra para desarrollar su labor como sacerdote.

Su mirada sobre estos 70 años también pone el acento en la dimensión social de la parroquia. «La iglesia, en cualquier comunidad humana, en cualquier barrio, ayuda a potenciar mucho los lazos humanos», sostiene.

Ese trabajo se mantiene hoy mediante la atención a las personas mayores y enfermas, la catequesis y los distintos grupos de la comunidad. Una actividad que, según explica Camacho, tiene como eje fundamental la transmisión de la fe, pero que genera también espacios de encuentro y acompañamiento.

La celebración del aniversario continuará durante octubre con diferentes propuestas. Entre ellas se encuentra la misa de los enfermos, el concurso de dibujo infantil del 10 de octubre y la solemne Eucaristía de Santo Tomás de Villanueva, presidida ese mismo día por el obispo Abilio Martínez Varea.

El programa concluirá el 24 de octubre en el Teatro Marcelo Grande con la representación del auto sacramental La Molienda, a cargo del grupo Bicentenario de Campo de Criptana. La obra, escrita por Concha Sánchez, profesora del Conservatorio de Alcázar de San Juan, aborda la situación de la familia en la sociedad actual.

Para Camacho, el aniversario debe servir también para abrir la celebración a quienes han formado parte de la historia de Santo Tomás aunque hoy no mantengan una relación directa con la parroquia. «Muchos de estos actos van destinados también a que el conjunto del pueblo participe», explica.

Setenta años después de comenzar a funcionar y medio siglo después de abrir las puertas de su actual templo, Santo Tomás de Villanueva vuelve la mirada hacia quienes han construido su historia. Una memoria formada por sacerdotes, familias, niños, jóvenes y mayores que han encontrado en la parroquia un lugar de fe, pero también de convivencia.

141 usuarios han visto esta noticia
Comentarios

Debe Iniciar Sesión para comentar

{{userSocial.nombreUsuario}}
{{comentario.usuario.nombreUsuario}} - {{comentario.fechaAmigable}}

{{comentario.contenido}}

Eliminar Comentario

{{comentariohijo.usuario.nombreUsuario}} - {{comentariohijo.fechaAmigable}}

"{{comentariohijo.contenido}}"

Eliminar Comentario

Haga click para iniciar sesion con

facebook
Instagram
Google+
Twitter

Haga click para iniciar sesion con

facebook
Instagram
Google+
Twitter
  • {{obligatorio}}