La semilla sagrada del amor
jamás florece
en la esterilidad de la roca.
Amabilidad,
llave del pecho
y espejo del alma,
si se rompiese...
el amor no encontraría
donde reflejar su luz.
Para nacer el amor
se necesita
un suelo blando,
nunca
pechos rígidos
y desamparados
del amor verdadero,
pues éste
nunca anida
en el rincón
donde la bondad
habita ausente
sin ternura,
donde la magia
se desvanece
mucho antes de crearse.
No se puede
encender el fuego
en una gruta de hielo
donde la bondad
no ofrece abrigo.
Amor, huésped divino
jamás atravesará el umbral
de un templo sin puertas
que la delicadeza no conoce.
Es imposible que el amor
se puede dar
en un corazón
en el que no exista
AMABILIDAD.
Paloma Jiménez Lara.
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Viernes, 16 de Octubre del 2026
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