Catarsis

Inevitable vuelta al tiempo. Campo de encinas y lechuzas. Aroma de hierba seca y tierra cansada. Plena luz de luna en una noche adelantada. Volvió a pisar aquello y lo hizo a conciencia. Le pareció como si hubiera vivido cien años desde aquel día, tal fue entonces su empeño en olvidar.

La mirada que todo lo abarca en ese paisaje infinito hizo examen de situación. Puercas memorias, ya sabe el lector, llegan solas. Un último beso que sabía a silencio y el vano rumor de pasos alejándose por el camino sobre el que ahora mismo estaba. El sol reluciente de aquel tórrido atardecer que no calentaba ni un solo recoveco de sus maltrechos huesos. La tierra que se abría tras los pasos, dejando un abismo de rocas monocordes. Fueron apenas cinco minutos de abandono y cuántas veces quiso gritar en cada uno de sus segundos.

No había vuelto a pronunciar su nombre, ni lo haría ahora, inmerso como estaba en esa mediocre catarsis. Era un superviviente, como tantos otros.

2018-06-14T00:00:00

La Voz de Tomelloso