Tomelloso se prepara para incorporar a sus servicios funerarios una
prestación que hasta ahora obligaba a las familias a desplazarse a otros
municipios. El primer crematorio de la ciudad estará operativo antes de
finalizar el año, previsiblemente en diciembre, según las previsiones de
sus promotores. Las obras están ya en su fase final y el edificio comienza a
mostrar el aspecto con el que ha sido concebido, un espacio luminoso, con
madera, luz natural y estancias pensadas para acompañar a quienes atraviesan
uno de los momentos más difíciles de la vida.
Durante
la visita a las instalaciones, David García, director general de Servicios Funerarios Tanatorio
Virgen de las Viñas, y Pepe Sánchez, asesor y profesional con una amplia experiencia en
el acompañamiento a las familias, nos explican los detalles de
un proyecto que lleva años gestándose. A David, prácticamente, lo hemos tenido
que «cazar al vuelo»: estos días la floristería de la empresa trabaja a pleno
rendimiento con los preparativos de Todos los Santos, y ha sacado un rato para
acompañarnos por las instalaciones y atender nuestras preguntas. Un gesto que
agradecemos especialmente en unas fechas de tanta actividad.
La
conversación transcurre entre cuestiones técnicas, recuerdos de la evolución
del sector y una reflexión que termina apareciendo de forma recurrente: detrás
de cada servicio funerario hay personas que necesitan sentirse acompañadas.
Ocho años detrás de un proyecto
«Llevamos ocho o nueve años detrás de poder tener un horno crematorio en
Tomelloso», explica David García. La iniciativa ha requerido un largo recorrido
administrativo hasta llegar a la fase actual. El proyecto se articula mediante
una adjudicación municipal por un periodo de 30 años. El Ayuntamiento
aporta el terreno y la inversión, la construcción y la explotación corresponden
a Servicios Funerarios Tanatorio Virgen de las Viñas, empresa promotora
de las instalaciones.
García reconoce que el camino ha sido largo, con numerosos permisos y
trámites, aunque agradece la colaboración municipal para facilitar su
desarrollo. La pasada semana, el alcalde, Javier Navarro, visitó las
obras junto a representantes municipales, la empresa promotora y el arquitecto
del proyecto, Jesús Serrano, para comprobar su estado de ejecución.
El edificio ocupa una parcela de unos 700 metros cuadrados y cuenta
con aproximadamente 400 metros cuadrados construidos. Su puesta en
funcionamiento permitirá que las familias de Tomelloso puedan optar por la incineración
sin salir de la localidad, una alternativa cada vez más extendida. Hasta
ahora, quienes elegían este servicio debían acudir a crematorios de municipios
como Alcázar de San Juan, Villarrobledo o Manzanares.
Los promotores esperan que la apertura tenga una repercusión directa en la
demanda. «Nosotros prevemos que, cuando esté abierto, el número de
cremaciones va a subir considerablemente», señala García. La nueva
instalación ampliará la oferta funeraria local y evitará desplazamientos en un
momento en el que la logística y las gestiones pueden añadir dificultades a las
familias.
Un espacio para despedirse
El recorrido por el edificio permite entender una de las premisas del
proyecto: alejarse de la imagen fría que suele asociarse a un crematorio.
La luz natural y la madera de roble tienen un papel destacado en el diseño, que
busca transmitir calidez y tranquilidad.
«Nos gusta hacer las cosas muy luminosas. Dentro de lo que es un sitio de
estas características, la luz hace que lo veas más cálido», explica Pepe
Sánchez. La intención, añade, ha sido crear un espacio acogedor sin perder de
vista la función que va a desempeñar.
Las instalaciones dispondrán de una oficina de recepción y tramitación,
una zona de exposición de urnas y joyas funerarias, una sala de
despedida y un patio exterior con columbarios. La sala permitirá a
los familiares acompañar el último momento y, si así lo desean, presenciar
la entrada del féretro en el horno crematorio a través de una gran
cristalera.
La propuesta contempla también distintas posibilidades para conservar y
visitar las cenizas. Los columbarios estarán dotados de llave propia, de
manera que las familias puedan acceder a la urna y llevársela si lo desean.
García explica que se trata de una fórmula que ya se utiliza en otros lugares y
que responde a maneras personales de mantener el vínculo con quienes han
fallecido.
«Puede que a alguien le sorprenda, pero hay personas que desean tener la
posibilidad de llevar las cenizas de un familiar a un lugar que fuera especial
para él», comenta. Pone como ejemplo a quien quiera llevarlas a un lugar que
frecuentaba su padre o acompañarlas en una visita a la iglesia. La intención es
ofrecer alternativas y respetar las decisiones de cada familia.
En el plano administrativo, el procedimiento de una incineración es similar
al de un enterramiento. La empresa se encarga de gestionar la documentación y
los permisos correspondientes. En los casos judiciales en los que se ordene
conservar el cuerpo por si fuera necesario realizar actuaciones posteriores, la
incineración no podrá llevarse a cabo, nos explican.
Cuando el trabajo exige algo más que experiencia
La apertura del crematorio supone un paso adelante para la empresa, pero la
conversación termina llevando la atención hacia otra parte de su actividad, el
trato con las familias. David García pertenece a la tercera generación de
una familia vinculada al sector funerario. En las últimas décadas, explica, han
cambiado tanto las instalaciones como las costumbres y la manera de afrontar
las despedidas.
La pandemia marcó un punto de inflexión en ese proceso. También lo ha hecho
la incorporación de nuevos recursos para personalizar los servicios
funerarios. El Tanatorio Virgen de las Viñas fue incorporando, entre otras
mejoras, pantallas para proyectar fotografías de los fallecidos, una práctica
que hoy solicitan habitualmente muchas familias.
«Hay una evolución constante en la empresa por mejorar el servicio», señala García, que
destaca también la importancia de la formación continua. El objetivo es
adaptarse a nuevas necesidades y aprender a preparar las despedidas de una
manera que ayude a las familias a vivirlas como desean.
Pepe Sánchez conoce bien la dimensión más delicada de ese trabajo. No todas
las pérdidas se afrontan de la misma forma ni requieren el mismo
acompañamiento. La muerte de una persona mayor después de una larga enfermedad
puede vivirse de manera muy distinta a la de un joven que fallece de forma
repentina en un accidente.
«En algunos casos tienes que actuar más de psicólogo que de funerario.
Tienes que entender absolutamente todo lo que te dicen y ver cómo transmites
las cosas», explica. La experiencia permite reconocer situaciones y anticipar
necesidades, pero no convierte en rutinarios los momentos más duros. Cada
familia llega con sus circunstancias, sus emociones y su propia forma de afrontar
la pérdida.
Esa cercanía es una de las ideas que García considera fundamentales en la
filosofía de la empresa. «Lo que intentamos es ser muy cercanos y que la
familia sepa que, cuando está peor, que nosotros estamos con ellos». La
labor no termina cuando concluye el servicio. Después llegan trámites,
documentación y decisiones que pueden resultar abrumadoras para quienes acaban
de perder a alguien.
Por eso, el acompañamiento posterior también forma parte de su trabajo.
Hay familias que necesitan ayuda para resolver gestiones o simplemente
agradecen que alguien siga pendiente de ellas. «La gente siempre está muy
agradecida», afirma García, que encuentra en esas muestras de
reconocimiento una confirmación de la importancia del trato personal.
El recuerdo de Todos los Santos
La visita coincide con los días previos al 1 de noviembre, cuando la
floristería del Tanatorio Virgen de las Viñas concentra buena parte de
su actividad en la preparación de centros y encargos. El movimiento en el
cementerio recuerda que, pese a los cambios en las costumbres funerarias, la
tradición de visitar a los difuntos y llevarles flores continúa muy arraigada.
«Es una fecha muy marcada, de recuerdo. Forma parte de nuestra cultura ir
al cementerio, llevar flores a nuestros padres, abuelos o familiares y
dedicarles un tiempo», señala García. Junto a las flores, estos días se repiten también los
trabajos de limpieza y acondicionamiento de las sepulturas, una forma de
preparar el lugar en el que muchas familias mantienen viva la memoria de los
suyos.
El nuevo crematorio incorporará otras posibilidades, pero no pretende
sustituir esas costumbres. Los columbarios y los espacios de despedida
permitirán elegir entre distintas formas de conservar las cenizas y rendir
homenaje a los seres queridos.
Después de años de trámites y trabajo, la empresa afronta ahora la recta
final de un proyecto que ampliará los servicios funerarios de Tomelloso.
La previsión es que abra sus puertas en diciembre. Para la David y Pepe, ver
las instalaciones prácticamente terminadas supone la satisfacción de acercarse
al objetivo perseguido durante años. Para quienes tengan que recurrir a ellas,
la novedad será disponer de una alternativa en la propia ciudad.
En un sector en el que cada servicio comienza con una pérdida, la nueva
infraestructura aporta una respuesta práctica a una necesidad local. Y, como
nos recuerdan sus profesionales, la parte esencial seguirá estando en la forma
de atender a las familias, con el respeto, la cercanía y la sensibilidad que
exige cada despedida.
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Viernes, 30 de Octubre del 2026
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