Opinión

Tomelloso guarda el compás: Los de Montoya y Chacón, memoria viva del flamenco

Una iniciativa conjunta del Casino de Tomelloso y la Peña Flamenca los de Montoya y Chacón

Juan Romero Gómez | Jueves, 8 de Octubre del 2026
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Hay músicas que no solo se escuchan: forman parte de la memoria de un pueblo. En Tomelloso, el flamenco tiene una de sus casas en la Peña los de Montoya y  Chacón, nacida  en 1967 y todavía con la llama del cante y la guitarra encendida. Ahora, esa historia vuelve a salir a la luz con motivo del I Concurso Nacional de Flamenco Ciudad de Tomelloso, que se celebrara del 16 al 18  de octubre y reunirá a cantaores y cantaoras de toda España .

El concurso nace, además, de la voluntad compartida del Casino de Tomelloso y la Peña Flamenca los de Montoya y Chacón de trabajar juntos por el flamenco y por la cultura de Tomelloso. Ambas entidades sellaron ya un acuerdo de colaboración para desarrollar actividades conjuntas, poniendo en común espacios, esfuerzo e ilusión. En ese compromiso tiene un papel destacado.

Pedro José Benito, presidente del Casino  de Tomelloso, también firme defensor del flamenco, y de una institución que abre sus puertas y pone a disposición de esta iniciativa un espacio tan especial como es el propio Casino.

Casi seis décadas después de su nacimiento, permanece la vocación de la Peña: reunir, cuidar y fomentar la afición por el Arte Flamenco. Cambian las voces y las manos que acarician la guitarra, pero permanece lo esencial: juntarse para escuchar, aprender, compartir y sentir.

Hoy, bajo la presidencia de José María Rodrigo, la Peña continúa siendo un lugar de encuentro para cantaores y guitarristas aficionados. Una escuela sin aulas, donde el flamenco se aprende en la convivencia, en las tertulias y en ese diálogo profundo entre una voz y una guitarra.

De ese ambiente han salido músicos que han llevado el nombre de Tomelloso muy lejos. Oscar Herrero alcanzó el Bordón Minero de la Unión  y es uno de los grandes referentes de la guitarra flamenca. Alejandro Torres, `` Niño de la Era´´ , consiguió igualmente ese prestigioso reconocimiento. José Almarcha.

Y otros músicos vinculados al ambiente flamenco lo cual completan una historia hecha de escuela, estudio y pasión.

Por eso, el concurso de octubre es mucho más que una competición. Es una forma de devolver al flamenco lo que el flamenco ha dado a Tomelloso: identidad, emoción y memoria.

Durante tres días, el cante volverá a ser palabra, herida, celebración y raíz.

Porque el flamenco no vive solamente en los grandes teatros. Vive también en una peña, en una guitarra apoyada contra una silla, en una voz que rompe el silencio y en un publico que sabe escuchar. Y mientras en Tomelloso haya alguien que cante, alguien que toque y alguien que escuche con el corazón, los de Montoya y Chacón seguirán siendo historia viva. 


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