Castilla-La Mancha es una tierra extraordinaria, llena
de oportunidades, de talento y de gente trabajadora. Una región que tiene todo
lo necesario para crecer, prosperar y ofrecer un futuro mejor a sus ciudadanos.
Sin embargo, hay una realidad que resulta imposible ocultar: somos una de las
comunidades autónomas más pobres de España y seguimos alejándonos de los
niveles de bienestar del conjunto del país.
Y esta realidad tiene responsables políticos. Emiliano
García-Page lleva once años gobernando Castilla-La Mancha y Pedro Sánchez lleva
ocho años al frente del Gobierno de España. Once años de socialismo en nuestra
región y ocho años de socialismo en España que no han conseguido garantizar una
mejora suficiente de las condiciones de vida de las familias castellanomanchegas.
El último informe de la Red Europea de Lucha contra la
Pobreza (EAPN) es demoledor. El 34 % de los castellanomanchegos está en riesgo
de pobreza o exclusión social. Uno de cada tres ciudadanos de nuestra tierra.
Mientras tanto, la media española se sitúa en el 25,7 %.
No estamos hablando de una pequeña diferencia. Estamos
hablando de miles de familias que viven con menos oportunidades, menos
seguridad económica y mayores dificultades que la media de los españoles.
Y lo verdaderamente preocupante es que la pobreza
sigue condicionando la vida cotidiana de demasiadas personas.
Porque la pobreza no es solamente una estadística.
Tiene nombres, tiene rostros y tiene consecuencias.
Es una familia de Toledo, Albacete, Ciudad Real,
Cuenca o Guadalajara en la que trabajan los dos padres, pero que cada mes tiene
que hacer auténticos equilibrios para pagar la hipoteca o el alquiler, llenar
la nevera, afrontar los recibos y atender las necesidades de sus hijos.
Una familia que no puede permitirse ahorrar. Que mira
con preocupación el precio de la compra. Que calcula cuánto combustible puede
gastar y que teme que una avería del coche o un electrodoméstico estropeado
termine de desbaratar su economía.
Esa es la realidad que reflejan los datos: el 41,4 %
de los castellanomanchegos no puede afrontar determinados gastos imprevistos y
el 51,6 % tiene dificultades para llegar a fin de mes.
Más de la mitad de nuestra población tiene
dificultades económicas para terminar el mes. Y mientras tanto, Page sigue
hablando de grandes cifras, inversiones y anuncios.
Pero las familias no viven de los anuncios. Viven de
sus salarios, de sus pensiones y del dinero que les queda después de pagar
impuestos y facturas.
Pensemos también en un joven de 27 años. Ha estudiado,
se ha preparado, trabaja y quiere independizarse. Quiere alquilar una vivienda,
construir un hogar y empezar su propio proyecto de vida.
Pero los precios de la vivienda, los gastos cotidianos
y la dificultad para ahorrar convierten ese proyecto en una carrera de
obstáculos.
Ese joven no necesita otra campaña institucional.
Necesita oportunidades reales. Necesita un empleo de calidad, una vivienda
asequible y una Administración que le facilite las cosas.
Y pensemos en nuestros mayores. En quienes han
trabajado toda su vida, han levantado nuestra tierra y ahora comprueban cómo su
pensión tiene que alcanzar para la compra, la luz, la calefacción y, muchas
veces, para ayudar a sus hijos y nietos.
El informe señala que el 19,3 % de los
castellanomanchegos no puede mantener su vivienda a una temperatura adecuada.
¿Es este el progreso del que presume el socialismo?
¿Es este el bienestar que Page y Sánchez prometen una
y otra vez?
Porque hay una cuestión fundamental: el problema de
Castilla-La Mancha no es la falta de capacidad de sus ciudadanos. Es la falta
de resultados de las políticas de quienes nos gobiernan.
Durante demasiados años, el socialismo ha confundido
gastar más dinero con gobernar mejor. Ha confundido anunciar planes con
solucionar problemas. Y ha confundido la propaganda con el progreso.
Pero los resultados están ahí.
La tasa de pobreza monetaria alcanza el 25,9 % en
Castilla-La Mancha, frente al 19,5 % de España. Y la carencia material y social
severa afecta ya al 9,8 % de nuestra población, después de aumentar durante el
último año.
Es especialmente preocupante que, mientras algunos
indicadores económicos mejoran, haya más ciudadanos sufriendo privaciones
materiales graves.
Eso demuestra que el crecimiento económico no está
llegando con suficiente intensidad a quienes más lo necesitan.
Y esa debería ser la primera preocupación de cualquier
Gobierno.
Sin embargo, Page continúa instalado en una política
de titulares, anuncios y enfrentamientos calculados con Pedro Sánchez, mientras
ambos comparten una misma responsabilidad: los resultados de sus políticas
sobre la vida de los castellanomanchegos.
Sánchez gobierna España. Page gobierna Castilla-La
Mancha. Los dos tienen competencias, presupuestos y capacidad para tomar
decisiones. Y los dos deben responder por una situación en la que nuestra
región continúa entre las que presentan mayores niveles de pobreza.
No podemos resignarnos a que trabajar no siempre sea
suficiente para vivir con tranquilidad. No podemos aceptar que independizarse
sea una dificultad permanente para nuestros jóvenes. Ni podemos considerar
normal que tantas familias tengan que elegir qué gastos pueden afrontar cada
mes.
Castilla-La Mancha necesita otro camino.
Un camino que apueste por bajar los impuestos a las
familias, facilitar la actividad económica, reducir la burocracia, apoyar a los
autónomos, atraer inversiones y crear empleos de calidad.
Un camino que permita construir más viviendas, facilitar
el acceso de los jóvenes a su primer hogar y garantizar que las políticas
sociales lleguen a quienes realmente las necesitan.
Porque combatir la pobreza exige proteger a las
personas vulnerables, pero también generar riqueza, empleo y oportunidades.
Y nuestra región tiene capacidad para hacerlo.
Tenemos una posición estratégica privilegiada,
empresas con talento, un campo extraordinario, una industria con posibilidades
de crecimiento y miles de trabajadores y emprendedores dispuestos a sacar adelante
sus proyectos.
Lo que necesitamos es que las administraciones dejen
de poner obstáculos y empiecen a facilitarles el camino.
No podemos seguir aceptando que Castilla-La Mancha
esté a la cabeza de los indicadores de pobreza mientras sus gobernantes se
felicitan por sus propios anuncios.
El verdadero progreso no se mide por los millones que
un Gobierno dice gastar, sino por las familias que consiguen llegar a fin de
mes, los jóvenes que pueden independizarse y los mayores que viven con
tranquilidad.
Y hoy demasiados castellanomanchegos siguen sin
disfrutar de esa seguridad.
El socialismo de Page y Sánchez debe asumir su
responsabilidad política por una región que continúa muy lejos del bienestar
medio de España. Sus políticas no han conseguido corregir una desigualdad
territorial que limita las oportunidades de cientos de miles de personas.
Castilla-La Mancha no está condenada a la pobreza. No
tenemos menos talento, menos capacidad ni menos ganas de trabajar que nadie.
Lo que necesitamos son políticas diferentes y mejores
resultados.
Porque después de once años de Page y ocho de Sánchez, Castilla-La Mancha no necesita más propaganda socialista. Necesita menos pobreza, más oportunidades y un futuro mejor.
Paco Núñez
Presidente del Partido Popular de Castilla-La Mancha
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